Descentralización y
Privatización
Cada vez mas, estados y municipios podrán contribuir de manera
efectiva a la generación de riquezas y por ende a la mejor calidad
de vida de sus pobladores, mediante la adecuada creación de condiciones
que favorezcan la inversión privada en sus regiones. Gracias a las
reformas políticas de 1989, que dieron lugar al inicio del proceso
de descentralización, su consolidación tiene por delante el
desafío de dar respuesta a las nuevas demandas generadas a propósito
del reestablecimiento de las condiciones necesarias para el crecimiento
económico, así como de la apertura petrolera. El éxito
de éste proceso pasa por el fortalecimiento económico y administrativo
de estados y municipios, así como por la capacidad de generar mejores
servicios que permitan vigorizar el desarrollo productivo de los estados
a través de fórmulas que aprovechen las potencialidades de
cada región, creando las condiciones que estimulen y promuevan la
inversión privada. Estos planteamientos están indisolublemente
vinculados a la capacidad de los gobiernos regionales de proveerse una gradual
autonomía financiera, es decir, de aumentar ingresos y disminuir
gastos.
Incremento de la Eficiencia Regional
Los avances en el proceso de descentralización, han dejado abierta
una alternativa, para la incorporación del sector privado al desarrollo
económico regional. Es importante observar como en algunos estados
y municipios, se han producido experiencias que vinculan al sector privado
en actividades relacionadas con la provisión de servicios públicos.
Es así como muchos mandatarios han acudido a modalidades de privatización
-como es el caso de las concesiones- que han servido para motorizar el desarrollo
económico y social de sus regiones, en un intento por involucrar
al sector privado en el proceso de descentralización. Estos mandatarios
-que se distinguen por el éxito de sus gestiones- tienen la particularidad
de haber entendido en poco tiempo la importancia de esta alianza, sin la
cual el fortalecimiento económico regional resulta prácticamente
imposible, vista la insuficiencia de recursos que tienen las finanzas del
Estado venezolano. Esta alianza puede igualmente extrapolarse a los casos
de creación de condiciones mas favorables para la inversión
privada, a través de saneamiento de las cargas burocráticas
presentes en muchos estados y municipios de Venezuela, así como al
sano manejo, de potestades tributarias. De aquí la necesidad de dotar
a los gobiernos regionales de instrumentos que les permitan, de manera creativa,
garantizarse ya no sólo los recursos monetarios requeridos para el
desarrollo social de los estados, sino también la colaboración
del sector privado.
Optimización de la Descentralización
Esta tarea de motivar la incorporación de empresarios en este
proceso de reformas se ha visto en ciertas regiones del país, en
donde el proceso descentralizador ha arrojado resultados mas bondadosos
respecto de otras zonas en las cuales, gobernadores y alcaldes, con poco
espíritu de renovación, han quedado rezagados, sin reaccionar
aún ante el reto que supone disminuir grados de dependencia en relación
con el situado constitucional, y trabajar como entes promotores de la inversión
privada, para hacer de ellas nuevos polos de desarrollo. Es preocupante
que en algunos estados y municipios se han reproducido esquemas que el país
ya ha comenzado a superar, al incrementarse burocracias, y manejos administrativos
que debilitan a sus gobiernos regionales.
En adelante, el retorno al crecimiento económico, debe convertirse
en aliado de los actores de la descentralización, para fortalecerlos
mediante el auspicio de la riqueza que se debe crear por vías conexas
y distintas al petróleo, y para crear mejores condiciones que contribuyan
al desarrollo de nuevas inversiones en otros sectores. Los estados deben
incorporarse activamente en el proceso de reformas económicas retomado
en abril de 1996, promoviendo tanto las inversiones de proyectos de todo
tipo, como aquellas que tienden al mejoramiento de los servicios públicos
propiamente dichos. |