bienvenidos a analítica semanal, por favor active sus imágenes y configuere su pantalla a 800 x 600 pixeles
Visite nuestro archivo   Escriben Nuestros Lectores Entre a Banco Mercantil


Del 14 al 21 de Octubre de 1997


Periodistas y trabajadores de los medios ante la VI Cumbre Iberoamericana

Señores Presidentes, Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, España y Portugal.

En las reuniones anteriores de este importante nivel, nuestras organizaciones de periodistas, trabajadores de la prensa escrita, radiofónica y televisiva, se han dirigido a Vuestras Excelencias, a fin de requerir tan distinguida atención a nuestro punto de vista sobre la situación de las comunicaciones, animados de contribuir, mediante el ejercicio de nuestra profesión, a la corrección de los fenómenos que perturban una comunicación adecuada entre nuestros países y favorecer el acercamientos de nuestros pueblos con los valores comunes del mundo iberoamericano. Hoy queremos nuevamente plantear ante ustedes criterios que no han perdido su valor y que, por el contrario, se han visto reforzados por situaciones y hechos ocurridos entre la V y VI Cumbre.

En primer lugar hemos de lamentar que el tema de la comunicación y la información no aparece en los Acuerdos y Documentos de Trabajo de las Cumbres Iberoamericanas, como reflejo de una importante preocupación, tan manifiesta y expresiva en otras cuestiones, ni con el énfasis que su importancia y necesidad están requiriendo. Sin embargo, es evidente que la comunicación resulta fundamental como instrumento y contenido de la integración iberoamericana.

En general, y en todas partes del mundo actual, la comunicación y la información son básicas para la unidad de la sociedad democrática y plural; de las naciones y en este caso del continente latinoamericano, y por razones de la historia, el idioma y la cultura compartidos con las naciones que fueron matrices de la nueva cultura, España y Portugal, en el Encuentro de dos Mundos. La presencia de todas esas naciones, ante una misma mesa y un abarcable debate de los problemas actuales, eleva la alta significación a las Cumbres Iberoamericanas.

En esta ocasión también se constata que desde los centros tecnológicos y financieros, las grandes corporaciones siguen controlando la mayor parte de las redes informativas y difunden contenidos muchas veces contradictorios con los mismos acuerdos de las Cumbres y de las identidades en muchos aspectos comunes de nuestros países. La tan demandada pluralidad informativa de la modernidad se vuelca hacia ciertas singularidades que nos diferencian, enfrentan y penetran.

La sociedad de la información que caracteriza a las de nuestra época merced a la revolución tecnológica, no se ha generalizado mediante la participación de todos los sectores y la recepción de un contenido de unidad e impulsor de la paz y el desarrollo. Factores de este fenómeno negativos son el control y la concentración de los medios, que desde los centros de la tecnología y las finanzas, asociados o formando parte de un mismo círculo, mediatizan, absorben o desplazan incluso a empresas y editores de tradición nacional.

A su vez, los medios de comunicación, bajo la mediatización de valores y dependencias de los encarecidos servicios informativos, bajo la dinámica de los mercados globalizados y la práctica de un funesto neoliberalismo, que implica abandonar el papel rector del Estado, disputan en influencia a las fuerzas políticas organizadas y plurales de la sociedad, a la escuela y a la familia. Afectan así, y trazan desde los intereses materiales del mercado, las razones éticas de la convivencia, fomentando una moral de utilitarismo y la dependencia del exterior.

Si esto ocurre en otros campos de la sociedad, de manera sensible resalta en el de la comunicación e información. Mediante la electrónica principalmente, los grandes sectores de la población latinoamericana -donde existen 40 millones de indígenas, con una cultura autóctona y/o mestiza que ha resistido por más de 500 años- son golpeados por contenidos que no propician su propio desarrollo ni su inserción diferenciada en una cultura nacional pluriétnica. La trastocan y desquician además con elementos de una cultura ajena al tronco común iberoamericano. Reconocemos y apoyamos los estímulos de la UNESCO, para el desarrollo de la prensa regional, rural y comunal, vehículo de conocimiento y comunicación con las zonas más apartadas y marginadas del continente, como expresión también de las culturas indígenas, reflejo y difusión de sus aspiraciones, y contra las injusticias y dominación que en ellas se cometen. Consideramos un avance en este propósito el Seminario convocado por la UNESCO y celebrado en esta misma ciudad de Santiago en mayo de 1994, con nuestra activa participación. En estos foros se evidencia que la pobreza que sufren 200 millones de latinoamericanos conspira contra una comunicación adecuada, acentuando las desigualdades entre el Norte poderoso y el Sur expoliado y empobrecido.

Lejos estamos de pretender o procurar con la comunicación informativa, el aislamiento o la confrontación, ignorando la necesidad del intercambio, enriquecedor del conocimiento y la convivencia de la universalidad humana. Para ello es fundamental la existencia y el acceso a las comunicaciones, orientadas a esa finalidad y no sustentada, como mayoritariamente ocurre, en el salvajismo de la globalización económica que tiende a arrasar las identidades y a fomentar las desigualdades.

Igualmente se dificultan la adecuada comunicación y la convivencia por medio de injustos -y contra todo derecho ilegales- bloqueos económicos, como el que Estados Unidos sostiene contra Cuba, miembro de la comunidad iberoamericana, agravado con leyes de pretendida extraterritorialidad, como la recién emitida Helms-Burton. Esta ley, como bien se sabe y levanta generalizada protesta, afecta a todos los países, y especialmente las condiciones de vida de la población cubana. En esto resulta también una falacia el proclamado libre comercio, al amparo neoliberal de la globalización económica, para alcanzar el bienestar y el desarrollo económico.

Las enunciadas realidades gravitan de manera especial sobre el mismo frente de trabajo del periodismo y los comunicadores sociales, y por eso las afecta de manera tan directa. El fenómeno del desempleo en las ramas de la economía y los servicios, sea manifiesta de manera sensible en el campo de los periodistas y en general de los trabajadores de los medios. La reducción de puestos de trabajo a causa de la concentración monopólica, la aplicación irracional de las nuevas tecnologías y la desaparición de medios nacionales, son consecuencia de dicha dura realidad. En muchos otros casos, la reducción de los salarios y la generalizada carestía del costo de la vida, obligan al pluriempleo o actividades complementarias que se disparan de la formación del periodismo empírico y universitario. Miles de egresados de las escuelas de comunicación social y ciencias de la comunicación, salen con título pero no encuentran trabajo o se dedican a ocupaciones muy diferentes y hasta antagónicas. Esta situación se hace más dramática con el asesinato y agresiones de diversa índole de centenares de periodistas, en cuya estadística América Latina ocupa un triste primer lugar en el mundo.

Como dijimos en el documento entregado a la V Cumbre Iberoamericana, en Bariloche, "expresamos nuestro más enérgico rechazo al modelo de sociedad imperante y requerimos de los Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica, una inteligencia común para actuar con políticas efectivas, contra la hegemonía informativa y en procura de un desarrollo armónico de las tecnologías con finalidad social; a la par que se impone actuar, sin más dilaciones, contra la desocupación, antesala del hambre y de la degradación humana".

Reiteramos asimismo ante Vuestras Excelencias, los puntos que les hemos señalado en las sucesivas Cumbres.

1. La presentación ante las Naciones Unidas de la propuesta de convocatoria a una Conferencia Mundial de las Comunicaciones, que abarque a gobiernos, organizaciones no gubernamentales, profesionales y empresariales.

2. La necesidad de que en todos los países se promuevan legislaciones que garanticen, conforme a la ética y la responsabilidad social del mismo, y en todos sus niveles, el más amplio ejercicio del periodismo; una investigación rigurosa de los numerosos atentados y agresiones de que son objeto los periodistas y medios de Iberoamérica, con aplicación de sanciones efectivas a los responsables.

3. Recabamos de los altos mandatarios de España y Portugal, su intervención en los foros de la Unión Europea para sensibilizar a este organismo supranacional ante la realidad latinoamericana, con recursos que contribuyan al armónico desarrollo de la función social de la comunicación.

4. La institucionalización, con antelación a las Cumbres Iberoamericanas, de encuentros de periodistas, con el fin de trasladar oportunamente a los organizadores de las mismas, las realidades e inquietudes observadas en el campo de la comunicación.

Santiago de Chile, 7 de noviembre de 1996

FEDERACION LATINOAMERICANA DE PERIODISTAS (FELAP)
CENTRO REGIONAL DE LA ORGANIZACION INTERNACIONAL DE PERIODISTAS (OIP) PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE
COMISION INVESTIGADORA DE ATENTADOS A PERIODISTAS (CIAP)




entre en la bitblioteca


volver al inicio o volver al tope