bienvenidos a analítica semanal, por favor active sus imágenes y configuere su pantalla a 800 x 600 pixeles
Visite nuestro archivo   Escriben Nuestros Lectores Entre a Banco Mercantil


lo mejor de la semana

lo mejor de la prensa internacional

La fórmula Arria

Fernando Cepeda Ulloa

El miércoles 15 de octubre pasado ocurrió algo inusitado en las Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad, aplicando la así llamada Fórmula Arria, invitó a una reunión informal al ex embajador venezolano Diego Arria, quien como presidente de ese Consejo la inventó por allá en marzo de 1992. Veamos de qué se trata.

Hace un buen rato algunos países vienen buscando la democratización de los organismos internacionales y, con ella, la transparencia y la eficiencia. La participación de la sociedad civil en sus deliberaciones, en sus decisiones y en la implementación de sus programas es ahora una dimensión esencial de la vida internacional. El Banco Mundial, por ejemplo, es pionero en la promoción de formas de participación popular en sus programas. Y, paulatinamente, los organismos multilaterales se han ido abriendo a la incorporación de actores políticos diferentes de los Estados. Todo ello para ser consecuentes con la idea de que ya los gobiernos no son los únicos protagonistas de la política internacional. Esto quedó reconocido hace algunos días cuando se otorgó el Premio Nobel a una ciudadana americana que, haciendo una utilización imaginativa del Internet, creó en pocos años una preocupación mundial frente al problema de las minas quiebrapatas.

La Fórmula Arria consiste, precisamente, en abrir a la participación de actores significativos el club más exclusivo y poderoso del mundo: el Consejo de Seguridad. En virtud de esta iniciativa este Consejo ha invitado a personalidades como Nelson Mandela, cuando todavía no era Presidente de Suráfrica; y otras como Arafat, o como el presidente de la Cruz Roja Internacional o como el Secretario General de Amnistía Internacional. Ellos han sido escuchados en reuniones privadas, con traducción simultánea, en el salón donde se realizan las sesiones informales del Consejo. Allí se hace un intercambio franco de opiniones y de informaciones.

¿Y por qué fue invitado el promotor de la Fórmula? Pues el Consejo quería conocer su opinión sobre la conveniencia o no de institucionalizar el mecanismo. Hasta donde alcanza mi conocimiento, se llegó a la conclusión de preservarla tal como ha venido funcionando, o sea: que se siga manejando con criterio abierto, en forma discrecional, con mesura y seriedad y sin establecer categorías para extender las invitaciones.

Como se ve, estamos haciendo referencia a un mecanismo sencillo que ha permitido una apertura en una institución considerada excluyente y que, hasta ahora, después de cinco años, ha podido ser útil, a tal punto que la asistencia a estas reuniones ha sido unánime, precisamente, dicen, por la relevancia de las personalidades invitadas con respecto a la agenda del Consejo. Así, los miembros del Consejo comparten informaciones y opiniones que, difícilmente, podrían ignorar a la hora de las decisiones. Quienes han utilizado la Fórmula Arria piensan que es un mecanismo vivo que refresca los procedimientos convencionales y que permite un ejercicio de influencia recíproca al más alto nivel, entre el Consejo y los invitados.

¿Y cuál fue la opinión del ex embajador Arria? En concordancia con lo ocurrido y recordando que lo mejor es enemigo de lo bueno, dijo: si no hay que arreglarla no la dañe.

Está bien que la Fórmula continúe operando sin institucionalizarla. No es un sustituto de la reforma del Consejo, pero es un buen desarrollo que será imitado por entidades similares. Es, también, una salida eficaz a la urgencia de incorporar al proceso multilateral de decisiones a los nuevos protagonistas de la vida internacional tan ligada, ahora más que nunca, a la vida interna de los países.

No basta con los cambios espectaculares que están ocurriendo en el mundo. Es indispensable, también, que cambiemos nuestra manera de actuar. La Fórmula Arria es un ejemplo. En buena hora.

* *El Embajador Fernando Cepeda es el Representante actual de Colombia ante la OEA. Anteriormente fue Ministro de Gobierno y Ministro de Comunicaciones de Colombia.Ex Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes.Ex Embajador ante la ONU y el Reino Unido, es colaborador permanente de la pagina editorial de El Tiempo de Bogotá


El Tiempo de Bogotá, Lunes 20 de octubre de 1997



entre en la bitblioteca      espacio disponible

 




 

volver al inicio o volver al tope