La apertura de las universidades
A finales del año 1996, por iniciativa conjunta del Ministerio
de Energía y Minas y de Petróleos de Venezuela, se decidió
adjudicarle a la Universidad del Zulia, a la Universidad de Oriente y a
la Universidad Central de Venezuela, sendos campos maduros para ser reactivados;
y así, entre otras cosas, generar ingresos adicionales para esas
Universidades, diferentes a los del presupuesto de educación superior,
para ser usados para apoyar los planes de investigación y docencia
de las mencionadas casas de estudio. Huelga decir que esta proposición
fue acogida con entusiasmo por todos los involucrados, especialmente si
se considera la ya crónica necesidad de recursos financieros de las
instituciones de educación superior, para no mencionar la del resto
del aparato educacional nacional.
Los campos asignados son : Mara Este a LUZ, Jobo a la UDO y Socorro a
la UCV.
De la presentación hecha por la Coordinación de Exploración
y Producción de PDVSA en la oportunidad del anuncio de la decisión
se desprende que la modalidad contractual para la reactivación de
los campos en cuestión será muy similar a la propuesta planteada
por PDVSA para la reactivación de los campos recién licitados
en la Tercera Ronda de Convenios Operativos, con algunas modificaciones
importantes tratándose de convenios entre Empresas del Estado: PDVSA
por una parte y Universidades nacionales por la otra parte, aunque estas
últimas tengan todavía dificultad en entender que son empresas
del estado. Así, por ejemplo, las Universidades no tendrá
que pagar ningún tipo de bono para suscribir los convenios de operación
de los campos y los requisitos de fianzas y avales de programas mínimo
de trabajo tendrán que ser negociados; pero es de esperar que estos
no serán exigidos. Los recursos financieros necesarios para iniciar
las operaciones serán provistos, a manera de préstamo, por
las filiales de PDVSA que actualmente son responsables por la operación
de cada campo.
El negocio, tal como está planteado hasta ahora, se desarrollaría
creando "Empresas Operadoras" con participación accionaria
mayoritaria por parte de las Universidades, o el ente jurídico que
estas designen (se está hablando de 70%, aunque pudiera ser más)
y al filial respectiva con el resto de las acciones. De esta manera las
empresas operadoras a formarse serían LUZ-Maraven; UDO-Lagoven y
UCV-Corpoven, las cuales suscribirán los respectivos contratos con
las filiales de PDVSA. Estas "Empresas Operadoras" deberán
tener autonomía operacional y financiera, es decir, que deberán
desempeñarse como empresas comerciales independientes de las gestiones
de las filiales, generando sus propios ingresos y ganancias líquidas,
después de impuestos, que sería lo que se repartiría
entre los accionistas. Los recursos financieros iniciales aportados por
la filial-socio deberán ser pagados, bajos términos a convenir,
de los ingresos obtenidos. Esto ultimo es importante ya que establece
que la relacion universidad-filial es una relacion netamente comercial y
que de ninguna manera puede interpretarse como subsidio por parte de PDVSA.
Aparte del beneficio que recibirían las Universidades como socios
de las empresas operadoras, pueden también comenzar a obtener ingresos
monetarios a muy corto plazo actuando como la parte asesora que prepararía
los estudios pertinentes y los planes de reactivación de los campos.
Estas estudios serían pagados por las filiales, para luego ser traspasados
como gastos preoperacionales a las empresas operadoras. Considerando el
vasto potencial técnico residente en nuestra máxima casa de
estudio: profesores especializados en las variadas disciplinas requeridas
por el negocio petrolero, estudiantes de los últimos años
de sus carreras y laboratorios docentes de investigación, debería
resultar relativamente sencillo armar empresas universitarias de cosultoría
para atender las necesidades crecientes que se avecinan.
Probablemente cada universidad comenzaría estudiando y postulando
planes de reactivación para su campo petrolero correspondiente. Pero
este primer ejercicio, que debería sin dudas resultar exitoso, pudiera
extenderlo las Universidades a todo el ámbito nacional donde ya se
vislumbra un mercado importante para este tipo de servicios. Llevando la
idea un poco más lejos, el concepto de "Empresas Universitarias
de Consultoria" no tiene que limitarse a las tres Universidades a que
se refiere este artículo, ni tampoco tiene que limitarse al negocio
petrolero.
La segunda fuente de ingreso para las tres universidades antes mencionadas
provendrá de la operación eficiente de los campos asignados.
es de esperar que estos ingresos serán más cuantiosos que
los que llegarían por vía de consultoría; pero esta
última permite incorporar un mayor número de personal universitario
que lo que permitirá la operación de los campos propiamente
dicho.
Como es bien sabido el negocio de explotación de campos petrolíferos
abarca una amplia gama de actividades. El asunto no se limita a la determinación
y ubicación de formaciones geológicas en el subsuelo que contengan
hidrocarburos, ni a la perforación de pozos para extraer esos recursos,
ni a la subsiguiente transformación de ellos para satisfacer un mercado
de combustibles. La actividad es mucho más amplia y , en el caso
de los "Campos Universitarios", va mucho más allá
que en el caso de las empresas petroleras puramente comerciales. Debe
quedar claro que el propósito fundamental en la reactivación
de estos campos es extraer el mayor volumen de hidrocarburos posible bajo
criterios de rentabilidad. Pero tan importante como eso están
la atención al medio ambiente, la atención al entorno socioeconómico
(en el caso del campo Socororo hay etnias indígenas asentadas en
los entornos), y la oportunidad de tener acceso a un "laboratorio de
campo" en el cual se pueda desarrollar investigación aplicada,
ensayar procedimientos novedosos y, no menos importante, adiestrar a los
estudiantes en trabajos de campo para completar la instrucción en
el aula; pero hay que hacer enfasis en que todo esto último se
hace viable solo si se logra la primera condición: la extracción
rentable de hidrocarburos.
La participación de universidades nacionales en actividades comerciales
e industriales privadas no es algo nuevo, pero sus actuaciones como operadoras
de campos petroleros si resulta novedoso y quizás única a
nivel mundial. En otros países, especialmente en los EE. UU. AA,
algunas universidades han sido dotadas de terrenos en los que existen hidrocarburos
en el subsuelo. En esos casos (no conozco excepciones) las universidades
dejan la explotación de esos recursos a empresas privadas, gozando
de los beneficios de las regalías y otras participaciones en el negocio.
Quizás por lo novedoso, y a pesar que este programa de "Campos
Universitarios" ha tenido hasta ahora relativamente poca divulgación
, ya han surgido las críticas a ultranza que vaticinan el más
rotundo fracaso, porque las Universidades no saben operar campos petroleros.
esto es totalmente cierto, así como también es cierto que
las Universidades no saben curar enfermos ni construir edificios. La idea
no es que las autoridades universitarias, los profesores y estudiantes vayan
al campo a manejar cabrias de perforación, estaciones de flujo o
compresores de gas. Lo más sensato pareciera ser que las Universidades
estén representadas, por gente conocedora de la materia, en las juntas
directivas de las "Empresas Operadoras" para asegurar que el giro
del negocio es compatible con los intereses e intenciones de las Universidades.
Estas "Empresas Operadoras" necesariamente tendrán que
contratar personal propio, idóneo, que garantice la calidad y seguridad
de las operaciones.
Hay quienes opinan que es más sencillo dejar que las respectivas
filiales continúen operando los campos y le pasen a las Universidades
la parte de las ganancias que le corresponden. También han surgido
empresas privadas extranjeras ofreciendo sus buenos oficios para operar
los campos universitarios. Cualquiera de estas "soluciones" desvirtuaría
el espíritu y la razón de ser de la iniciativa adoptada por
el Ejecutivo y PDVSA: Máximo beneficio económico para las
Universidades, Adiestramiento de estudiantes e Investigación, entre
otras cosas.
Por otra parte, pereciera recomendable que las operaciones de los campos
en cuestión sean conducidas por empresas diferentes a las filiales
de PDVSA, si se desea evitar el impuesto sobre la renta petrolero (67,7
por ciento) y acogerse al impuesto industrial del 34 por ciento, lo que
aumentaría notablemente las ganancias a ser repartidas a las Universidades.
Entonces, si hay que formar una nueva empresa diferente de las filiales,
¿por qué no permitir que las universidades participen? Además,
la presencia de las universidades en las juntas directivas de las "Empresas
Operadoras" haría más fácil y menos onerosas las
asociaciones con otras universidades o institutos de investigación,
nacionales y extranjeros, que deseen colaborar con las universidades.
Otro argumento a favor de permitir que las Universidades participen activamente
en las operaciones de estos campos marginales, aunque de inicio sea a nivel
gerencial-investigación-adiestramiento, es que las "Empresas
Operadoras" (consorcios Universidades-Filiales) serían realmente
"Operadoras Venezolanas". Esto fue lo que se quiso lograr con
los cinco campos escogidos en la recién terminada Tercera Ronda de
Convenios Operativos, con los resultados que ya todos conocemos y que no
valen traer a colación en esta oportunidad.
Como ya se indicó anteriormente, entre las ventajas que brinda
la operación de un campo petrolero está que permite tener
un "laboratorio de campo". Este concepto de laboratorio debe verse
en su concepción más amplia y no simplemente como un sitio
para ensayar procesos relacionados con la extracción de hidrocarburo.
Debe verse más bien como un sitio para adiestrar a los graduandos
universitarios. Si además de extraer petróleo y gas también
se implantan proyectos de mejoramiento del entorno socioeconómico,
se puede fácilmente entender que hay un espacio amplio para ensayar
todas las disciplinas que se enseñan en nuestras universidades.
La "Empresa Operadora" UCV-Corpoven que se forme para reactivar
el campo Socororo tendrá que dar servicio de salud y de educación
a sus empleados y familiares. Esos servicios pueden ser bien suministrados
por las escuelas de medicina, de farmacia, de odontología, de educación
y sociología, para mencionar sólo algunas. Al mismo tiempo,
esos servicios pudieran también ser ofrecidos, por ejemplo, a los
indígenas que habitan en el área. Si en adición a eso
se le ofrece al entorno social desasistido ayuda en áreas como sanidad,
puericultura, cuidado ambiental, aprovechamiento de las tierras, entre otras,
entonces las universidades, aparte de tener "un terreno para practicar"
pudieran también estar dando inicio a la verdadera siembra del petróleo.
Para concluir, quiero dejar constancia expresa que lo arriba expuesto
son mis opiniones personales, producto de mi experiencia como profesor y
como petrolero de larga data. Estas ideas han sido expuestas ante el Consejo
Universitario y el Consejo de Fomento de la Universidad Central de Venezuela
y a algunos altos personeros de PDVSA, pero eso no implica aceptación
formal por parte de ellos, aunque en eso confío.
* Profesor de Ingeniería de Petróleo, U.C.V.
Caracas, 29 de julio de 1997 |