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Del 14 al 21 de Octubre de 1997
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Lo Chévere de la Visita

Alberto Valero

Al presidente Bill Clinton le tomó cinco años realizar esta primera visita oficial a Sudamérica, que culmina hoy en Buenos Aires, y ha debido dejarle en apenas cinco días un cúmulo de información y vivencias que un político tan avispado como el ex-gobernador que saltó de uno de los estados más pobres de la Unión al liderazgo mundial, no dejará caer en saco roto.

En lo que a nosotros respecta, su fugaz paso por Caracas sirvió para refrendar algunos acuerdos bilaterales en materia forestal, penal y aduanera, reforzar la cooperación en el combate al narcotráfico y, sobre todo, confirmar la relación energética, vital para ambos países.

Las declaraciones de altos funcionarios de su Administración, previas al arribo a Venezuela, y del propio presidente estadounidense bastarían para exhibir como un éxito las pocas horas vividas en esta capital. Porque reflejanb el mensaje que durante muchos años intentaron pasar a Washington nuestros gobiernos sobre la importancia de la industria petrolera nacional como elemento estratégico en un mundo de permanentes tensiones.

Que Federico Peña, el Secretario de Energía, o Thomas McLarty, el Consejero especial para asuntos latinoamericanos, hayan aceptado finalmente que la relación es fundamental en ambos sentidos y no sólo para Venezuela como centro suplidor (en especial por el ingente volumen de inversiones en los Estados Unidos y la participación creciente de las compañías transnacionales en el programa de apertura petrolera que auspicia PDVSA) debe considerarse, más que un ritual saludo a la bandera, como el punto de arranque de un diálogo maduro, más allá de lo estrictamente petrolero y energético. Porque como bien afirmaba el Secretario Peña, el énfasis de la gira ha sido comercial y del crecimiento del Continente depende de manera relativa la expansión de su mercado laboral, ya que cada índice porcentual de la economía latinoamericana significa cinco millardos de dólares en términos de bienes y servicios exportados y cien mil empleos adicionales. Sin mencionar el alivio en términos sociales que países en condiciones más bonancibles implican como freno al éxodo masivo que se agolpa en la frontera sur de los Estados Unidos.

En Brasilia, al responder a los periodistas, fué más explícito aún el presidente Clinton al declarar la disposición de competir con la Unión Europea por los mercados regionales en auge y buscar con el MERCOSUR la complementaridad suficiente que permita la consolidación del bloque gigantesco que Washington contempla como pieza clave de su hegemonía en el siglo por venir.

En la capital brasilera ha debido constatar las dificultades que enfrentará dicho proyecto y los márgenes de la influencia que, por tratarse de la única superpotencia del planeta, algunos siguen imaginando,ingenuamente, ilimitada. Porque la diplomacia de Itamaraty efectuó consultas previas con sus colegas argentinos para presentar un discurso homogéneo y rechazó con quisquillosidad -justificada, desde luego- un informe elaborado por Washington con opiniones negativas, según ella, a la imagen del país. La gira del presidente Clinton nos deja, en lo inmediato, tres áreas de acción muy claras y ligadas intimamente.

En primer lugar, por supuesto, la instrumentación de los documentos suscritos en Miraflores en la tarde del domingo y, unido a ésto, proceder a los correctivos necesarios a los convenios que quedaron en cartera -aún màs importantes porque se vinculan a la protección y promoción de inversiones, derechos intelectuales y doble tributación- donde el cuadro interno nos coloca en situación comprometida en negociaciones de alta sensibilidad. En tal sentido y no sólo con vistas a eventuales acuerdos con los Estados Unidos sino porque la adscripción a la Organización Mundial de Comercio y el panorama global así lo demandan, es urgente avanzar en la actualización del marco legal y el saneamiento administrativo y gerencial.

Y, tercer y quizás más importante ya que comprende lo anterior, adoptar una linea bien precisa en el proceso de integración a escala continental. Que avizore con la visión más amplia e imaginativa y a largo plazo (y, claro está, con el interés nacional como única guía) la posición de Venezuela en el choque de trenes del MERCOSUR liderizado por Brasil y el Area de Libre Comercio para las Américas propuesto por el presidente Clinton en Miami, hace tres años. Es allí donde reside el quid de esta semana que ha permitido constatar las muchas bazas de que dispone el Continente para dialogar en un plano de mayor equidad con la superpotencia y el respaldo que el presidente Clinton podría obtener a cambio en las batallas domésticas, cuya evocación envenenó su paso por Caracas, Brasilia y Buenos Aires, y le aguardan imperturbables este weekend al regresar a la Casa Blanca.


e-mail: avofint@cantv.net Caracas, octubre 97.


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