Cabezal Soglo XXI
Revista Electrónica       Nº 18   Agosto 1997

Siglo XXI

Mitos de la globalidad de la aldea de la información

Claude Moisy

Publicado en el número 107 de Foreign Policy verano 1997:
http://www.foreignpolicy.com.
Traducido por Emilio Figueredo Planchart

La pregunta parece ser tan antigua como el mundo mismo: ¿El progreso mejorará a la humanidad? Aplicándolo al campo de las relaciones internacionales la interrogante del momento es :

¿Podrán las conexiones electrónicas globales generar una mayor conciencia de los individuos frente los problemas mundiales ? Y si ésta permitirá que estos contribuyan más a la solución de los mismos

No nos engañemos. La Internet es una herramienta fabulosa, que puede hacer la vida más simple para muchos profesionales. Sin lugar a duda excelente tanto para una visión global del mercado como para la consulta de la basura mundial. Pero no representa de ninguna manera la milagrosa materialización de la muy anunciada ''aldea global''. Desde hace varias décadas, apóstoles con visión confusa de la revolución en el campo de las comunicaciones han pronosticado la llegada de un mundo sin fronteras en el cual todos sabrían todo sobre todos. Como conocer es comprender, todos iríamos a compartir nuestras preocupaciones y unirnos para mitigarlas.

Este mundo de ensueño seria de particular utilidad para los que ejercen en el campo de las relaciones internacionales, que mejorarían su arte en un entorno en el cual la mayoría de los individuos estarían conscientes e interesado en las relaciones exteriores.

El flujo universal de información, al acercar a las personas, necesariamente conduciría a la convertir el manejo de la política exterior en algo más abierto y que responda mejor a los deseos del común mortal.

Información: más oferta, menos demanda

Aterricemos. Un cuidadoso análisis del actual intercambio de noticias internacionales a lo largo del planeta revela una inevitable paradoja. El sorprendente incremento en la capacidad de producir y distribuir noticias procedentes de tierras lejanas se ha topado con un obvio descenso en su consumo. Este fenómeno es particularmente cierto en los Estados Unidos, pero es común en cierta medida a las demás sociedades más desarrolladas.

En el lado de la oferta, una serie infinita de avances técnicos han modificado la producción y la distribución de las noticias.

A través del uso intensivo de computadoras , satélites, sistemas múltiples de transmisión, fibra óptica , digitalización y compresión de data, los proveedores de información pueden hoy en día suministrar un mayor número que nunca , de noticias ya sean estas en forma de - texto, sonido o imágenes- Esto puede lograrse rápidamente y a poco costo y así llegarle a un numero mayor de usuarios. Este proceso avanza a un ritmo aún más veloz gracias al proceso de desregulación de las telecomunicaciones, que ha ido suprimiendo los ineficientes monopolios estatales.

Sin embargo, no hay razones para caer en la trampa autoproclamada por ¨las redes mundiales de televisión¨, en el sentido de que estas pueden transmitir las noticias a donde quieran desde donde quieran.

De hecho, la red más grande del planeta, CNN International, sólo tiene 35 corresponsales en 23 oficinas internacionales, una cifra muy inferior a los casi 500 corresponsales y 100 puestos de las principales redes noticiosas por cable -Associated Press (AP), Reuters y Agence France Presse (AFP)-. ( ver la tabla anexa)

TAMAÑO DE LAS TRES PRINCIPALES REDES DE NOTICIAS Y CNN
         
  AP Reuters AFP CNN
Empleados 3,420 15,500 3,100 3,500
Oficinas en el extranjero 93 139 176 23
periodistas en el extranjero 520 1,040 1.040 156
Total Oficinas 237 161 182 31

Ni tampoco se nos puede convencer de que la humanidad esté lista para compartir el conocimiento a través de ¨una red global¨ Esta disponibilidad no existe así como tampoco existe una ¨aldea global¨ que por lo demás probablemente nunca existirá.. CNN International sólo le llega a 3% de la población mundial de la cual un 80% ni siquiera tiene acceso a un televisor.

El número de personas que por intermedio de sus computadoras tienen acceso a la Red mundial de redes (WWW) podrá crecer exponencialmente, pero inevitablemente permanecerá por mucho tiempo como una mera fracción de los seis mil millones de habitantes que poblarán el planeta a fines de siglo.

Los generadores de noticias no pueden cubrir amplios sectores de nuestro mundo debido a los altos costos involucrados en la cobertura noticiosa y porque muchos regímenes represivos no lo permiten. Hay vastas áreas, particularmente en Africa, Asia y en el Medio Oriente, en el que las noticias generadas en el propio territorio tienen grandes limitaciones para su difusión debido a estrictos controles de las autoridades locales y las noticias provenientes del exterior raramente pueden penetrar estos territorios. Incluso un ciudadano bien informado de un país abierto como los Estados Unidos está básicamente desinformado sobre las condiciones de vida de otras naciones. La verdad es que contrariamente al mito de una comunicación global, el mundo no esta totalmente cableado y nuestros conocimiento de el son a lo sumo parciales.

¿Puede cambiar todo ello? Los cambios en las técnicas de la comunicación masiva pueden incrementar nuestra capacidad de prestarle atención al mundo exterior. Sin embargo, también deben ocurrir cambios en otros factores, de índole política, social y psicológica. Por el momento, todos estos factores parecen contribuir con una reducción en la demanda de noticias internacionales.

Sentimiento vs. Pensamiento: ¿tv o prensa?

El declive de los medios impresos y el simultáneo ascenso de la televisión como la fuente de información preferida de las masas tiene casi 40 años y ya es parte de la historia de las telecomunicaciones. Pocos comprenden este fenómeno en su totalidad. Entre 1960 y 1995, la circulación total de los diarios estadounidenses se mantuvo invariable en 59 millones de ejemplares, mientras que la población de Estados Unidos pasó de 180 a 260 millones de habitantes. Esto se traduce en una caída de un tercio per capita de lectores. Este fenómeno de desgaste es probable que se acelere ya que la rata de lectores es dos veces menor entre los que tienen menos de 30 años que entre los mayores de 65.

Además, el paso de la palabra escrita a las imágenes en movimiento ha resultado ser mucho más que un cambio de medios.

Todos sabemos que la televisión ha producido progresivamente un cambio radical en cómo reaccionamos ante los hechos. Los políticos y los diplomáticos han aprendido rápidamente que la televisión es un medio emocional y que el sentimiento popular azuzado por las imágenes de la televisión puede ser un elemento ineludible de la política exterior. Después de Vietnam, las intervenciones del ejército de los Estados Unidos en el exterior se tornaron muy dependientes de la escasa tolerancia de la opinión pública estadounidense frente a la muerte de sus ciudadanos en el exterior. Un sanguinario ataque en 1983 contra tropas norte americanas estacionadas en el Líbano demostró de manera fehaciente esta vulnerabilidad y el Presidente Bush se abstuvo de obtener una victoria total en Irak en 1991 porque pensó que la opinión publica podía cansarse si la guerra en el golfo pérsico se prolongaba demasiado Las decisiones relativas a la intervención de ese país en Somalia representan el más claro ejemplo del impacto que tiene en la política interna las reacciones populares frente a las imágenes televisivas. Las intolerables escenas de niños chupando los pechos vacíos de sus madres muriéndose generó rápidamente un consenso en torno a la necesidad de enviar un contingente de fuerzas armadas norteamericanas para ¨restablecer la esperanza¨ en un país desesperado. Sin embargo, pocos meses después, el espectáculo igualmente intolerable del cadáver ensangrentado de un soldado arrastrado por las calles de Mogadicio por una turba enardecida precipitó el retiro de las tropas americanas. La creencia de que las intervenciones militares de Estados Unidos en el exterior pueden realizarse sin derramamiento de sangre -cuando menos no del lado de los militares estadounidenses- es en parte consecuencia del predominio de los noticieros televisivos como medios para transmitir información.

El fin del maniqueismo amigable

El final de la Guerra Fría marcó un punto clave en el consumo de noticias internacionales en Estados Unidos. Tanto los medios como el público podían comprender el mundo bipolar de la Guerra Fría: había un lado bueno (el de Estados Unidos) consagrado a la libertad, la democracia y la creación de riqueza, el cual era amenazado por un lado perverso (el soviético) que prosperaba gracias a la opresión y las privaciones. Todo el que estuviera del lado de los comunistas era malo y todo el que se opusiera a estos era bueno. Casi todos los eventos del mundo tenían que cuadrar con ese marco de referencia para que despertaran el interés de los estadounidenses. La desaparición de la Unión Soviética puso fin a ese marco característico de este género de maniqueísmo. Cuando desapareció la amenaza de un ataque nuclear, el mundo exterior se desvaneció de la consciencia estadounidense.

Organizaciones académicas y profesionales han estudiado los efectos que el fin de la guerra fría ha producido en la red televisiva. Si se toma en cuenta que los noticieros que éstas transmiten son la principal fuente de noticias internacionales para el pueblo norte americano pueden bien ser tomados como una buena clave para entender la actitud mental hacia el mundo externo. Ahora puede detectarse claramente una nueva tendencia. Después de una excepcional marejada en 1990 y 1991 causada por el rol protagónico de los Estados Unidos en la Guerra del Golfo y por otro lado la desmembración de la Unión Soviética, la cantidad y extensión de las noticias sobre eventos internacionales disminuyó a niveles mucho más bajos a los que existían antes de la Guerra Fría. Como porcentaje de todos los tópicos cubiertos entre 1970 y 1995, la parte correspondiente a noticias internacionales cayó de 1.7 minutos a 1.2 minutos . Y lo que es más grave. cuando las cadenas televisas destinaban en promedio más del 40% del total de noticias a temas relacionados con el exterior en 1970 esta porción se redujo a un 13.5% de las noticias en 1995.

Cualesquiera que puedan ser sus limitaciones las tres principales cadenas de televisión norte americana ABC, CBS y NBC- conservan al menos trazas de su tradición de ser órganos del periodismo internacional. Una cuarta red CNN, está batallando para hacer de la cobertura internacional su punto fuerte. El legado de los Cronkites y de otros voceros mantiene una semblanza con lo que esto era en el pasado . Pero es innegable que si se analiza la tendencia desde el ángulo del consumidor, ésta es poco reconfortable. Dentro de la enorme oferta que brinda la televisión por cable o por satélite, los programas de noticia están desapareciendo dentro de una ola de programas de entretenimiento o de interés particular.

La fuente y el caballo

Muchos periodistas culpan a la televisión comercial por el papel cada vez menos importante que desempeñan las noticias internacionales en la pantalla chica. Sin embargo, esto no es del todo cierto. En los últimos años, la mayoría de los medios impresos más orientados hacia la cobertura internacional -un puñado de diarios metropolitanos de alta calidad- ha reducido la cobertura de noticias internacionales, y sus directores presentan como excusa la baja en la demanda de los lectores. A mediados de los años 90, cuando la mayoría de los periódicos debió adoptar medidas de control de costos debido el alza de los precios del papel y la debilidad del mercado publicitario, en casi todos los casos las secciones de internacionales fueron las primeras en sentir los recortes.

Los editores humildemente recuerdan el comentario del editor del New York Times A.H. Sulzberger, quien sostenía con garbo que ¨ Al lado de periódicos responsable tenemos que tener lectores responsables ¨porque ¨de nada sirve la fuente si el caballo se rehusa a beber¨

Durante los últimos años, el Times-Mirror Center for the People& the Press (Centro del Pueblo y la Prensa de Times-Mirror) ha estado evaluando el interés cada vez menor que generan las noticias internacionales. Sus estudios demuestran que los únicos acontecimientos internacionales que continúan atrayendo un interés relativamente elevado en Estados Unidos son aquellos en los cuales están involucrados fuerzas o intereses económicos del país. Sin hablar de aislacionismo, es obvio que el fin de la Guerra Fría hizo que los estadounidenses se volcaran hacia ellos mismos. De acuerdo con encuestas realizadas por el Consejo de Relaciones Exteriores de Chicago, el número de personas que considera que los ''problemas de política exterior'' son una alta prioridad del gobierno de Estados Unidos ha disminuido de 26% en 1986 a 11,5% en 1994. En la actualidad, la idea de ''proteger el mercado laboral de los estadounidenses'' supera la de ''proteger a las naciones débiles de la agresión extranjera’’ como meta de política exterior (83% y 24%, respectivamente).

Además, los norteamericanos parecen sentirse cansados frente a un mundo cada vez más difícil de descifrar. Hace 20 años, era fácil apoyar a pueblos que luchaban por liberarse de regímenes dictatoriales, particularmente si esos regímenes eran comunista. Hoy en día, las catástrofes y las situaciones desesperadas de países distantes, muchas de las cuales parecen desafiar toda explicación racional, parecen lejanas a la compasión de los países occidentales. Independientemente de la posición de su gobierno, a la gente le parece difícil sentir algo de responsabilidad frente a los refugiados que quedan atrapados entre los grupos combatientes de Zaire mientras que el líder de ese país descansa cómodamente en la Riviera francesa. De igual manera se manifiesta la indiferencia de Occidente hacia Albania en la que insurgentes rechazan tanto a su gobierno como a una oposición que parece jugar en las manos de Mafias criminales.

La globalización de la economía mundial refuerza esta tendencia ha mirar hacia adentro . La pesadilla más popular ya no es la confrontación nuclear, sino un mercado internacional en el cual los empleos los obtienen aquellos trabajadores que resultan más económicos. Este temor es particularmente fuerte en los países desarrollados fuera de los Estados Unidos donde el desempleo amenaza la cohesión nacional.

En Estados Unidos, al igual que en muchos otros países, los nuevos horizontes están cada vez más cerca, al pasar de lo internacional a lo nacional y de lo nacional a lo local. Esta es una de las razones que explican por qué en Estados Unidos se está redescubriendo el periodismo local. En cierta medida resulta irónico ver cómo nuestro mundo se torna local precisamente cuando estaba por hacerse global.

Interactividad y virtualidad

La paradoja de una mayor oferta de información y una menor demanda es más que evidente en las crecientes redes electrónicas. En mi opinión dos de sus principales características -interactividad y virtualidad- pueden tener efectos significativamente negativos en la información del individuo sobre el resto del mundo y su grado de preocupación por él. Los programas de radio participativos, la forma más cruda de comunicación interactiva, no son peores que los llamados ''grupos de noticias'' de Internet, que raras veces comparten noticias serias. Estas actividades generalmente satisfacen la necesidad primaria de ser escuchado y refuerzan los perjuicios propios al compartirlos con personas con la misma actitud mental. Tienden a promover respuestas simplistas a temas complejos.

La Internet se ha convertido en el oasis para una constelación de casos particulares ajenos a los intereses del resto del mundo.

Los periódicos personalizados en línea son otra novedad no muy prometedora en cuanto a la circulación de noticias internacionales y la construcción de la aldea global. En el clima que prevalece de una menor atención a lo que ocurre en el mundo exterior, no existen razones para creer que el lector electrónico seleccionará más noticias internacionales para su periódico a la medida que lo que han hecho como lectores de la versión impresa. En cierta medida, los medios tradicionales obligan a públicos más o menos cautivos a consumir un menú de información preparado por periodistas profesionales guiados por su propio sentido de relevancia. En las formas interactivas de recibir información, el consumidor realiza el juicio final sobre el valor noticioso de los hechos. Como se puede llevar un registro automático de qué selecciona el consumidor, los editores se sentirán más inclinados a destinar sus recursos editoriales a la satisfacción de las demandas de los consumidores. Y por la tanto el presupuesto destinado a las noticias internacionales será el que primero perderá recursos.

La virtualidad -la habilidad de crear un mundo ficticio utilizando la computadora y ocultar la identidad propia al interactuar con otros- es un peligro más difundido sobre el cual se han expresado numerosos comentaristas. La función recreativa de la computadora es por lo general lo que más atrae a los jóvenes y pronto se dejan llevar por el placer y la facilidad con la cual pueden escaparse a una interminable guerra galáctica. Los psicosociólogos tienen opiniones contradictorias sobre la influencia que puedan recibir los niños del escapismo inducido por los interminables juegos espaciales y sobre su efecto en la formación intelectual. Sin embargo, a largo plazo, la inmersión frecuente en mundos falsos aliena a los cibernautas del mundo real que nos rodea.

¿Diplomacia elitesca o populista?

¿ Es realmente importante para las relaciones exteriores de Estados Unidos si a los medios de comunicación y al público en general les interesan menos los asuntos internacionales? Asumimos que, en una verdadera democracia, el pueblo tiene voz en las decisiones relativas a las relaciones de su país con el resto del mundo; un público mal informado podría presionar a sus líderes para que adopte decisiones poco apropiadas. Sin embargo,¿ son éstas las suposiciones correctas?

El enfoque del ''sistema'' vislumbra que sólo un pequeño grupo de periodistas especializados, investigadores académicos y lectores educados participan en el debate sobre política exterior con los políticos y altos funcionarios del gobierno.

En los Estados Unidos se puede argumentar que el público interesado en los asuntos internacionales no pasa de 4 a 5 millones de personas, lo que coincide con la circulación de los cuatro o cinco periódicos de mayor orientación internacional y con la máxima audiencia de PBS´s NewsHour with Jim Leher.

Aunque es un concepto elitista, el enfoque del ¨sistema¨ siempre ha tenido cierta validez, y probablemente no desaparecerá con las nuevas tecnologías de información.

La realidad no desautoriza la percepción de Alexis de Toqueville en el sentido de que la opinión pública es ¨la querida del mundo¨ Así como las experiencias en el Líbano y en Somalia lo indican, fuerte vuelcos de opinión han forzado al gobierno americano a tomar decisiones trascendentales dictadas por las circunstancias. Otros gobiernos también han sido víctimas de los cambios de humor de la opinión pública.

Los enfoques elitista y populista del proceso de política exterior no son mutuamente excluyentes, y ninguno está en peligro de extinción en esta Era de la Información. El punto de contacto entre opinión pública y los que manejan las relaciones internacionales probablemente continuará teniendo lugar entre dos extremos. Por una parte, el manejo cotidiano de las relaciones internacionales de un país continuará siendo tarea de un pequeño grupo de personas bien informadas, con el tácito consentimiento de una opinión pública relativamente indiferente. Por otra parte, surgirán circunstancias en las cuales la opinión pública se haga sentir en asuntos de política exterior al creer, con o sin motivo, que la razón de ser de la nación está en juego. En estos casos, la opinión pública no reaccionará necesariamente basándose en la información pertinente sino en emociones colectivas generadas por los medios de comunicación de masas.

Discutir si las decisiones adoptadas por las presiones de la élite o de la masa popular son sabias es harina de otro costal.

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