
![]() |
Francisco Narváez es más conocido como escultor, y aunque sus primeros sus años de actividad artística estuvieron completamente dedicados a la pintura. Fueron la roca viva y la madera, los elementos con los que dió vida a sus más grandes obras, hasta muy poco tiempo hasta su desaparición física en 1982. En diversas ocasiones se ha dicho que Francisco Narváez es la escultura venezolana. Y haciendo un poco de historia de su vida, podemos constatarlo, porque desde los siete años comenzó como ayudante en el taller de ebanistería de su padre, donde dió muestras precoces de su ingenio, que lo llevaron, a esa temprana edad, a impresionar a la gente de la época, por la perfección y hermosura de las tallas en tiza y madera que salían de sus manos. Fue precisamente esa anticipada dedicación a lo que posteriormente sería la pasión de su vida, la que le ganó protección de mentores que lo enviaron a Caracas, donde haría carreras con pintores y escultores de renombre, que sacaron y pulieron todo su potencial creativo. Numerosas exposiciones internacionales, en representación de Venezuela, mostraron sus obras, mientras en el país fueron también incontables las presentaciones públicas de su creatividad e ingenio. Ganó el Premio Nacional de Escultura y el Premio Nacional de Pintura. Ambos se unieron a los incontables lauros y reconocimientos que recibió Francisco Narváez a lo largo de su existencia, que se iniciaron con el diploma obtenido en 1916, con apenas once años de edad, en la Exposición de Artesanía, en Cumaná. En Homenaje póstumo, la Gobernación del Distrito Federal construye en 1989, el edificio sede de la Fundación Francisco Narváez, adyacente al último taller del maestro, en San Martín, un espacio más con que los caraqueños, y especialmente las comunidades cercanas, cuentan, para el necesario desarrollo de actividades culturales. Francisco Narváez, por más de sesenta años, iluminó, con luz propia, el firmamento de la plástica venezolana, de modo pues que, este libro de la Fundación Francisco Narváez, en el que muestra parte de su obra de custodia, representa un tesoro invalorable para todas las generaciones de venezolanos. Un reconocimiento especial merece la Lic. Margarita Narváez, Lubelia de Narváez y María Edilia González, por la dedicación y el amor con que dirigen y orientan las actividades de la Fundación, producto de lo cual es esta obra.
|