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Valga la pena hacer un breve paréntesis para establecer el
desarrollo de la fotografía en Venezuela, en el momento que Sigala
llega al país, después de haber estudiado en el exterior en
1964.
A partir de 1952, cuando Alfredo Boulton escribe en la revista Shell,
"¿Es un arte la fotografía ?" parecería
ser el inicio de la modernidad en el ambiente plástico y artístico.
Es indudable que el patrocinio de las empresas petroleras a las
publicaciones de carácter cultural. se le da énfasis a la
ilustración, al diseño y a la fotografía con nombres
tan connotados como Gerd Leufert y Nedo. La misma revista Shell ya dará
un capítulo especial al "Arte Fotográfico".


En los sesenta se nota y denota la tendencia fotográfica
abierta al cierre de la dictadura perezjimenista, hacia una actitud
reflexiva con contenido político y social donde la intención
es proyectar el aspecto denunciante y agresivo ante la realidad del
momento político donde la fotografía periodistica se hace
mas evidente y notoria y aparecen las imágenes de fotógrafos
comprometidos como Paolo Gasparini, Claudio Perna, a otro nivel Gorka Dorronsoro
y Thea Segall quienes justifican y contraponen el paisaje de la urbe que
viene a contradecir el contraste social y urbano.


Caracas podrá "ver" y sentir la creación del
Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, el nacimiento tardío
de la Galería de Arte Nacional que incluye a la fotografía
como tema de sus espacios, especialmente la última que dedica
la primera muestra retrospectiva de un tema histórico dentro del
desarrollo fotográfico venezolano con la exposición
"Orígenes de la Fotografía en Venezuela".


En este sentido valdrá la pena citar hechos como la exposición
itinerante "A Gozar de la realidad", la publicación del
libro "Letreros que se ven", la formación de "El Grupo".
Mas adelante con la influencia del primer coloquio de fotografía
en México, se formará el Consejo Venezolano de Fotografía
y la Galería "La Fototeca" lideradizada por María
Teresa Boulton y Paolo Gasparini. Sigala a pesar de haber participado entusiastamente
en la primera exposición de este espacio mantendrá mas tarde
muy clara su posición ante este grupo que para él ya consideraba
mas que superada.


Sigala estará alejado y ajeno a estas tendencias por no participar
ni compartir los "compromisos sociales ni políticos de la fotografía".
Mas bien su actitud, ya como fotógrafo interesado mas con el simple
y directo deseo de mostrar lo que hacía en los medios de comunicación
masiva y no en las salas de arte.


Es obligante citar a la gente que creyó en la proposición
fotográfica de José desde varios aspectos profesionales como
lo fueron entre algunos Miguel Arroyo, Alicia Briceño, Soldedad Mendoza,
Simón Alberto Consalvi, Seka, Sofía Imber, Virginia Betancourt,
Maríanela Salazar, compensado con el afecto de lo que él llamaba
sus "fieles compañeras" María Luisa Tovar y Carmen
Heny de Mujica, así como los reporteros gráficos del diario
"El Informador" de Barquisimeto.


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