Una lucha en la que todos debemos participar
Hacia la reivindicación de los derechos
de los niños, niñas y jóvenes
Avanzando cada vez más hacia la creación de una Legislación
que realmente ampare a los niños, niñas y jóvenes del
país, y luego de un arduo proceso de revisión, consulta y
redacción, el pasado 23 de Julio fue consignado ante el Congreso
de la República, el nuevo Anteproyecto de Ley Orgánica de
Protección del Niño y del Adolescente, coordinado por el Centro
de Investigaciones Jurídicas de la UCAB. En el referido documento,
que recoge en gran medida el espíritu de la Convención Internacional
Sobre los Derechos del Niño y que está llamado a suplir la
obsoleta Ley Tutelar del Menor, se buscó el consenso de la mayoría
de las fuerzas vivas del país y entes de la sociedad civil que trabajan
en la atención de niños, niñas y jóvenes. También
en su elaboración se tomaron en cuenta las demandas de los muchachos
y muchachas en cuanto a participación, asociación, libertad
de expresión y necesidad de ser escuchados; demandas que hicieron
públicas de manera franca y decidida, a través de marchas,
parlamentos escolares y de aula, documentos, toma del Congreso de la República,
sensibilización de los medios de comunicación, participación
en espacios radiales, televisivos y de prensa escrita, así como en
el III Parlamento Nacional Infantil y Juvenil celebrado durante el mes de
Junio en el Palacio Legislativo. Allí ciento treinta muchachos y
muchachas de todas partes del país, en representación de los
niños, niñas y jóvenes trabajadores, campesinos, indígenas,
conservacionistas, con necesidades especiales, animadores y promotores de
derechos escolarizados(desde preescolar hasta diversificado) y desescolarizados,
elegidos de manera democrática, se convirtieron en Diputados y Senadores
de la República, y dieron una lección de civismo, participación,
democracia y organización, al debatir una serie de propuestas en
torno a cómo defenderse de los atropellos de los cuales son víctimas
en el seno de su casa, comunidad, centros educativos, municipio, entre otros.
Un vistazo atrás
En 1989 va a suceder a nivel mundial, un hecho que marcará un
cambio de concepción en relación a la infancia y juventud.
El 20 de Noviembre del referido año, en la Asamblea General de las
Naciones Unidas y luego de un proceso de debate y consultas previo que duró
diez años, un grupo abultado de representantes de distintos países
buscando el
mejoramiento de la situación de la niñez y adolescencia
en todo el globo terráqueo y la validación de sus derechos,
aprobó de manera unánime la Convención Internacional
Sobre los Derechos del Niño. Un documento que dio un vuelco a
la mentalidad paternalista, tutelar que ve a los niños, niñas
y jóvenes sólo como receptores de la protección de
los adultos, transformando esta visión hacia la de un ser pleno de
derechos, que a medida que crece y se desarrolla puede participar e incidir
en todos los asuntos que le conciernen o atañen. A diferencia de
la Declaración Universal de los Derechos del Niño(1959), este
instrumento legal va más allá de los meros aspectos declarativos
y crea un compromiso que obliga moral, política y jurídicamente
a los países signatarios, a adecuar sus legislaciones a los principios
establecidos en ella.
Un año después del nacimiento de la Convención,
aquí en nuestro país, el Congreso de la República procedió
a ratificar este instrumento legal de carácter internacional, convirtiéndolo
de esta manera en una Ley nacional, con el mismo valor y jerarquía
de cualquier otra de las elaboradas por el poder legislativo.
Pero luego del apoteósico inicio, el ímpetu decayó
a su mínimo nivel y las aguas volvieron a su normal cauce. La situación
de la infancia y juventud no sufrió mejoría, por el contrario,
empeoró, hasta llegar a límites intolerables: resurgimiento
de enfermedades infantiles mortales ya erradicadas, mayor pobreza, menos
recursos para la población infantil, violaciones de derechos inalienables
como el de la vida, la educación, la salud, niños(as) sin
hogar viviendo en la calle, explotación y abuso sexual y comercial
de niños, niñas y adolescentes, tráfico, violencia
callejera...
A siete años de ratificada la Convención, es ahora cuando
en Venezuela se están dando los primeros pasos para la adecuación
de nuestras leyes a la Convención y la difusión de sus postulados.
El proceso no ha sido fácil. Existe resistencia en ciertos sectores
a aceptar algunos cambios, pues ven tambalear su poder y tutela absoluta
sobre los infantes y jóvenes. También porque se está
buscando la participación de todos y, a diferencia de otras naciones,
la participación de los más interesados e involucrados: los
niños, niñas y jóvenes.
Una propuesta de esperanza
Este 23 de Julio con la introducción del Anteproyecto de Ley Orgánica
de protección del Niño y del Adolescente, se abre una nueva
posibilidad para la población infantil y juvenil del país.
La posibilidad de que se le garanticen de manera plena los derechos que
les
amparan. Algo importante que se debe precisar y aclarar, es que las leyes
y las normas jurídicas no son las que crean los derechos, sólo
los reconocen. En el caso de la Convención y en el de esta nueva
Ley que debe aprobar el Parlamento Nacional, no se hace para que existan
los derechos de los niños, niñas y jóvenes, sino para
que haya un papel donde estén plasmados, es decir, la norma jurídica
que posibilite que los mismos no sean irrespetados y se pueda exigir su
cumplimiento.
Una vez consignado este documento, queda de manos de los parlamentarios
su aprobación y la creación de las condiciones indispensables
para el desarrollo integral de la niñez y adolescencia. De parte
de todos nosotros, adultos, niños, niñas y jóvenes
queda el iniciar la movilización más grande que se haya visto
en la historia del país, en favor de la aprobación de una
Ley que no sea discriminatoria de ningún muchacho y muchacha y que
este apegada o sobrepase en alcance, los postulados de la Convención
Internacional Sobre los Derechos del Niño. Debemos ejercer presión
desde nuestra comunidad, escuela, centro de trabajo u organización
para la aprobación de esta necesaria Ley. Difícil e inalcanzable
será la tarea de construir un mejor país y sentar las bases
para el desarrollo, si le damos la espalda a los niños, niñas
y jóvenes.
Comunicador Social. Centros Comunitarios de Aprendizaje(Cecodap) http: //www.auyantepui.com/cecodap/
Correo Electrónico: cecodap@telcel.net.ve
Para llamados de página:
Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño:
http: //www.auyantepui.com/cecodap/convenci.html |