De Vagos y Maleantes
Así se llama la Ley que la Corte de
Suprema de Justicia acaba de declarar nula por inconstitucional. Se trata
de un instrumento legal de corte eminentemente totalitario, cuyo orígenes
se encuentran en la época en que el gomecismo, aún con Gómez
muerto, ejercía influencia en la política venezolana, en 1939.
La dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en 1956, la modificó
acentuando su carácter de normativa desconocedora de los más
elementales derechos humanos.
Frente a la decisión de la Corte Suprema que llega
después de muchos años de denuncias, se han erguido los que
se dicen representantes del orden, de las buenas costumbres , de la moral
ciudadana. ¿Cómo va a ser posible que salgan a la calle más
de quinientos vagos y maleantes, azotes de barrios, enemigos de la sociedad?
¿No se dan cuenta del peligro que representan para los buenos ciudadanos?
No faltan gobernadores que anuncian que no acatarán la decisión
de nuestro máximo Tribunal, al cual califican de irresponsable. ¡Cómo
si fuera un hecho irresponsable aplicar el derecho, hacer valer la Constitución!
Ante esas reacciones uno se pregunta si esos mismos defensores del orden
piensan que más peligrosos son los sujetos a quienes se les han aplicado
las normas de la Ley sobre Vagos y Maleante que todos aquellos que sin ser
"vagos" ni "maleantes", actúan deshonestamente
como políticos, como hombres de negocio, como profesionales, como
sindicalistas cuyo denominador común es que todo se vale para lograr
lo que se quiere, ya sea dinero, poder, posición social.
En todas las naciones del mundo hay personas que reúnen
condiciones de peligrosidad. En todas partes hay azotes de barrios, vagos,
proxenetas, hechiceros, jugadores. A esas personas, si constituyen amenaza
para la sociedad, se les aplican medidas pero sin negarles el derecho al
debido proceso, sin privarlos ilegalmente de la libertad.
A todos los "buenos ciudadanos" horrorizados
ante la decisión de la Corte, habría que decirles que a ellos
también, sin ser "choros", se les podía aplicar
la ley de Vagos y Maleantes. En efecto, todas las señoras que se
dedican a la curación espiritual, a las esencias florales, a leer
las cartas del Tarot, eran consideradas "maleantes" por la Ley
anulada y a ellas se les podía enviar a un centro de reclusión.
Ustedes dirán que, en el caso de miembros prominentes de la sociedad,
ello nunca ocurriría. ¿Acaso no saben que en Venezuela las
leyes también se aplican, de mala manera, por conveniencias políticas?
Felicitamos a la Corte por su valiente decisión
y exhortamos al Poder Legislativo a aprobar una legislación que contemple
la manera de tratar a los sujetos de alta peligrosidad pero siempre respetando
el derecho al debido proceso, a la defensa y a la dignidad humana. |