La aceleración del
cambio tecnológico y el futuro de Venezuela
Como adaptarse a los crecientes cambios tecnológicos que experimenta
el mundo actual, global e interdependiente, será uno de los más
formidables retos que enfrentarán los líderes emergentes de
nuestro futuro cercano. El próximo gobierno, por ejemplo, que deberá
dictar la pauta para salir de la convulsionada transición política
y económica del país, no podrá recurrir a las excusas
tradicionales de "administraciones anteriores", u otras salidas
retóricas, sino que tendrá que hallar caminos y soluciones
para satisfacer la enorme demanda de bienestar social que el país
pide. -
La pobreza crítica, el desempleo, y la inseguridad no pueden esperar
más sin propiciar grandes desequilibrios; y el empleo y la reactivación
industrial del país deben hallar condiciones propicias para salir
adelante o de lo contrario se incrementará a niveles insostenibles
la inflación y la contracción del sector no petrolero de Venezuela.
La educación deberá ser, por primera vez, una verdadera prioridad
para todos los venezolanos pues con una juventud que mayoritariamente abandona
la escuela y no tiene oportunidades para su desarrollo, no se puede tener
un futuro promisorio. Y en todo esto interviene el factor tecnológico
como ayuda inteligente para atacar problemas extremadamente complejos. El
problema, además, está, en que la "tecnología
ya no es lo que era antes", y el país se ha quedado con esa
noción estática del pasado.-
Ejemplo de esas viejas concepciones son los proyectos de ley para la
Educación Superior, y para Ciencia y Tecnología, respectivamente,
que se discuten ahora en el Congreso Nacional. De allí solo se vislumbra
más de lo mismo que hemos vivido en los últimos cuarenta años,
y pocos estímulos para que el venezolano desarrolle sus potencialidades
y pueda crecer internamente a través de la educación
y el pensamiento creativo. Más comisiones, más consejos directivos
o consultivos, mayor "representación" de todo el mundo,
más "desarrollo por decreto", y nada de promoción
de la capacidad de inventiva, de raciocinio, y de progreso por parte de
los individuos e instituciones nacionales es lo que se desprende de tales
proyectos legislativos. -
El cambio tecnológico, sin embargo, marcha por un rumbo que podría
decirse es absolutamente insospechado por nuestros líderes actuales
que ven a Venezuela, más bien, como país inmutable y ajeno
a los reacomodos sociales y económicos del mundo desarrollado. Y
resulta que hay toda una revolución ocurriendo "allá
afuera", y que viene aceleradamente para acá en la forma de
una cascada de información y conocimientos que desde hace un tiempo
vienen afectando nuestras vidas en formas a veces imperceptible, como sucede
con la informática, la microelectrónica, y la biotecnología.-
La rapidez del cambio tecnológico es tan brutal que aquellas empresas
líderes en la investigación y desarrollo como los mogules
farmacéuticos, se están quedando atrás en la generación
de nuevos productos que les permitan mantener sus mercados en la próxima
década cuando terminan las patentes de 40 productos que producen
ventas de 16.000 millones de dólares en el mundo. Merck, por ejemplo,
con un presupuesto anual de I+D igual a 1.700 millones de dólares,
deberá encontrar respuestas rápidas a la pérdida que
significará en el 2.002, el término de las respectivas patentes
de cuatro drogas cuyas ventas representaron hasta un cincuenta por ciento
de los ingresos de esa compañía el año pasado. La repuesta
de Merck radica en la producción de drogas anti-Sida, por ejemplo,
mediante el uso de la biotecnología moderna. En igual situación
se encuentran otros gigantes farmacéuticos como Glaxo, Lilly,
y SmithKline Beecham.-
En este afán de conseguir nuevos mercados y de sustitución
de tecnologías tradicionales o maduras por otras más avanzadas,
empresas multinacionales como las de química fina, y las de semillas
(a veces son las mismas), han comenzado a facturar los productos de la ingeniería
genética en mercados de países avanzados, y en los de nuestras
latitudes también. Así vemos que el año pasado se sembraron
en Estados Unidos más de dos millones de hectáreas con cultivos
genéticamente modificados, y se espera para 1997 otras 8 hectáreas
adicionales de semillas genéticamente resistentes a insectos o a
herbicidas. -
Los europeos, que durante muchos años han estado a la retaguardia
de los estadounidenses en el campo biotecnológico, han decidido cambiar
sus leyes y regulaciones permitir la inventiva en este campo. Después
de 9 años de deliberaciones y controversias, el Parlamento Europeo
ha decidido modificar sus leyes de propiedad intelectual para permitir el
patentamiento de genes, y de animales genéticamente modificados,
aunque no así de variedades vegetales.. Esta corriente genética
está tocando también las puertas de Venezuela a través
de sondeos, formales e informales, de embajadas, y de las empresas responsables
de esos desarrollos de ingeniería genética de plantas. Mientras
tanto, el país aún no tiene una Ley de Propiedad Intelectual
que proteja tales invenciones, ni una normativa sobre liberación
y bioseguridad de cultivos transgénicos (modificados genéticamente),
ni tampoco institutos preparados para absorber, o siquiera servir de interlocutores
con los detentores de esas tecnologías. Lo que sí tenemos,
son rendimientos tres y cuatro veces menores para el maíz, arroz,
o papa, y un sistema de precios domésticos totalmente politizado
y poco competitivo. -
En el sector médico, tenemos "doctores" en los medios
de comunicación y que propagan "recetas" extraídas
de la Internet, con una alta dosis de desinformación y por
ende, con potencial de causar daños a la comunidad que recibe más
o menos pasivamente tales mensajes. En el área de la informática,
ya existen sofisticados mecanismos electrónicos de fraude bancario
y fiscal que no tienen antídoto en el país pues los responsables
de defender el patrimonio del público, están ajenos a tales
mutaciones tecnológicas.-
En resumen, el arma tecnológica sigue apartada de la lucha contra
el subdesarrollo del país, de allí que sea necesario alertar
a la dirigencia política sobre la necesidad de considerar esta nueva
variable estratégica como parte de futuros programas de gobierno.
La modernización del aparato del Estado no podrá esperar más,
y serán necesarias novedosas medidas gubernamentales, y leyes en
el ámbito de la propiedad intelectual, la educación, y el
impuesto sobre la renta, que sirvan de estímulos a fuertes inversiones
y desarrollos de la capacidad creativa del nuevo venezolano que recién
parece asomarse en el horizonte de este, nuestro querido país. |