Arturo Uslar Pietri: "El petróleo
no es sagrado''
A sus 91 años encontramos al escritor
lúcido, consciente y preocupado por los problemas de Venezuela y
del mundo. Recientemente el Instituto de Estudios Superiores de Administración
le brindó un homenaje al que se sumaron numerosas personalidades
del país
Hace 61 años plasmó la frase
"Sembrar el petróleo'' con la que tituló un artículo
en el que resumió su pensamiento con trazos que aún suscribe.
Sin embargo, hoy en día matiza su expresión señalando
que el petróleo no es sagrado'' para dar a entender que debemos aprovechar
al máximo este recurso mientras sea abundante para convertirlo en
bienestar y properidad para todos los habitantes del país.
-¿De la frase que usted escribió
en el año 36 ha habido diversas interpretaciones. Con cuál
está de acuerdo?
-La interpretación es muy simple: yo
de lo que traté es de crear una frase. Los hombres tenemos unos procesos
mentales muy peculiares y nos es difícil comprender algunos procesos,
encontrar una frase que golpee y que al mismo tiempo diga lo que hay que
decir. A mí se me ocurrió la frase "sembrar el petróleo'',
lo cual es un disparate porque el petróleo no se siembra. Lo que
quería decir es aprovechar la riqueza petrolera para hacer una nación
moderna. Que la naturaleza nos había dado un inmenso capital, vamos
a ver cómo ese capital lo invertimos lo mejor posible en todo lo
que es el desarrollo: educación salud y servicios públicos.
Eso es sembrar el petróleo.
-Qué opina del proceso de apertura
petrolera? Algunos intelectuales han opinado que es desnacionalizador
-Yo considero que el petroleo es la mayor
riqueza de que dispone la nación y el Estado venezolano. Sería
insensato que condenáramos a Venezuela al atraso, al medio desarrollo
por tener la idea de que el petróleo no hay que tocarlo y hay que
mantenerlo intacto, yo no sé para quien porque es muy posible que
en los próximos cincuenta o sesenta años surja un sustituto
del petróleo y en ese caso nos quedaríamos sentados sobre
unos inmensos pozos que no nos sirvieron para desarrollar al país.
Lo importante es para qué queremos vender el petróleo. Si
lo querermos para mantener este gigantesco aparato burocrático que
es el Estado venezolano, sosteniendo empresas absolutamente improductivas
y quebradas, evidentemente no es deseable. Si el petróleo va a ser
administrado con un criterio sólido de reproducción de riqueza,
de lo que yo dije hace muchísimos años de sembrar el petróleo
eso es perfectamente válido, Por qué vamos a mantener un país
atrasado y miserable junto a unos inmensos pozos de petróleo que
no se pueden tocar porque son la bandera y el himno nacional?
-Hace años se veía la nacionalización
del petróleo como una gran meta. Los principales partidos enarbolaron
esa bandera. Por qué cambió esa forma de pensar?
-Por la fuerza de la necesidad. Sería
absurdo que Venezuela se hubiera mantenido como un país subdesarrollado
y atrasado por el mito de que el petróleo es sagrado y no se puede
tocar. Eso pertenece materialmente al folklore. Lo que Venezuela tiene en
el petróleo es una inmensa riqueza y lo que se plantea es cómo
se utiliza inteligentemente. El petróleo no es sagrado, es un bien
como cualquier otro. Lo inteligente es que le saquemos el mayor provecho
posible. Si condenamos a que Venezuela no tenga un desarrollo petrolero,
sino nacionalista, la condenamos a no desarrollarse porque Venezuela no
puede tener los capitales necesarios para llevar adelante ese inmensa explotación.
Lo inteligente, desde luego, es hacer asociaciones útiles, equitativas
y productivas. Y ese es el camino que se escogió.
-La apertura petrolera trae consigo la inversión
de capitales extranjeros en otras áreas. Cómo ve este proceso?
-El capital extranjero está en todas
partes. Esa es una mentalidad colonialista que nosotros conservamos de que
el capital extranjero es peligroso. Es muy simbólico que en la más
famosa novela de Rómulo Gallegos, "Doña Bárbara'',
el extranjero se llame "Mister Danger''; es una sensación primitiva
y elemental de cerrazón. "Nuestra hambre es nuestra y vamos
a vivir en el hambre porque es la nuestra y no dejemos entrar capitales
extranjeros aunque eso nos cueste no tener desarrollo''. Esa es una actitud
absolutamente salvaje y sin base. Lo que nosotros tenemos es que negociar
con esa riqueza inteligentemente, equitativamente, productivamente, pero
no como una secta mística arrodillarnos frente a los pozos petroleros
y que no los toque nadie; esa es una idea suicida.
-¿A Venezuela le conviene seguir perteneciendo
a la Opep?
-La Opep ya no tiene sentido porque era una
manera de crear artificialmente escasez de petróleo, pero hoy en
día el mercado mundial ha sobrepasado esa etapa, y ya no se trata
de estrangular o de reducir la oferta de petróleo, sino que el mercado
está absorbiendo prácticamente toda la oferta de petróleo.
-Volviendo al escenario doméstico,
cómo ve la lucha preelectoral que se está dando?
-A mí me parece a primera vista que
este proceso preelectoral no corresponde a la realidad de Venezuela. Lo
que se está discutiendo son personalidades, no se están discutiendo
soluciones ni programas. A mí me parece que lo hay que discutir son
las soluciones que cada quien ofrece, Lo que estamos viendo son personalidades
que no tienen ningún plan ni proyecto.
-¿Usted no cree que la ausencia de
programas tenga que ver con la crisis ideológica de los partidos?
-Desde luego, los partidos no tienen propuesta
en este momento en Venezuela. Han caído en un pragmatismo absurdo,
en una pequeña lucha de poder local, no muy limpia por lo general.
¿Qué se proponen hacer con este país para que tengamos
el mejor futuro posible?
-¿Usted cree que con los partidos políticos
que tenemos será posible la reducción del Estado?
-Yo no sé si es posible o no, yo lo
que digo es que es necesario. Esta fórmula en que estamos actualmente
del Estado interventor, probablemente el más interventor del mundo,
metido en toda clase de empresas perdedoras, perdiendo cantidades monstruosas
de dinero, es insostenible. Ya hoy en día tenemos un déficit
gigantesco que va a crecer para el próximo presupuesto, es insostenible.
De modo que o estalla el bolívar y vamos a una inflación desenfrenada,
o hacemos una corrección a fondo. Mientras no entremos seriamente
a reducir el tamaño del Estado, aquí no habrá cambio.
-¿Tiene vigencia el neoliberalismo?
-Eso que llaman el neoliberalismo es lo que
está presidiendo el mundo hoy en día porque la gran representación
del intervencionismo y del control del Estado sobre la economía eran
los regímenes totalitarios que fueron primero de derecha, con Hitler
y Mussolini, y después de izquierda con la Unión Soviética
y su economía dirigida e intervenida. Eso desapareció del
mundo, ya no queda ningún régimen de esa clase, todos se han
liberalizado e ido de una u otra forma a una economía de mercado.
Y a mí me parece que eso es sano.
Economía
Hoy, 17 de octubre de 1997
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