La travesía de Consalvi
Entre perfiles y sombras del mundo de la política, la cultura
y las artes venezolanas y latinoamericanas de finales del siglo XIX al presente,
navega (y nos navega) Simón Alberto Consalvi (SAC) en su más
reciente publicación. Estamos ante un conjunto de trece ensayos esencialmente
-aunque no exclusivamente- biográficos, los cuales conforman un importante
compendio de nuestra historia nacional y regional. En efecto, delineando
y entrelazando con maestría hechos y personajes que -como él
mismo confiesa en su muy breve introducción al libro- lo han seducido
a lo largo del tiempo (sea por afinidad o por discrepancia), Consalvi realiza
una profunda navegación -en la que se evidencia su excepcional capacidad
analítica e investigativa- por episodios fundamentales de nuestras
complejas sociedades y por la vida de sus no menos intrincados protagonistas
principales. Se trata, sin duda, de una breve pero global navegación
histórica aun cuando la presenta en forma no lineal, a manera de
relatos autónomos -escritos, además, en fechas distintas-
pero sólo en apariencia inconexos entre sí.
Y durante toda esta travesía, por cierto, sale permanentemente
a flote (paradójicamente como una sombra que reta al lector a escudriñarlo)
el perfil de su propio navegante, es decir, de Simón Alberto Consalvi,
uno de los intelectuales más integrales de nuestra Venezuela actual.
El perfil y la sombra (Tierra de Gracia Editores, Caracas, 1997) se inicia
con el texto Los Gómez de Zapata, editado originalmente en 1993.
Ya en este primer ensayo podemos observar cómo el autor va hilvanando
nuestra historia cultural y política a partir (o a propósito)
del relato de la vida y obra del biografiado. De tal forma, el ensayo se
centra en Pedro León Zapata y en una parte relevante de su obra pictórica:
la selección de retratos del pintor sobre Juan Vicente Gómez.
Pero, a su vez, el mismo nos adentra en la historia de la caricatura o,
como nos intruye SAC en la del ritratto ridicolo (denominación que
los antiguos italianos daban a esa forma de retrato en la que prevalecen
la sátira, la ironía y el buen humor); así como en
la historia de Venezuela de las primeras tres décadas de nuestro
siglo XX y, dentro de ella, en las vidas de los tantas veces caricaturizados
Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez.
En el segundo ensayo, acerca del perfil del historiador y diplomático
Caracciolo Parra-Pérez, destaca la historia venezolana y mundial
desde los años posteriores a la Primera Guerra Mundial hasta la finalización
de la II Gran Guerra y, en particular, los procesos de nacimiento y muerte
de la Sociedad de Naciones y el de la fundación de la Organización
de las Naciones Unidas. Continúa la navegación con el ensayo
titulado Ramón J. Velásquez, la historia y sus historias.
Aquí, la biografía del historiador se entrelaza especialmente
con la historia política de la Venezuela del trienio 45-48, de la
dictadura que le continúa y de la democracia del 58. No obstante,
a propósito del análisis de una de las mejores obras de Velásquez,
tal cual es Confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez, retoma
Consalvi en este ensayo -como lo hará en casi todos de los posteriores-
los años y las vidas de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez
(¿serán estos entonces las verdaderas sombras de todos los
personajes que son objetos del trabajo biográfico de SAC?)
Por otra parte, el texto que agrupa las vidas y obras de los escritores
venezolanos Pedro Emilio Coll, Pedro César Dominici y Luis M. Urbaneja
Achelpohl, así como el que le prosigue sobre Gonzalo Picón
Febres, ahondan en la historia de una parte importantísima de la
literatura venezolana de los últimos años del siglo XIX y
de la primera década del siglo XX. Mientras que el sexto ensayo sobre
el peruano Víctor Raúl Haya de la Torre enfila hacia la historia
de las ideas y pensamiento político latinoamericano de las décadas
de 1920 y 1930. Por último, al igual que sus precedentes, los relatos
biográficos subsiguientes, acerca de Mariano Picón Salas,
Rómulo Betancourt, Andrés Eloy Blanco, Manuel Pérez
Guerrero y Rómulo Gallegos también corren paralelos con la
historia política y cultural nacional y regional contemporáneas.
En el ensayo sobre Picón Salas es en donde mejor se conjuga la simbiosis
entre biografía e historia política y cultural. La razón
es obvia y nos la da el mismo SAC: "Todo en Picón-Salas es historia;
cuando escribe sobre sí mismo o sobre su peripecia europea, cuando
escribe relatos como los de Mundo imaginario o Registro de huéspedes,
o novelas como Odisea de Tierra Firme o Los tratos de la noche (...) Pero
también son historia sus ensayos numerosos sobre personajes del mundo
de las letras y de las artes, como Teresa de la Parra o Armando Reverón.
Historia son también sus espléndidas biografías..."
Sólo dos textos de la publicación, Los mitos de la política
exterior de Venezuela y Ultimátum a la Reina Victoria no constituyen
propiamente ensayos biográficos. No obstante, aún en ellos
el devenir histórico y el abordaje de personajes se entrecruzan y
entrelazan permanentemente. Esto se debe, en el caso del primer ensayo,
a que "los mitos se eclipsan y reaparecen, según las épocas
y según los protagonistas" (SAC). De allí que durante
los primeros 45 años del siglo, "los mitos de la política
exterior de Venezuela oscilaran entre el mito de la bullaranga de Cipriano
Castro y el mito del silencio de Juan Vicente Gómez" (SAC).
En el segundo ensayo citado, el entrecruzamiento se logra porque el episodio
histórico en cuestión, que forma parte esencial de la controversia
por la región del Esequibo entre Venezuela y la Gran Bretaña,
es narrado y analizado a través de sus principales protagonistas:
Lord Salisbury, primer ministro de la Reina Victoria, y el Presidente de
los Estados Unidos, Grover Cleveland.
En todos los ensayos, biografía e historia son pues un mismo e
importante proceso. No hay vida individual sin vida social, política
y cultural parece recordarnos constante e insistentemente Simón Alberto
Consalvi. De allí, tal vez, que todos los personajes biografiados
de esta publicación sean polifásicos. Este es el caso ya citado
de Mariano Picón-Salas pero también, para sólo nombrar
otro ejemplo, el de Zapata, de quien el propio Consalvi nos dice: "Ocurre
que es un excelente pintor, un dibujante de línea espontánea
y rápida y un caricaturista de riqueza imaginaria verdaderamente
impresionante. Pero, además de eso, en Pedro León Zapata hay
un intelectual de gran cultura, un conocedor profundo de la historia mundial
y venezolana y de sus protagonistas más relevantes". Ninguno
de los otros personajes principales de la obra escapan a esta complejidad
porque todos se mueven simúltaneamente en varios mundos, el de la
política interna o externa, el mundo de las letras y el arte.
La escogencia de los personajes es comprensible. ¿No es acaso
el mismo Simón Alberto Consalvi, el biógrafo, un personaje
multifacético al igual que todos sus biografiados?. Como apuntamos
al principio de estas líneas, Consalvi es un intelectual integral.
Es periodista, historiador, escritor, político, diplomático.
Aun cuando se hace difícil precisar cuál de todos estos es
su verdadero perfil, sospecho, como él mismo sospecha de Ramón
J. Velásquez, que es la política su perfil real y su gran
pasión, siendo la historia, la literatura, el periodismo tan sólo
instrumentos para develar sus enigmas. La sospecha tiene fundamento. La
Política (con P mayúscula, por supuesto) es la forma más
excelsa del conocimiento humano y Simón Alberto Consalvi es, a final
de cuentas, un incansable esculpidor de los seres y, por ende, de sus obras
y de sus múltiples quehaceres. |