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S e p t i e m b r e / 1 9 9 7 / N° 19

La apertura de las universidades

César A. Pieve Duarte*

A finales del año 1996, por iniciativa conjunta del Ministerio de Energía y Minas y de Petróleos de Venezuela, se decidió adjudicarle a la Universidad del Zulia, a la Universidad de Oriente y a la Universidad Central de Venezuela, sendos campos maduros para ser reactivados; y así, entre otras cosas, generar ingresos adicionales para esas Universidades, diferentes a los del presupuesto de educación superior, para ser usados para apoyar los planes de investigación y docencia de las mencionadas casas de estudio. Huelga decir que esta proposición fue acogida con entusiasmo por todos los involucrados, especialmente si se considera la ya crónica necesidad de recursos financieros de las instituciones de educación superior, para no mencionar la del resto del aparato educacional nacional.

Los campos asignados son : Mara Este a LUZ, Jobo a la UDO y Socorro a la UCV.

De la presentación hecha por la Coordinación de Exploración y Producción de PDVSA en la oportunidad del anuncio de la decisión se desprende que la modalidad contractual para la reactivación de los campos en cuestión será muy similar a la propuesta planteada por PDVSA para la reactivación de los campos recién licitados en la Tercera Ronda de Convenios Operativos, con algunas modificaciones importantes tratándose de convenios entre Empresas del Estado: PDVSA por una parte y Universidades nacionales por la otra parte, aunque estas últimas tengan todavía dificultad en entender que son empresas del estado. Así, por ejemplo, las Universidades no tendrá que pagar ningún tipo de bono para suscribir los convenios de operación de los campos y los requisitos de fianzas y avales de programas mínimo de trabajo tendrán que ser negociados; pero es de esperar que estos no serán exigidos. Los recursos financieros necesarios para iniciar las operaciones serán provistos, a manera de préstamo, por las filiales de PDVSA que actualmente son responsables por la operación de cada campo.

El negocio, tal como está planteado hasta ahora, se desarrollaría creando "Empresas Operadoras" con participación accionaria mayoritaria por parte de las Universidades, o el ente jurídico que estas designen (se está hablando de 70%, aunque pudiera ser más) y al filial respectiva con el resto de las acciones. De esta manera las empresas operadoras a formarse serían LUZ-Maraven; UDO-Lagoven y UCV-Corpoven, las cuales suscribirán los respectivos contratos con las filiales de PDVSA. Estas "Empresas Operadoras" deberán tener autonomía operacional y financiera, es decir, que deberán desempeñarse como empresas comerciales independientes de las gestiones de las filiales, generando sus propios ingresos y ganancias líquidas, después de impuestos, que sería lo que se repartiría entre los accionistas. Los recursos financieros iniciales aportados por la filial-socio deberán ser pagados, bajos términos a convenir, de los ingresos obtenidos. Esto ultimo es importante ya que establece que la relacion universidad-filial es una relacion netamente comercial y que de ninguna manera puede interpretarse como subsidio por parte de PDVSA.

Aparte del beneficio que recibirían las Universidades como socios de las empresas operadoras, pueden también comenzar a obtener ingresos monetarios a muy corto plazo actuando como la parte asesora que prepararía los estudios pertinentes y los planes de reactivación de los campos. Estas estudios serían pagados por las filiales, para luego ser traspasados como gastos preoperacionales a las empresas operadoras. Considerando el vasto potencial técnico residente en nuestra máxima casa de estudio: profesores especializados en las variadas disciplinas requeridas por el negocio petrolero, estudiantes de los últimos años de sus carreras y laboratorios docentes de investigación, debería resultar relativamente sencillo armar empresas universitarias de cosultoría para atender las necesidades crecientes que se avecinan.

Probablemente cada universidad comenzaría estudiando y postulando planes de reactivación para su campo petrolero correspondiente. Pero este primer ejercicio, que debería sin dudas resultar exitoso, pudiera extenderlo las Universidades a todo el ámbito nacional donde ya se vislumbra un mercado importante para este tipo de servicios. Llevando la idea un poco más lejos, el concepto de "Empresas Universitarias de Consultoria" no tiene que limitarse a las tres Universidades a que se refiere este artículo, ni tampoco tiene que limitarse al negocio petrolero.

La segunda fuente de ingreso para las tres universidades antes mencionadas provendrá de la operación eficiente de los campos asignados. es de esperar que estos ingresos serán más cuantiosos que los que llegarían por vía de consultoría; pero esta última permite incorporar un mayor número de personal universitario que lo que permitirá la operación de los campos propiamente dicho.

Como es bien sabido el negocio de explotación de campos petrolíferos abarca una amplia gama de actividades. El asunto no se limita a la determinación y ubicación de formaciones geológicas en el subsuelo que contengan hidrocarburos, ni a la perforación de pozos para extraer esos recursos, ni a la subsiguiente transformación de ellos para satisfacer un mercado de combustibles. La actividad es mucho más amplia y , en el caso de los "Campos Universitarios", va mucho más allá que en el caso de las empresas petroleras puramente comerciales. Debe quedar claro que el propósito fundamental en la reactivación de estos campos es extraer el mayor volumen de hidrocarburos posible bajo criterios de rentabilidad. Pero tan importante como eso están la atención al medio ambiente, la atención al entorno socioeconómico (en el caso del campo Socororo hay etnias indígenas asentadas en los entornos), y la oportunidad de tener acceso a un "laboratorio de campo" en el cual se pueda desarrollar investigación aplicada, ensayar procedimientos novedosos y, no menos importante, adiestrar a los estudiantes en trabajos de campo para completar la instrucción en el aula; pero hay que hacer enfasis en que todo esto último se hace viable solo si se logra la primera condición: la extracción rentable de hidrocarburos.

La participación de universidades nacionales en actividades comerciales e industriales privadas no es algo nuevo, pero sus actuaciones como operadoras de campos petroleros si resulta novedoso y quizás única a nivel mundial. En otros países, especialmente en los EE. UU. AA, algunas universidades han sido dotadas de terrenos en los que existen hidrocarburos en el subsuelo. En esos casos (no conozco excepciones) las universidades dejan la explotación de esos recursos a empresas privadas, gozando de los beneficios de las regalías y otras participaciones en el negocio.

Quizás por lo novedoso, y a pesar que este programa de "Campos Universitarios" ha tenido hasta ahora relativamente poca divulgación , ya han surgido las críticas a ultranza que vaticinan el más rotundo fracaso, porque las Universidades no saben operar campos petroleros. esto es totalmente cierto, así como también es cierto que las Universidades no saben curar enfermos ni construir edificios. La idea no es que las autoridades universitarias, los profesores y estudiantes vayan al campo a manejar cabrias de perforación, estaciones de flujo o compresores de gas. Lo más sensato pareciera ser que las Universidades estén representadas, por gente conocedora de la materia, en las juntas directivas de las "Empresas Operadoras" para asegurar que el giro del negocio es compatible con los intereses e intenciones de las Universidades. Estas "Empresas Operadoras" necesariamente tendrán que contratar personal propio, idóneo, que garantice la calidad y seguridad de las operaciones.

Hay quienes opinan que es más sencillo dejar que las respectivas filiales continúen operando los campos y le pasen a las Universidades la parte de las ganancias que le corresponden. También han surgido empresas privadas extranjeras ofreciendo sus buenos oficios para operar los campos universitarios. Cualquiera de estas "soluciones" desvirtuaría el espíritu y la razón de ser de la iniciativa adoptada por el Ejecutivo y PDVSA: Máximo beneficio económico para las Universidades, Adiestramiento de estudiantes e Investigación, entre otras cosas.

Por otra parte, pereciera recomendable que las operaciones de los campos en cuestión sean conducidas por empresas diferentes a las filiales de PDVSA, si se desea evitar el impuesto sobre la renta petrolero (67,7 por ciento) y acogerse al impuesto industrial del 34 por ciento, lo que aumentaría notablemente las ganancias a ser repartidas a las Universidades. Entonces, si hay que formar una nueva empresa diferente de las filiales, ¿por qué no permitir que las universidades participen? Además, la presencia de las universidades en las juntas directivas de las "Empresas Operadoras" haría más fácil y menos onerosas las asociaciones con otras universidades o institutos de investigación, nacionales y extranjeros, que deseen colaborar con las universidades.

Otro argumento a favor de permitir que las Universidades participen activamente en las operaciones de estos campos marginales, aunque de inicio sea a nivel gerencial-investigación-adiestramiento, es que las "Empresas Operadoras" (consorcios Universidades-Filiales) serían realmente "Operadoras Venezolanas". Esto fue lo que se quiso lograr con los cinco campos escogidos en la recién terminada Tercera Ronda de Convenios Operativos, con los resultados que ya todos conocemos y que no valen traer a colación en esta oportunidad.

Como ya se indicó anteriormente, entre las ventajas que brinda la operación de un campo petrolero está que permite tener un "laboratorio de campo". Este concepto de laboratorio debe verse en su concepción más amplia y no simplemente como un sitio para ensayar procesos relacionados con la extracción de hidrocarburo. Debe verse más bien como un sitio para adiestrar a los graduandos universitarios. Si además de extraer petróleo y gas también se implantan proyectos de mejoramiento del entorno socioeconómico, se puede fácilmente entender que hay un espacio amplio para ensayar todas las disciplinas que se enseñan en nuestras universidades.

La "Empresa Operadora" UCV-Corpoven que se forme para reactivar el campo Socororo tendrá que dar servicio de salud y de educación a sus empleados y familiares. Esos servicios pueden ser bien suministrados por las escuelas de medicina, de farmacia, de odontología, de educación y sociología, para mencionar sólo algunas. Al mismo tiempo, esos servicios pudieran también ser ofrecidos, por ejemplo, a los indígenas que habitan en el área. Si en adición a eso se le ofrece al entorno social desasistido ayuda en áreas como sanidad, puericultura, cuidado ambiental, aprovechamiento de las tierras, entre otras, entonces las universidades, aparte de tener "un terreno para practicar" pudieran también estar dando inicio a la verdadera siembra del petróleo.

Para concluir, quiero dejar constancia expresa que lo arriba expuesto son mis opiniones personales, producto de mi experiencia como profesor y como petrolero de larga data. Estas ideas han sido expuestas ante el Consejo Universitario y el Consejo de Fomento de la Universidad Central de Venezuela y a algunos altos personeros de PDVSA, pero eso no implica aceptación formal por parte de ellos, aunque en eso confío.



* Profesor de Ingeniería de Petróleo, U.C.V.
Caracas, 29 de julio de 1997

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