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S e p t i e m b r e / 1 9 9 7 / N° 19

La aceleración del cambio tecnológico y el futuro de Venezuela

Rafael Rangel

Como adaptarse a los crecientes cambios tecnológicos que experimenta el mundo actual, global e interdependiente, será uno de los más formidables retos que enfrentarán los líderes emergentes de nuestro futuro cercano. El próximo gobierno, por ejemplo, que deberá dictar la pauta para salir de la convulsionada transición política y económica del país, no podrá recurrir a las excusas tradicionales de "administraciones anteriores", u otras salidas retóricas, sino que tendrá que hallar caminos y soluciones para satisfacer la enorme demanda de bienestar social que el país pide. -

La pobreza crítica, el desempleo, y la inseguridad no pueden esperar más sin propiciar grandes desequilibrios; y el empleo y la reactivación industrial del país deben hallar condiciones propicias para salir adelante o de lo contrario se incrementará a niveles insostenibles la inflación y la contracción del sector no petrolero de Venezuela. La educación deberá ser, por primera vez, una verdadera prioridad para todos los venezolanos pues con una juventud que mayoritariamente abandona la escuela y no tiene oportunidades para su desarrollo, no se puede tener un futuro promisorio. Y en todo esto interviene el factor tecnológico como ayuda inteligente para atacar problemas extremadamente complejos. El problema, además, está, en que la "tecnología ya no es lo que era antes", y el país se ha quedado con esa noción estática del pasado.-

Ejemplo de esas viejas concepciones son los proyectos de ley para la Educación Superior, y para Ciencia y Tecnología, respectivamente, que se discuten ahora en el Congreso Nacional. De allí solo se vislumbra más de lo mismo que hemos vivido en los últimos cuarenta años, y pocos estímulos para que el venezolano desarrolle sus potencialidades y pueda crecer internamente a través de la educación y el pensamiento creativo. Más comisiones, más consejos directivos o consultivos, mayor "representación" de todo el mundo, más "desarrollo por decreto", y nada de promoción de la capacidad de inventiva, de raciocinio, y de progreso por parte de los individuos e instituciones nacionales es lo que se desprende de tales proyectos legislativos. -

El cambio tecnológico, sin embargo, marcha por un rumbo que podría decirse es absolutamente insospechado por nuestros líderes actuales que ven a Venezuela, más bien, como país inmutable y ajeno a los reacomodos sociales y económicos del mundo desarrollado. Y resulta que hay toda una revolución ocurriendo "allá afuera", y que viene aceleradamente para acá en la forma de una cascada de información y conocimientos que desde hace un tiempo vienen afectando nuestras vidas en formas a veces imperceptible, como sucede con la informática, la microelectrónica, y la biotecnología.-

La rapidez del cambio tecnológico es tan brutal que aquellas empresas líderes en la investigación y desarrollo como los mogules farmacéuticos, se están quedando atrás en la generación de nuevos productos que les permitan mantener sus mercados en la próxima década cuando terminan las patentes de 40 productos que producen ventas de 16.000 millones de dólares en el mundo. Merck, por ejemplo, con un presupuesto anual de I+D igual a 1.700 millones de dólares, deberá encontrar respuestas rápidas a la pérdida que significará en el 2.002, el término de las respectivas patentes de cuatro drogas cuyas ventas representaron hasta un cincuenta por ciento de los ingresos de esa compañía el año pasado. La repuesta de Merck radica en la producción de drogas anti-Sida, por ejemplo, mediante el uso de la biotecnología moderna. En igual situación se encuentran otros gigantes farmacéuticos como Glaxo, Lilly, y SmithKline Beecham.-

En este afán de conseguir nuevos mercados y de sustitución de tecnologías tradicionales o maduras por otras más avanzadas, empresas multinacionales como las de química fina, y las de semillas (a veces son las mismas), han comenzado a facturar los productos de la ingeniería genética en mercados de países avanzados, y en los de nuestras latitudes también. Así vemos que el año pasado se sembraron en Estados Unidos más de dos millones de hectáreas con cultivos genéticamente modificados, y se espera para 1997 otras 8 hectáreas adicionales de semillas genéticamente resistentes a insectos o a herbicidas. -

Los europeos, que durante muchos años han estado a la retaguardia de los estadounidenses en el campo biotecnológico, han decidido cambiar sus leyes y regulaciones permitir la inventiva en este campo. Después de 9 años de deliberaciones y controversias, el Parlamento Europeo ha decidido modificar sus leyes de propiedad intelectual para permitir el patentamiento de genes, y de animales genéticamente modificados, aunque no así de variedades vegetales.. Esta corriente genética está tocando también las puertas de Venezuela a través de sondeos, formales e informales, de embajadas, y de las empresas responsables de esos desarrollos de ingeniería genética de plantas. Mientras tanto, el país aún no tiene una Ley de Propiedad Intelectual que proteja tales invenciones, ni una normativa sobre liberación y bioseguridad de cultivos transgénicos (modificados genéticamente), ni tampoco institutos preparados para absorber, o siquiera servir de interlocutores con los detentores de esas tecnologías. Lo que sí tenemos, son rendimientos tres y cuatro veces menores para el maíz, arroz, o papa, y un sistema de precios domésticos totalmente politizado y poco competitivo. -

En el sector médico, tenemos "doctores" en los medios de comunicación y que propagan "recetas" extraídas de la Internet, con una alta dosis de desinformación y por ende, con potencial de causar daños a la comunidad que recibe más o menos pasivamente tales mensajes. En el área de la informática, ya existen sofisticados mecanismos electrónicos de fraude bancario y fiscal que no tienen antídoto en el país pues los responsables de defender el patrimonio del público, están ajenos a tales mutaciones tecnológicas.-

En resumen, el arma tecnológica sigue apartada de la lucha contra el subdesarrollo del país, de allí que sea necesario alertar a la dirigencia política sobre la necesidad de considerar esta nueva variable estratégica como parte de futuros programas de gobierno. La modernización del aparato del Estado no podrá esperar más, y serán necesarias novedosas medidas gubernamentales, y leyes en el ámbito de la propiedad intelectual, la educación, y el impuesto sobre la renta, que sirvan de estímulos a fuertes inversiones y desarrollos de la capacidad creativa del nuevo venezolano que recién parece asomarse en el horizonte de este, nuestro querido país.

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