Alternativa económica evitando
el daño ambiental
Ecoturismo, un negocio
sin pérdidas materiales...
Venezuela tiene gran oportunidad para desarrollar el turismo de la
naturaleza, porque materia prima sobra: 1.300 especies de aves en el territorio
nacional, 25.000 especies de plantas superiores y 300 mamíferos.
Sin embargo, se necesita la creación de instrumentos legales, además
de la infraestructura adecuada, para poder institucionalizar una actividad
que pudiera ser una fuente importante de ingresos en las comunidades involucradas.
Carolina Martínez Galindo
La familia Pérez está en Margarita haciendo un recorrido
turístico en la isla oriental. Papá y mamá Pérez
compraron comida y latas de bebidas gaseosas para la playa y, realmente,
se establecieron en ella, porque las latas vacías y el resto de la
comida quedaron a merced de la arena. De regreso al hotel, a la benjamina
se le antojó comerse un helado y, sorpresivamente, al papel que lo
envolvía le salieron alas, porque tomó impulso con el viento
hasta aterrizar en medio de la avenida "4 de Mayo". Mientras tanto,
el querubín de trece años estaba arrancando las hojas de una
pequeña mata que había tomado en el camino. Era el primer
día de una larga semana de vacaciones...
Este simple ejemplo visualiza el daño que la actividad turística,
mal encaminada, puede lograr en el medio ambiente. Pero, no necesariamente
el turismo tiene que ir reñido con la naturaleza. Se pueden dar la
mano y beneficiarse mutuamente, a través del ecoturismo o turismo
de naturaleza.
Un inventario natural de Venezuela demuestra la posibilidad de poder
pensar seriamente en el ecoturismo como una fuente importante de ingresos,
sin costos de pérdidas cuantiosas, porque su fin es la preservación
del medio ambiente. Pero, ¿cuáles son las características
de esta actividad? ¿Por qué tenemos potencial para desarrollarla?
¿Qué debemos contemplar para tal fin?.
El ecoturismo: un negocio verde.
El ecoturismo es definido por Mary Lou Goodwin, miembro del Comité
de Ecoturismo de la Sociedad Conservacionista Audubon, como la actividad
que realiza un grupo pequeño de personas al viajar a un área
no intervenida ni contaminada, con el objeto específico de estudiar,
admirar y disfrutar del paisaje, sus plantas y animales, además de
integrar elementos socio-culturales de las zonas cercanas al área
no intervenida. La interrelación del visitante en el medio es de
bajo impacto, porque, como ecoturista, él comprende que todo recurso
natural debe ser utilizado racionalmente, a fin de dejar vivir a las distintas
especies y preservar nuestra propia existencia a través de los siglos.
El ecoturista es un individuo preocupado por el medio ambiente, que desea
recrearse adquiriendo conocimientos sobre las interrelaciones de los lugares
que visita, qué o quiénes componen sus características,
cómo se sostienen y cuáles beneficios directos e indirectos
ofrecen estos ambientes al hombre, además de las consecuencias de
índole económico y educativo que debe generar esta actividad.
Este concepto de turista es completamente distinto al del "turista
de minería", término utilizado por Juan Carlos López,
-ex gerente de la Agencia Bio Tours y uno de los miembros fundadores de
la Sociedad Venezolana de Ecoturismo-, el cual obtiene todo lo que se necesita
de un lugar y lo abandona cuando sólo hay destrozos.
El antropólogo Jorge Cruz Osorio, quien semanalmente publicaba
en el extinto Diario de Caracas la "Página de Ecologuía",
escribió el artículo "El Ecoturismo y las operadoras
de turismo" (18 de noviembre de 1992), en el cual hablaba de las implicaciones
de una verdadera actividad ecoturística. ¿Cuáles son
esas características?
Así sí es ecoturismo...
- La infraestructura debe suponer un diseño arquitectónico
no agresivo con la naturaleza, usando para su construcción, preferentemente
materiales del lugar.
- Énfasis en la energía disponible en el área.
- Minimización en la producción de desechos, especialmente
los contaminantes y, a la vez, tratamiento de los inevitables.
- La administración de los recursos debe estar, fundamentalmente,
en manos de las comunidades nativas o circundantes al área.
- Se necesita buscar la autosuficiencia en el abastecimiento de alimentos.
- Un grupo de visitantes no masivo, por eso, los estudios de capacidad
de carga son primordiales.
- La conservación y protección del lugar visitado, la condición
más importante.
Según las palabras de Mary Lou Goodwin, en un discurso pronunciado
en Audubon, esto atañe a las organizaciones conservacionistas, porque
ellas "...han surgido como respuesta a situaciones y problemáticas
que han afectado al ambiente, ofreciendo o contribuyendo a solucionar los
mismos, junto a entes gubernamentales que tienen la responsabilidad de administrar
estos recursos, renovables o no". Como respuesta a esta responsabilidad
de las sociedades conservacionistas, la Sociedad Conservacionista Audubon
de Estados Unidos elaboró una guía para los ecotours.
Ecotours Guide...
Los puntos esenciales tratados en ella se resumen a siete:
1. La fauna y su medio ambiente no deben ser molestados.
2.El turismo hacia las áreas naturales será sustentable.
3. La basura no debe tener un impacto ambiental o estético.
4. La experiencia que un turista obtiene debe enriquecer su aprecio por
la naturaleza, la conservación y el medio ambiente.
5. Los tours deben fortalecer el esfuerzo de conservación y aumentar
la integridad natural de los sitios visitados.
6. No debe existir el tráfico de productos que amenacen la vida
animal y vegetal.
7. La sensibilidad de otras culturas debe ser respetada.
Eco-opiniones.
Para el antropólogo Jorge Cruz Osorio, el ecoturismo intenta reivindicar
los valores de las culturas prácticamenbte perdidas, entre ellas
las indígenas y, asimismo, aminora el impacto ambiental. Cruz Osorio
manifiesta que es un turismo costoso y, sin duda alguna, elitesco, porque
se moviliza menor cantidad de personas.
Nicla Camerin, otra representante de la Sociedad Conservacionista Audubon,
define la actividad ecoturística como un turismo pasivo, porque no
es depredador. La infraestructura que necesita es mínima, porque
solamente es importante las normas sanitarias requeridas, no un hotel cinco
estrellas.
Resalta también que se debe formar al ecoturista para que respete
las costumbres de las comunidades que va a conocer, al igual que se debe
educar al individuo que pertenece a la comunidad ecoturística para
que no observe al visitante como un extraterrestre, sino a un ser humano
que simplemente tiene costumbres distintas a él. Así, se logrará
una interrelación positiva entre uno y otro.
Hace más de dos años estuvo en nuestro país Nina
Chambers, representante de Round River Conservation Studies de Estados Unidos.
Junto con un equipo, ella estuvo proponiendo un plan de educación
ambiental para el sector minero. Chambers expresó que el turista
ecológico desea contribuir con la conservación de la comunidad
visitada, pero, a veces, no existe la infraestructura adecuada para ello.
Destacó, a su vez, que los beneficios obtenidos por la actividad
ecoturística deben quedarse en el mismo lugar, para así lograr
la plena administración de los recursos. Cuando un empresario, de
otra localidad o extranjero, maneja el turismo de naturaleza en una comunidad,
se corre el riesgo de perder los beneficios y esto, a juicio de la conservacionista
norteamericana, deja de ser ecoturismo.
Eco-números...
Eco Voyager Tour Especialists suministró, en agosto de 1994, unas
cifras que permiten deducir el crecimiento de la actividad ecoturística
en los Estados Unidos, uno de los mercados que pudiera ser más atractivo
para Venezuela.
- 33% de los viajeros estadounidenses -35 millones- tomarían un
ecotour antes de 1995.
- 8 millones de estadounidenses, es decir, el 7% de los viajeros, ya
han tomado un eco tour.
- 76% de los estadounidenses están interesados en el medio ambiente.
- 63% de todos los viajeros están dispuestos a contribuir con
50 dólares para la conservación del sitio visitado y 27% con
contribuirían con 200 dólares.
- El mercado del ecoturismo está creciendo un 20% anual, para
1995 la tasa de crecimiento sería tres veces mayor que la del turismo
convencional.
- Los ecoviajeros toman viajes más largos y gastan más
dinero por día.
Nina Chambers afirmó, "tenemos ecoturismo en los Estados
Unidos pero, realmente, en la mente de los norteamericanos, es simplemente
recreación". Esta actividad se lleva a cabo en los parques nacionales,
pero también podemos encontrarla en el centro y sur del resto del
continente americano -Costa Rica, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela-.
Ejemplos sobran: Ayers Rock, un parque nacional australiano; parque nacional
y reserva de la Biósfera de Manú, en Perú, cuyos indígenas
operan una cooperativa turística y Masai Maar en Kenya, donde los
masai reciben un millón de dólares por las entradas de los
turistas.
El turismo verde en un país en crisis...
La historia y desarrollo del ecoturismo en Venezuela ha sido seguida
muy de cerca por la Sociedad Conservacionista Audubon de Venezuela, organismo
que muestra un gran interés por el crecimiento de esta actividad.
Nicla Camerin nos relata que todo comenzó por los denominados "birdwatchers"
u observadores de aves, quienes encontraron y encuentran aquí gran
variedad de aves. De hecho, cifras suministradas por el antropólogo
Jorge Cruz Osorio, existen 1.300 aves en el territorio nacional, además
de 25.000 especies de plantas superiores y 300 mamíferos.
Es así como, de 8 años para acá, turistas y científicos
norteamericanos, franceses, italianos y hasta africanos, han arribado a
nuestro país, a fin de realizar estudios de las especies venezolanas.
Actualmente, hay varios hatos que cuentan con la aprobación de
Audubon, de los cuales destacan Hato Piñero, -en Cojedes, controlada
a través de la Agencia Bio Tours-, Hato Cedral y Hato El Frío,
ubicados los dos en Apure. Asimismo, diferentes organizaciones no gubernamentales
han realizado estudios y programas que contribuyen directa o indirectamente
al fomento y desarrollo del ecoturismo en el país: Audubon, FUDENA,
PROFAUNA, LAGOVEN, El Centro Excursionista y Conservacionista de Biología
de la UCV, entre otras instituciones. Además, nace el Comité
de Ecoturismo de Audubon y la Sociedad de Ecoturismo.
Sin embargo, el país tiene varias deficiencias en el sector turístico
que, de no mejorar, eliminarán el gran potencial económico
que los venezolanos tenemos aquí. Mary Lou Goodwin nos hace un análisis
de esta situación: "...no existe una política dirigida
a incluir definitivamente la educación ambiental en el sistema educativo
venezolano...", lo que irremediablemente terminará "...en
el más profundo caos".
En segundo lugar, "...son pocas las infraestructuras necesarias
desarrolladas para este tipo de actividad", aunque este turismo no
exige, como se planteó anteriormente, hoteles cinco estrellas. En
el discurso que realizó Goodwin, a propósito de una de las
reuniones de Comité de Ecoturismo, agregó que no hay un personal
adecuado para guiar este tipo de turistas - hay pocos reconocidos a nivel
nacional-. Además, no hay una política consecuente en la conservación
de nuestros recursos naturales.
Por su parte, Nicla Camerin manifiesta que hay una gran falla por parte
de CORPOTURISMO, porque no existe en esta institución gubernamental
una ley que controle la actividad.
El panorama actual en los lugares no es tampoco muy alentador, según
Mary Lou Goodwin.
En el estado Falcón encontramos degradación en Chichiriviche
y Tucacas; los Llanos tienen la mejor infraestructura ecoturística,
pero el Ministerio de Ambiente pretende implementar el Mega Proyecto Apure-Orinoco,
lo cual privaría a los hatos de su avifauna. La entrega a gran escala
de concesiones mineras en la Cuenca Alta del Río Caroní ha
provocado - y lo seguirá haciendo-, una deforestación y sabanización
sin precedentes en la Gran Sabana. Las carreteras que atraviesan el Parque
Nacional Henri Pittier se han convertido en botaderos de basura.
¿Qué necesitamos entonces, para poder pensar en el ecoturismo
como una alternativa económica y rentable para Venezuela, sabiendo
de antemano que contamos con la materia prima necesaria, es decir, paisajes,
flora y fauna?. Por un lado, hay que dejar de ser turistas como la familia
Pérez, para poner el ejemplo en casa; inevitablemente, allí
entra en juego la educación ambiental, porque las consecuencias van
más alla de la fealdad de un sitio, producto de la basura, es cuestión
también de preservar la vida del ser humano en el planeta. Por otro
lado, la planificación a nivel gubernamental e institucional debe
comenzar, a fin de crear instrumentos legales que apoyen la actividad. Asimismo,
hay que propiciar el desarrollo de entes privados que administren los recursos
para el beneficio de la propia comunidad en la cual se realiza el ecoturismo.
Una vez más, a trabajar... |