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Octubre / 1 9 9 7 / N° 20

Sociedad Civil

Una lucha en la que todos debemos participar

Hacia la reivindicación de los derechos de los niños, niñas y jóvenes

Nelson Hernández García*

Avanzando cada vez más hacia la creación de una Legislación que realmente ampare a los niños, niñas y jóvenes del país, y luego de un arduo proceso de revisión, consulta y redacción, el pasado 23 de Julio fue consignado ante el Congreso de la República, el nuevo Anteproyecto de Ley Orgánica de Protección del Niño y del Adolescente, coordinado por el Centro de Investigaciones Jurídicas de la UCAB. En el referido documento, que recoge en gran medida el espíritu de la Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño y que está llamado a suplir la obsoleta Ley Tutelar del Menor, se buscó el consenso de la mayoría de las fuerzas vivas del país y entes de la sociedad civil que trabajan en la atención de niños, niñas y jóvenes. También en su elaboración se tomaron en cuenta las demandas de los muchachos y muchachas en cuanto a participación, asociación, libertad de expresión y necesidad de ser escuchados; demandas que hicieron públicas de manera franca y decidida, a través de marchas, parlamentos escolares y de aula, documentos, toma del Congreso de la República, sensibilización de los medios de comunicación, participación en espacios radiales, televisivos y de prensa escrita, así como en el III Parlamento Nacional Infantil y Juvenil celebrado durante el mes de Junio en el Palacio Legislativo. Allí ciento treinta muchachos y muchachas de todas partes del país, en representación de los niños, niñas y jóvenes trabajadores, campesinos, indígenas, conservacionistas, con necesidades especiales, animadores y promotores de derechos escolarizados(desde preescolar hasta diversificado) y desescolarizados, elegidos de manera democrática, se convirtieron en Diputados y Senadores de la República, y dieron una lección de civismo, participación, democracia y organización, al debatir una serie de propuestas en torno a cómo defenderse de los atropellos de los cuales son víctimas en el seno de su casa, comunidad, centros educativos, municipio, entre otros.

Un vistazo atrás

En 1989 va a suceder a nivel mundial, un hecho que marcará un cambio de concepción en relación a la infancia y juventud. El 20 de Noviembre del referido año, en la Asamblea General de las Naciones Unidas y luego de un proceso de debate y consultas previo que duró diez años, un grupo abultado de representantes de distintos países buscando el

mejoramiento de la situación de la niñez y adolescencia en todo el globo terráqueo y la validación de sus derechos, aprobó de manera unánime la Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño. Un documento que dio un vuelco a la mentalidad paternalista, tutelar que ve a los niños, niñas y jóvenes sólo como receptores de la protección de los adultos, transformando esta visión hacia la de un ser pleno de derechos, que a medida que crece y se desarrolla puede participar e incidir en todos los asuntos que le conciernen o atañen. A diferencia de la Declaración Universal de los Derechos del Niño(1959), este instrumento legal va más allá de los meros aspectos declarativos y crea un compromiso que obliga moral, política y jurídicamente a los países signatarios, a adecuar sus legislaciones a los principios establecidos en ella.

Un año después del nacimiento de la Convención, aquí en nuestro país, el Congreso de la República procedió a ratificar este instrumento legal de carácter internacional, convirtiéndolo de esta manera en una Ley nacional, con el mismo valor y jerarquía de cualquier otra de las elaboradas por el poder legislativo.

Pero luego del apoteósico inicio, el ímpetu decayó a su mínimo nivel y las aguas volvieron a su normal cauce. La situación de la infancia y juventud no sufrió mejoría, por el contrario, empeoró, hasta llegar a límites intolerables: resurgimiento de enfermedades infantiles mortales ya erradicadas, mayor pobreza, menos recursos para la población infantil, violaciones de derechos inalienables como el de la vida, la educación, la salud, niños(as) sin hogar viviendo en la calle, explotación y abuso sexual y comercial de niños, niñas y adolescentes, tráfico, violencia callejera...

A siete años de ratificada la Convención, es ahora cuando en Venezuela se están dando los primeros pasos para la adecuación de nuestras leyes a la Convención y la difusión de sus postulados. El proceso no ha sido fácil. Existe resistencia en ciertos sectores a aceptar algunos cambios, pues ven tambalear su poder y tutela absoluta sobre los infantes y jóvenes. También porque se está buscando la participación de todos y, a diferencia de otras naciones, la participación de los más interesados e involucrados: los niños, niñas y jóvenes.

Una propuesta de esperanza

Este 23 de Julio con la introducción del Anteproyecto de Ley Orgánica de protección del Niño y del Adolescente, se abre una nueva posibilidad para la población infantil y juvenil del país. La posibilidad de que se le garanticen de manera plena los derechos que les

amparan. Algo importante que se debe precisar y aclarar, es que las leyes y las normas jurídicas no son las que crean los derechos, sólo los reconocen. En el caso de la Convención y en el de esta nueva Ley que debe aprobar el Parlamento Nacional, no se hace para que existan los derechos de los niños, niñas y jóvenes, sino para que haya un papel donde estén plasmados, es decir, la norma jurídica que posibilite que los mismos no sean irrespetados y se pueda exigir su cumplimiento.

Una vez consignado este documento, queda de manos de los parlamentarios su aprobación y la creación de las condiciones indispensables para el desarrollo integral de la niñez y adolescencia. De parte de todos nosotros, adultos, niños, niñas y jóvenes queda el iniciar la movilización más grande que se haya visto en la historia del país, en favor de la aprobación de una Ley que no sea discriminatoria de ningún muchacho y muchacha y que este apegada o sobrepase en alcance, los postulados de la Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño. Debemos ejercer presión desde nuestra comunidad, escuela, centro de trabajo u organización para la aprobación de esta necesaria Ley. Difícil e inalcanzable será la tarea de construir un mejor país y sentar las bases para el desarrollo, si le damos la espalda a los niños, niñas y jóvenes.

Comunicador Social. Centros Comunitarios de Aprendizaje(Cecodap) http: //www.auyantepui.com/cecodap/
Correo Electrónico: cecodap@telcel.net.ve
Para llamados de página:
Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño:
http: //www.auyantepui.com/cecodap/convenci.html

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