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Nuestro principal cliente

Luis Henrique Ball(*)

La importancia de Estados Unidos en el comercio exterior venezolano es bien conocida. El cincuenta y cinco por ciento de nuestras exportaciones son adquiridas por ese país y el cuarenta y cinco por ciento de nuestras importaciones provienen de la nación del Norte. Nuestro volumen de comercio con Estados Unidos es cinco veces mayor al intercambio comercial entre Venezuela y Colombia. Por lo tanto es natural que hoy demos al presidente Clinton la bienvenida que merece nuestro principal cliente.

Venezuela debe continuar diversificando su comercio exterior a través de acuerdos de integración con nuestros vecinos latinoamericanos. El libre comercio con Sur América, México y el Caribe, si es complementado con adecuadas políticas internas que aseguren la posibilidad de incrementar los niveles de competitividad de nuestro sector productivo, traerá consigo la demanda potencial de productos venezolanos de cuatrocientos millones de consumidores de la región. Sin embargo, dadas las enormes magnitudes de nuestro Comercio bilateral con Estados Unidos, y estando en puertas un gigantesco aumento de nuestras exportaciones petroleras, sería ilusorio pensar que la importancia relativa de ese país en el comercio internacional venezolano se reduzca de los niveles que ha mantenido durante más de medio siglo. Por esta razón, nuestra política exterior debe dar prioridad al fortalecimiento de nuestras relaciones con la nación norteamericana.

Debemos, además, tener en cuenta que 60% de la inversión extranjera directa en Venezuela proviene de Estados Unidos. Tampoco es probable que las inversiones provenientes de otros países logren sustituir en magnitudes a la norteamericana. Esa nación cuenta con mayor capital disponible para inversiones que cualquier otro país, o grupo de países. Venezuela necesita de la inversión extranjera para aumentar sus niveles de empleo, de producción y de oferta exportable. La inversión extranjera es no podemos olvidarlo, la principal fuente de transferencia tecnológica, tanto científica como gerencial. No es producto de la casualidad el hecho de que los países más prósperos del mundo son precisamente aquellos con el mayor volumen de inversiones extranjeras.

Es en este contexto de comercio e inversiones que nuestro país debe evaluar la conveniencia de un tratado de protección de inversiones con Estados Unidos. Venezuela no debe renunciar a la aplicación de políticas activas de estímulo a su sector productivo; tampoco podemos ignorar nuestros compromisos adquiridos en el Acuerdo de Cartagena, pero debemos, al mismo tiempo, darle prioridad al establecimiento de una base jurídica adecuada para el inversionista estadounidense.

Es cierto que mientras el gobierno del presidente Clinton anuncia al mundo su deseo de promover el libre comercio mundial, él mismo aplica medidas proteccionistas que afectan la oferta exportable venezolana. Los casos de la gasolina reformulada y el atún son sólo dos ejemplos de muchos que podríamos mencionar, donde se han aplicado medidas en contra de nuestro país, en violación de las normas de la OMC. Además, el abuso de la legislación anti-dumping por parte de las empresas norteamericanas, con el apoyo de su Gobierno, es bien conocido por todo aquel que ha conseguido cierto éxito penetrando el gran mercado del Norte. Por otro lado, este tipo de problemas es común en toda relación comercial entre dos naciones, y eventualmene pueden ser resueltos favorablemente si contamos con una gestión diplomática eficaz y el apoyo de nuestras autoridades gubernamentales. Basta observar el desenvolvimiento de nuestras relaciones comerciales con Colombia, donde frecuentemente se presentan situaciones similares, para corroborar la veracidad de esta afirmación.

Demos entonces la bienvenida al presidente Clinton con la atención y deferencia que merece nuestro principal cliente, pero eso sí, conscientes de que en el mundo de hoy la geoeconomía ha sustituido a la geopolítica.


El Universal digital, 13 de octubre de 1997
Luis Henrique Ball es presidente de Conindustria


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