¿Una
Sabrosa campaña electoral?
La campaña electoral que se avecina no es tan sabrosa
como la que con fino sarcasmo expuso Janet Kelly en
su articulo del día 18 de septiembre en El Nacional. Aunque quisiera
hacer uso de un humor que no tengo, veo poco motivo de chanza para el escenario
político que servira· de marco a las próximas elecciones.
Si alguno de ustedes tuvo la ocasión de bajar al litoral central
después de la reciente convención del partido Copey , pudieron
observar el despliegue de afiches cuyo único contenido era el hermoso
rostro de Irene. Las campañas pre-electorales son el abreboca de
lo que serán las verdaderas,. Las ideas brillaran por su ausencia
y los temas fundamentales tales como la educación, la seguridad jurídica
, personal y social , la salud , la política económica, y
las relaciones con Colombia, serán tratados de soslayo, sin muchas
definiciones y sobre todo con el mínimo asomo de que es necesario
hacer sacrificios para lograr un futuro más digno.
Es devastador leer la prensa , ver la televisión o escuchar la
radio y darse cuenta del inmenso vacío político en el que
los venezolanos de hoy se hayan inmersos. No es que el tema político
esté ausente de los medios porque existe, pero en su versión
de chisme, de anécdota o simplemente como una forma mas lúdica
de un torneo en el que se aceptan apuestas a ganador. No deseo aguarle la
fiesta a nadie y me parece bien que no nos veamos obligados a cuestionar
cada día la vida de la " polis" ; sin embargo, cuando es
obvio que la estructura política que tenemos no es adecuada para
los tiempos que vivimos y que los problemas sociales y económicos
son cada día mas difíciles de resolver, algo tenemos que hacer
para reavivar un debate inexistente.
Estamos en el umbral de un nuevo milenio, ésto en sí no
tendría mayor importancia salvo la de ser un nuevo termino de referencia
a una de las tantas maneras como los humanos llevamos la contabilidad del
tiempo. Pero, la velocidad que los cambios tecnológicos han impuesto
a la manera como los pueblos se interrelacionan y el impacto que esta aceleración
en las comunicaciones a nivel planetario ocasionan en sus respectivas economías
y sociedades, hacen que ningún país en su sano juicio pueda
mantenerse al margen de un proceso que lo supera y condiciona a la vez.
Janet Kelly comenta en su articulo que en verdad
poco importa quien gane pues todos se verán en cierta medida obligados
a aplicar una política social y económica más o menos
ortodoxa. Pero allí reside precisamente el punto, la distancia entre
ese más y ese menos. Vimos lo que sucedió en los dos primeros
años del gobierno del Presidente Caldera, en que volvimos de lleno
a la mas absurda de las heterodoxias y los años consecutivos que
han sido, ni mas ni menos, para parafrasear a Pérez , todo lo contrario-
Quien puede asegurar que no seguiremos haciendo más de lo mismo,
es decir tapando huecos cuando son tan obvios que no se pueden disimular,
posponiendo decisiones antipopulares , evitando enfrentar a fondo un problema,
por ejemplo la educación o la seguridad social, no corremos entonces
el riesgo de tocarlos todos superficialmente, jugar con la ilusión
del cambio y permanecer como siempre aferrados a los vicios del statu quo.
El liderazgo que necesita la Venezuela de hoy es el de un conductor y
su equipo que no hablen en función de las encuestas sino de las necesidades
que requiere el país para su modernización y para poder competir
en un mundo cada vez mas globalizado.. Hay que llamar al pan pan y al vino
vino , no se puede seguir pensando en que la masa es estúpida por
definición y que lo importante es el mensaje y no su contenido. No
creo en las soluciones anti partido, creo que los intermediarios entre el
pueblo y el gobierno en una sociedad democrática moderna seguirán
siendo los partidos políticos, pensar lo contrarios es una forma
de candidez panglosiana y da por resultados situaciones tan caóticas
como lo ha sido el gobierno de las chiripas. Lo mismo habría sido
el caso en un gobierno de Larrazabal, Uslar y tantos otros hombres o mujeres
hoy que con buena intención piensan que ellos por si mismo pueden
significar el cambio que el país requiere.
El cambio no lo hace un solo hombre, el cambio lo produce un equipo dirigido
por un conductor convencido. No se puede seguir improvisando o peor aun
constituyendo gobiernos en los que los extremos participan para evitar que
alguna tendencia domine. Los problemas de Venezuela son reales y las soluciones
a los mismos no son imposibles, solo hace falta voluntad, dedicación
y perseverancia para irlos haciendo poco a poco, día a día
, sin miedo, sin oportunismo y con la convicción de que el futuro
de Venezuela puede ser y será superior a su pasado.
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