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S e p t i e m b r e / 1 9 9 7 / N° 19

La travesía de Consalvi

María Teresa Romero

Entre perfiles y sombras del mundo de la política, la cultura y las artes venezolanas y latinoamericanas de finales del siglo XIX al presente, navega (y nos navega) Simón Alberto Consalvi (SAC) en su más reciente publicación. Estamos ante un conjunto de trece ensayos esencialmente -aunque no exclusivamente- biográficos, los cuales conforman un importante compendio de nuestra historia nacional y regional. En efecto, delineando y entrelazando con maestría hechos y personajes que -como él mismo confiesa en su muy breve introducción al libro- lo han seducido a lo largo del tiempo (sea por afinidad o por discrepancia), Consalvi realiza una profunda navegación -en la que se evidencia su excepcional capacidad analítica e investigativa- por episodios fundamentales de nuestras complejas sociedades y por la vida de sus no menos intrincados protagonistas principales. Se trata, sin duda, de una breve pero global navegación histórica aun cuando la presenta en forma no lineal, a manera de relatos autónomos -escritos, además, en fechas distintas- pero sólo en apariencia inconexos entre sí.

Y durante toda esta travesía, por cierto, sale permanentemente a flote (paradójicamente como una sombra que reta al lector a escudriñarlo) el perfil de su propio navegante, es decir, de Simón Alberto Consalvi, uno de los intelectuales más integrales de nuestra Venezuela actual.

El perfil y la sombra (Tierra de Gracia Editores, Caracas, 1997) se inicia con el texto Los Gómez de Zapata, editado originalmente en 1993. Ya en este primer ensayo podemos observar cómo el autor va hilvanando nuestra historia cultural y política a partir (o a propósito) del relato de la vida y obra del biografiado. De tal forma, el ensayo se centra en Pedro León Zapata y en una parte relevante de su obra pictórica: la selección de retratos del pintor sobre Juan Vicente Gómez. Pero, a su vez, el mismo nos adentra en la historia de la caricatura o, como nos intruye SAC en la del ritratto ridicolo (denominación que los antiguos italianos daban a esa forma de retrato en la que prevalecen la sátira, la ironía y el buen humor); así como en la historia de Venezuela de las primeras tres décadas de nuestro siglo XX y, dentro de ella, en las vidas de los tantas veces caricaturizados Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez.

En el segundo ensayo, acerca del perfil del historiador y diplomático Caracciolo Parra-Pérez, destaca la historia venezolana y mundial desde los años posteriores a la Primera Guerra Mundial hasta la finalización de la II Gran Guerra y, en particular, los procesos de nacimiento y muerte de la Sociedad de Naciones y el de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas. Continúa la navegación con el ensayo titulado Ramón J. Velásquez, la historia y sus historias. Aquí, la biografía del historiador se entrelaza especialmente con la historia política de la Venezuela del trienio 45-48, de la dictadura que le continúa y de la democracia del 58. No obstante, a propósito del análisis de una de las mejores obras de Velásquez, tal cual es Confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez, retoma Consalvi en este ensayo -como lo hará en casi todos de los posteriores- los años y las vidas de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez (¿serán estos entonces las verdaderas sombras de todos los personajes que son objetos del trabajo biográfico de SAC?)

Por otra parte, el texto que agrupa las vidas y obras de los escritores venezolanos Pedro Emilio Coll, Pedro César Dominici y Luis M. Urbaneja Achelpohl, así como el que le prosigue sobre Gonzalo Picón Febres, ahondan en la historia de una parte importantísima de la literatura venezolana de los últimos años del siglo XIX y de la primera década del siglo XX. Mientras que el sexto ensayo sobre el peruano Víctor Raúl Haya de la Torre enfila hacia la historia de las ideas y pensamiento político latinoamericano de las décadas de 1920 y 1930. Por último, al igual que sus precedentes, los relatos biográficos subsiguientes, acerca de Mariano Picón Salas, Rómulo Betancourt, Andrés Eloy Blanco, Manuel Pérez Guerrero y Rómulo Gallegos también corren paralelos con la historia política y cultural nacional y regional contemporáneas. En el ensayo sobre Picón Salas es en donde mejor se conjuga la simbiosis entre biografía e historia política y cultural. La razón es obvia y nos la da el mismo SAC: "Todo en Picón-Salas es historia; cuando escribe sobre sí mismo o sobre su peripecia europea, cuando escribe relatos como los de Mundo imaginario o Registro de huéspedes, o novelas como Odisea de Tierra Firme o Los tratos de la noche (...) Pero también son historia sus ensayos numerosos sobre personajes del mundo de las letras y de las artes, como Teresa de la Parra o Armando Reverón. Historia son también sus espléndidas biografías..."

Sólo dos textos de la publicación, Los mitos de la política exterior de Venezuela y Ultimátum a la Reina Victoria no constituyen propiamente ensayos biográficos. No obstante, aún en ellos el devenir histórico y el abordaje de personajes se entrecruzan y entrelazan permanentemente. Esto se debe, en el caso del primer ensayo, a que "los mitos se eclipsan y reaparecen, según las épocas y según los protagonistas" (SAC). De allí que durante los primeros 45 años del siglo, "los mitos de la política exterior de Venezuela oscilaran entre el mito de la bullaranga de Cipriano Castro y el mito del silencio de Juan Vicente Gómez" (SAC). En el segundo ensayo citado, el entrecruzamiento se logra porque el episodio histórico en cuestión, que forma parte esencial de la controversia por la región del Esequibo entre Venezuela y la Gran Bretaña, es narrado y analizado a través de sus principales protagonistas: Lord Salisbury, primer ministro de la Reina Victoria, y el Presidente de los Estados Unidos, Grover Cleveland.

En todos los ensayos, biografía e historia son pues un mismo e importante proceso. No hay vida individual sin vida social, política y cultural parece recordarnos constante e insistentemente Simón Alberto Consalvi. De allí, tal vez, que todos los personajes biografiados de esta publicación sean polifásicos. Este es el caso ya citado de Mariano Picón-Salas pero también, para sólo nombrar otro ejemplo, el de Zapata, de quien el propio Consalvi nos dice: "Ocurre que es un excelente pintor, un dibujante de línea espontánea y rápida y un caricaturista de riqueza imaginaria verdaderamente impresionante. Pero, además de eso, en Pedro León Zapata hay un intelectual de gran cultura, un conocedor profundo de la historia mundial y venezolana y de sus protagonistas más relevantes". Ninguno de los otros personajes principales de la obra escapan a esta complejidad porque todos se mueven simúltaneamente en varios mundos, el de la política interna o externa, el mundo de las letras y el arte.

La escogencia de los personajes es comprensible. ¿No es acaso el mismo Simón Alberto Consalvi, el biógrafo, un personaje multifacético al igual que todos sus biografiados?. Como apuntamos al principio de estas líneas, Consalvi es un intelectual integral. Es periodista, historiador, escritor, político, diplomático. Aun cuando se hace difícil precisar cuál de todos estos es su verdadero perfil, sospecho, como él mismo sospecha de Ramón J. Velásquez, que es la política su perfil real y su gran pasión, siendo la historia, la literatura, el periodismo tan sólo instrumentos para develar sus enigmas. La sospecha tiene fundamento. La Política (con P mayúscula, por supuesto) es la forma más excelsa del conocimiento humano y Simón Alberto Consalvi es, a final de cuentas, un incansable esculpidor de los seres y, por ende, de sus obras y de sus múltiples quehaceres.

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