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La fuga de cerebros y la diaspora de talentos: El programa talven

Francisco Kerdel Vegas

Todos los indicadores macroeconómicos de Venezuela parecen señalar una reciente recuperación sostenida del comportamiento económico del país, en buena parte debida al importante papel que se atribuye al país como la principal fuente de suministro de petróleo para el hemisferio y ciertamente importante para el resto del mundo. La llamada apertura petrolera -bien pensada, programada y ejecutada con evidente éxito- ha despertado grandes expectativas dentro y fuera del país.

Una de las grandes ventajas estratégicas que tiene Venezuela en estos momentos es que cuando las Naciones-Estados pierden gradualmente importancia en su capacidad de influenciar la economía globalizada, frente a las grandes transnacionales, aún siendo un país pequeño, somos los propietarios de una gran compañía transnacional, PETROLEOS DE VENEZUELA, S.A., excepcionalmente bien posicionada, en el mundo económicamente determinante de la energía, y correctamente gerenciada por ejecutivos bien formados y con experiencia, merece el respeto y hasta la admiración de sus competidores. Es una demostración palmaria de que a pesar de todos los problemas que tenemos hay algo que sabemos hacer bien, y de lo cual podemos sentirnos legítimamente orgullosos los venezolanos, ya que el éxito de PDVSA como empresa va mucho más allá de las fronteras del país. Eso la obliga a formar sus ejecutivos para tener la capacidad de manejarse en un ambiente internacional altamente competitivo, y por lo tanto disponer de todo un elenco gerencial de ese muy alto nivel internacional. En este particular llevamos una evidente ventaja a los demás países de la región, ya que poseer una gran transnacioinal como lo es PDVSA es un haber muy importante para nuestro país, algo que nunca debemos perder de vista al considerar las ventajas comparativas de que disponemos para un futuro lleno de incógnitas como el que se avecina.

Hay pues buenos y sólidos fundamentos para tener un cierto optimismo por el futuro de Venezuela, y esta inciativa de la Embajada de Venezuela en España conjuntamente con la Casa de América, en vísperas de la celebración de la VII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno el 8 y 9 de noviembre próximos en Margarita, es una excelente oportunidad para debatir ciertos temas de importancia para el país y cómo aprovechar esta segunda oportunidad que nos brinda el petróleo venezolano.

Mi agradecimiento al Dr. Enrique Tejera París, Embajador de Venezuela en España por esta invitación, y quien es en buena parte responsable por haberme convencido de que podía dar servicios a la patria en esta área de la diplomacia, ajena a mi formación de médico y científico.

Ojalá hayamos aprendido la cruel lección del pasado y no nos dejemos arrastrar por esa tendencia perversa de la hipertrofia del Estado, ominipresente y omnipotente en todas las actividades de la vida económica y social del país, dicho en la pluma autorizada y vigilante de Arturo Uslar Pietri: "El país entero y los sucesivos gobiernos de distintos partidos se abandonaron a la tentación del gasto público creciente y, en lugar de echar las bases para la formación de una economía nacional, crearon un Estado montruoso, ominipotente, que absorbió y dominó toda la vida nacional hasta desembocar en la insólita contradicción que presenta hoy Venezuela, de una población pobre y atrasada con un Estado inmensamente rico e interventor."

El busilis del problema de cuáles son los factores más importantes para lograr el desarrollo, siempre será un tema complejo y controvertido, pero ya hemos visto como, poco a poco, esa ecuación del desarrollo se ha ido deslastrando de muchos de sus supuestos componentes, tales como se interpretaba a los recursos naturales, al capital y a la tecnología, y se centra cada vez más en el recurso humano. Lo sucedido en el mundo contemporáneo después de la II Guerra Mundial es muy revelador, pues puso de manifiesto que un país como Japón, desprovisto de recursos naturales, destruido y desvastado por la conflagración, pudo resucitar como nación poderosa en pocas décadas y convertirse en la segunda potencia económica del mundo. En menor grado es lo que sucedió en Alemania e Italia -todos perdedores en esa hecatombe internacional- pero poseedores de ese recurso humano imprescindible para lograr los llamados "milagros económicos".

Es la lección que tenemos que aprender de una vez por todas, que el recurso humano es el elemento esencial para construir un país, y que por lo tanto debemos cuidarlo, atender a su debida formación y utilización, y tratar de mantener su motivación permanente, por encima de cualquier otra prioridad, pues en su defecto o ausencia todo otro esfuerzo complementario resultaría nulo.

La "década perdida" de los años ochenta, tal vez las dos décadas de los 80 y los 90 deben enseñarnos alguna lección. En el caso de Venezuela en particular no se puede decir que los gobiernos democráticos de los últimos casi 40 años no se hayan ocupado de la educación, y no le hayan dado esa prioridad, como el instrumento indispensable para formar el recurso humano que anhelamos, por ello es importante estudiar el problema a fondo, y apercibirnos en qué hemos acertado y en qué hemos errado, pues esa inversión masiva en educación que hicimos a lo largo de cuatro décadas no ha producido los efectos deseados y no evitó que nos hundiéramos en una crisis económica de mayores proporciones.

Es necesario pues evaluar cuidadosamente el sistema educativo venezolano, que básicamente tomó la ruta obvia de la masificación, y para lograrlo puso de lado la calidad, y, en el futuro, hacerlo objeto de las reformas que sean necesarias, para que su tamaño actual no impida introducir los cambios indispensables para recobrar una calidad sin la cual no cumplirá cabalmente sus funciones.

Pero el tema seleccionado por mí para esta conferencia se centra en el problema de la fuga de cerebros, que prefiero denominar 'diáspora del talento' para quitarle esa calificación peyorativa, ya que haciendo abstracción de las diversas razones que tuvo cada cual para emigrar, debemos buscar y encontrar lo que nos une y lo que puede contribuir a utilizar esos cerebros, ausentes de su país de origen, en el proceso de recuperación y progreso futuro, en que cada cual puede y debe tener un papel asignado.

Venezuela fue siempre un país de inmigrantes y de esas sucesivas olas migratorias atraidas al país hemos podido construir lo que somos en la actualidad. La emigración es pues para los venezolanos un fenómeno extraño, difícil de comprender y asimilar, y por lo tanto tenemos que hacer un esfuerzo para llegar a entender su presencia y posibles consecuencias.

Dos fenómenos, completamente diferentes entre sí, han contribuido a formar colonias de venezolanos capaces radicados en el extranjero. Me refiero concretamente a: 1) el Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, y, 2) a la crisis económica de los últimos años. Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho: A partir de 1974 el Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho envió fuera de Venezuela, a los países más avanzados del mundo (especialmente a los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, Italia, Canadá, etc.) más de 22.000 estudiantes a cursar estudios universitarios de pre y postgrado. Se calcula que el 20% de ellos, es decir 4.400 se quedaron a vivir en el exterior. Posiblemente era el 20% de jóvenes profesionales más capaces y motivados, a los que los países anfitriones invitaron a quedarse y a desarrollar su actividad profesional y creativa en su propio medio y para su propio beneficio.

Crisis económica:

Por otra parte, la crisis económica severa que sufre el país en forma intermitente desde 1982 y que se ha acentuado en los últimos años, ha determinado una emigración, cuyas cifras no conocemos con exactitud, pero que ha causado que miles de profesionales jóvenes se hayan instalado permanentemente en el extranjero. Esa ola migratoria seduce a hombres y mujeres jóvenes recién graduados de nuestras universidades, quienes al no encontrar ubicación laboral idónea de acuerdo con su preparación y aspiraciones, al terminar sus estudios superiores, y desesperados por esa situación impensada, se lanzan en la aventura de probar suerte en otras tierras. A este tipo se suman profesionales jóvenes, que habiendo hecho cursos de postgrado en el extranjero, conocen bien la lengua y las costumbres de otros países, y al dejar un buen récord en las instituciones donde se formaron, les es relativamentre fácil ofrecer allí sus servicios y reinsertarse en esas instituciones, o servirse de ellas como trampolín para ese salto al exterior.

Uno de los efectos colaterales de la crisis económica es haber producido lo que no he vacilado en llamar "el síndome de la desinformación" que se caracteriza por la pérdida de las posibilidades de estar debidamente informado de lo que ocurre en el resto del mundo. Con las sucesivas y dramáticas devaluaciones sufridas, los profesionales, científicos e investigadores ya no pueden suscribir a revistas, comprar libros, o viajar a congresos y otras reuniones, y hasta existen problemas para poder financiar la visita de autoridades internacionales a los congresos reunidos en nuestra propia tierra. Se ha producido así lenta pero inexorablemente ese fenómeno tan negativo de la desinformación, uno de los más frustrantes en la psicología de profesionales que no pueden prescindir de ella para poder actuar responsable e inteligentemente.

Los estudios que se han hecho comparando el costo que tiene para los países en vías de desarrollo (especialmente latinoamericanos) la pérdida de este costoso capital humano, cuya formación tomó muchos años, comparándolo con la magnitud de la deuda externa de los mismos países y de la auyda económica que reciben por diversas vías, demuestra muy a las claras que en realidad en los países subdesarrollados que están en franca desventaja y son "donantes" a quienes ya tienen en abundancia, el recurso más importante de que puedan disponer, es decir el recurso humano.

El país ha tomado conciencia de la importancia de atraer capital y tecnología del extranjero para poder desarrollarlo, y se llevan a cabo múltiples e inteligentes iniciativas para logralo. Tal vez no se le ha dado la misma importancia a la necesidad de utilizar al máximo el capital humano que Venezuela tiene en el extranjero, y de crear el ambiente necesario para incentivar a su materia gris más capaz, para comprometerla con el futuro del país, y por otra parte, poner de lado y restarle incentivos a la "tentación migratoria", que se ha puesto de moda por una comprensible combinación de factores negativos como son la crisis económica, la inseguridad, la frustración, y sobre todo, la actitud pesimista generalizada acerca del futuro del país.

Como bien ha afirmado Alain Peyrefitte, "los milagros de tipo religioso son del orden de la fe en Dios. Los milagros del desarrollo reposan en la confianza puesta en el hombre" . De allí la importancia de crear una confianza entre nuestra gente, comenzando por aquellos que constituyen nuestras élites intelectuales.

Hace unos años, convencido de la importancia de crear una imagen pública favorable para Venezuela, hice un contacto con una prestigiosa firma de relaciones públicas en Londres -que por cierto no se tradujo en ninguna acción posterior- pero allí me explicaron la estrategia que siguieron para influenciar a la opinión pública española en los referenda para ingresar a la Comunidad Europea y a la OTAN. En muy breves palabras, la táctica seguida fue la de obtener el apoyo de distinguidos intelectuales y estadistas de pretigio de diferentes países de Europa -fuera de España-, para que se pronunciasen públicamente, en medios de comunicación social de amplia divulgación, y así convencer a sus pares dentro de España, de la conveniencia de tales fundamentales decisiones para el futuro del país.

Esa fue una de las motivaciones para crear el Programa TALVEN (sigla que significa "talento venezolano en el exterior"), es decir ese programa financiado por la UNESCO, para propiciar el reencuentro de esos venezolanos que se quedaron en el extranjero después de terminar sus estudios becados por el Estado venezolano, o que por razones económicas han decidido radicarse fuera del país (las dos vertientes antes mencionadas). Se trata con TALVEN, no sólo de aprovechar esa experiencia, esos conocimientos de compatriotas radicados fuera del país, sino de recuperar la auto-estima de quienes se quedaron dentro de nuestra geografía, mediante ese contacto directo cara-a-cara con quienes han triunfado y han sobresalido en países desarrollados y altamente competitivos. De ese intercambio de ideas y experiencias no puede salir sino conclusiones positivas, y una renovada confianza en nuestro destino y nuestro futuro. Esos hombres y mujeres que emigraron y luego se destacaron en los países donde se residenciaron son de nuestra misme estirpe, mezcla de razas, clima, y estudiaron y se formaron en las mismas escuelas, liceos y universidades, que quienes se quedaron en el país. Debemos pues buscar las causas de nuestro atraso en otros factores, y quitarnos cualquier complejo que podamos tener de incapacidad individual de nuestro recurso humano. Tal vez no tengamos todavía la masa crítica necesaria, pero es más probable que el problema tenga raíces más complejas como esa incapacidad de trabajar en equipo, la falta de solidaridad y sensibilidad social, indisciplina, ausencia de coherencia de propósitos y tantos otros que nos son comunes.

¿Quiénes más calificados, fuera de Venezuela, para decirnos a los venezolanos que no existen verdaderas razones para el derrotismo, que los propios compatriotas que se han destacado en el exterior? ¿Podrá existir un consejo, una sugerencia o una admonición más genuina, desinteresada o patriótica?

Tal era la 'corazonada' que teníamos intuitivamente cuando se gestó el Programa TALVEN, pero esta noche no venimos a esta reunión a hablarles de una hipótesis, sino a demostrarles con hechos, que esa intuición -en la que nos acompañó con su fe y su apoyo, y así hizo posible el despegue del programa, el Director General de la UNESCO, Profesor Federico Mayor- que en verdad la totalidad de los venezolanos desperdigados en esa variedad de naciones desarrolladas, en esa diáspora del talento venezolano a que nos referimos en esta ocasión, no sólo está dispuesta a darle ese servicio a su país de origen, sino que de inmediato reacciona con motivación y entusiasmo a asumir la tarea propuesta, y convertirse en un promotor de la idea.

Un programa que se inició tímidamente con tres "expertos" el primer año de su existencia (1995), llevó el segundo año 54 "expertos" a Venezuela en 1996, y hará otro tanto el presente año.

Muchos han sido los intentos de "repatriación" de los talentos "fugados", y no voy a entrar a detallar las hipótesis empleadas, ni mucho menos los fracasos a que dieron lugar. Baste decir que eran ideas ambiciosas y poco prácticas. Mudarse de un país a otro no es una decisión fácil, y para quien la toma, habiendo pasado por todos los traumas imaginables para lograr estabilizar su comportamiento primero, y luego triunfar en un medio extraño al suyo, representa un esfuerzo y una voluntad singulares, por lo que es harto difícil que esa persona vaya a intentar semejante aventura por segunda vez, abandonando lo que ya ha ganado merced a tantos sacrificios.

Por ello partimos del principio de que quien ha triunfado, o se ha destacado en el exterior, y es por lo tanto reconocido y admirado en lo que hace en ese medio, está perfectamente adaptado a esa nueva situación y no hay motivos para pensar que va a contemplar un regreso a su país de origen.

Nuestra hipótesis comienza pues aceptando lo que en la gran mayoría de los casos es una realidad inmutable. Los venezolanos que se han destacado y han triunfado en el exterior, se van a quedar donde están. Ahora bien, ¿de qué manera, en qué forma podemos aprovechar ese capital humano en beneficio de su país de origen? Contínuamente en los programas de cooperación técnica invitamos "expertos" extranjeros a asesorarnos y vienen invitados al país -contemplando muchas veces sustanciales honorarios- por cortos períodos de tiempo. ¿Si esos "expertos" fuesen venezolanos, no sería por azar más fácil comunicarnos con ellos, y probablemente más útiles sus consejos y sugerencias al comprender ab initio nuestras peculiaridades e idiosincrasias? ¿Existen tales expertos venezolanos en diferentes disciplinas, radicados en el exterior? ¿Se habrán destacado en aquellos campos del saber a que se han dedicado? Casuísticamente desde luego sabíamos de antemano que efectivamente existían algunos venezolanos que se habían destacado en los países donde se habían residenciado, pero no disponíamos de una base de datos con información precisa al respecto. Sabíamos también que había instituciones en Venezuela trabajando desde hacía años en establecer bases de datos de científicos radicados en el extranjero.

Caímos en cuenta que existía la tentación -bajo el pretexto de hacer las cosas muy bien hechas desde el comienzo- de no hacer nada hasta no tener una base de datos completa y exhaustiva, e inmediatamente descartamos esa vía de acción, pues nos apercibimos que era tan sólo una fase "diagnóstica" y que lo que realmente necesitábamos era un "tratamiento" a la dolencia de "fuga de cerebros". No había razón alguna para posponer la visita de los "expertos" ya identificados, mientras trabajábamos a ritmo intensivo incrementando nuestra base de datos.

También nos apercibimos, ya metidos en el trabajo, que la información más valiosa para formar nuestra base de datos, no venía de las fuentes oficiales (Embajadas, Consulados, Universidades, Laboratorios de Investigación, Fundaciones, etc.), sino de los mismos "expertos", en base a sus contactos personales con otros venezolanos residentes en el exterior. Ese mecanismo "celular" ocasiona un efecto "bola de nieve" que rápidamente nos llevó a incrementar nuestra base de datos. Así nos dimos cuenta que lo que conocíamos era realmente la punta del iceberg, y que por debajo yacía un filón muy rico de compatriotas que estaban llevando a cabo labores sumamente importantes en sus países de adopción.

El otro problema que existe cuando "en frío" se trata de crear una base de datos, es que cuando se envía un formulario a una determinada persona para que lo llene, muchas veces se pregunta con cierta razón, ¿para qué quieren toda esta información? Afortunadamente, en el caso concreto de Venezuela, por su larga trayectoría de democracia, no existen suspicacias acerca de la motivación subyacente u oculta que pueda existir, para obtener este tipo de información, pero es natural que todo el mundo tenga derecho a su privacidad, y que algunas personas no se sientan felices con tal tipo de divulgación, y otras veces por falta de tiempo para hacer algo a lo cual no le ven ninguna utilidad posterior. Estas evidentes fallas no existen en el caso del Programa TALVEN pues está claramente establecido que si la persona encuestada reune las características necesarias, va a recibir eventualmente una invitacion a visitar a Venezuela, para entrar en contacto con personas e instituciones interesadas en su trabajo. Se trata por lo tanto de una encuesta con un fin y un propósito y ello estimula y motiva al potencial candidato.

La primera decisión a tomar era la de sí debíamos limitarnos -como hasta ese momento- a tan sólo ese universo de los científicos e investigadores, o extender el programa a otras ramas de los conocimientos. La verdad es que no tuvimos en ningún momento dudas al respecto, pues sí lo que eventualmente perseguíamos era el desarrollo del país, no puede lograrse exclusivamente con un sector del saber, con exclusión y a expensas de otros, pues jamás lograríamos el resultado final a que aspiramos, que tiene que ser a fin de cuentas, armonioso y global.

La siguiente decisión se relacionaba con la permanencia del "experto" en Venezuela. La gran mayoría de ellos son empleados, bien sea de universidades, laboratorios de investigación, empresas públicas o privadas, o sea funcionarios, que forman parte desde el punto de vista administrativo de alguna institución, y que por lo tanto deberán solicitar un permiso remunerado (a costas de la institución empleadora, que mantiene el salario) para ausentarse por cierto tiempo fuera de la institución empleadora. Había pues que encontrar un compromiso entre el tiempo óptimo para que el "experto" pueda desarrollar su labor en Venezuela, y lo que puede "ceder" la institución empleadora, como un gesto de colaboración y simpatía de dicha institución hacia Venezuela y el programa. Era bastante obvio que algunos esquemas previamente ensayados que se basaban en estadías de 3 y 4 meses, eran poco prácticos, primero por las dificultades inherentes a obtener un permiso remunerado (por parte de la institución empleadora) de tal longitud, y por la otra, porque ¿qué persona verdaderamente importante que desarrolla una actividad significativa, puede abandonar su trabajo por tal período de tiempo? Llegamos pues a la conclusión -muy rápidamente y por razones lógicas- que el lapso aceptable era de una semana. De hecho cinco días hábiles -de lunes a las 8 A.M. a viernes a las 8 P.M.- permitiendo así el desplazamiento hacia Venezuela -no importa de donde- el fin de semana previo, y el regreso al punto de partida, el fin de semana siguiente.

En ese breve lapso se pretenden llevar a cabo muchas y variadas actividades: conferencias, seminarios, talleres, reuniones con los colegas, visitas a sitios de trabajo (incluyendo una ciudad en el interior del país), reuniones con los medios de comunicación, y diferentes actividades sociales, a fin de darle la oportunidad al "experto" de confraternizar con su colegas y con los estudiantes de la misma disciplina.

¿Qué se espera de esos contactos? En primer lugar lograr un vínculo permanente del "experto" con sus colegas y con las intituciones venezolanas. Al "experto" se le da un entrenamiento previo al viaje, haciendo énfasis en que el Programa TALVEN está diseñado exclusivamente para establecer un primer contacto entre el venezolano radicado en el exterior y su país de origen; que aspiramos que ese contacto inicial se convierta -gracias a esa visita- en algo permanente, en otras palabras que habiendo dado a conocer a los interesados en el país, sus conocimientos y su experiencia, pensamos que es dable que se produzcan posteriormente invitaciones periódicas -si posible anuales- para regularizar esa colaboración.

Trabajos de investigación mediante cooperación internacional: Cuando se trata de investigadores se busca la manera de que se establezcan vínculos institucionales para proyectos concretos de investigación entre la institución en el extranjero donde trabaja el "experto" venezolano e instituciones similares en territorio venezolano. En general existen buenas razones teóricas para favorecer ese tipo de cooperación internacional, y buscar así fondos adicionales para trabajo de investigación a realizarse en nuestro propio territorio.

Profesor Visitante:

Si se trata de un docente universitario o investigador científico desearíamos que se le nombrara 'Profesor Visitante' de aquella universidad venezolana de su preferencia, en la cual su labor pueda engranarse de manera útil con la de sus colegas. En tal sentido hemos hecho una campaña ante el Ministro de Educación para tratar de sensibilizar al Consejo Nacional de Universidades y demás autoridades competentes a fin de que se establezca claramente el papel y funciones que se espera de un Profesor Visitante, como una contribución -sin pago de honorarios- a los 'expertos' de TALVEN que llenen la condiciones académicas exigidas.

Existiendo -como existen hoy en día- medios de comunicación instantáneos y económicos (principalmente el correo electrónico, pero también las teleconferencias), hemos diseñado esquemas para hacer posible la formación de grupos de consulta electrónica entre uno o más expertos de TALVEN en el exterior y las personas e instituciones interesadas en Venezuela. Sin más rodeos, pretendemos que cada experto regrese a su lugar de trabajo, con invitaciones para regresar al país en sus futuras vacaciones y que promocione, gestione y establezca los mecanismos necesarios para mantener un contacto permanente con sus pares en Venezuela y que se utilicen así las posibilidades de comunicación y consultas por los medios más avanzados.

Hasta ahora ambos propósitos se están cumpliendo, y medimos el éxito de las visitas por esos dos parámetros, pues aún cuando los conocimientos impartidos durante esa breve estadía en Venezuela, cumpliendo un intensivo programa de trabajo, tienen desde luego importancia y dejan consecuencias positivas, TALVEN es mucho más ambicioso y pretende que se establezcan nexos permanentes entre el experto invitado y las instituciones venezolanas, y que los mecanismos de comunicación y consulta electrónica queden bien establecidos y puedan verdaderamente utilizarse de manera rutinaria.

Los Seminarios:

En plena marcha del programa, nos dimos perfecta cuenta de que había problemas importantes que nuestra sociedad enfrenta y que los "expertos" de TALVEN podían contribuir a solucionar, o al menos aportar sus ideas tendientes a encontrar las vías más expeditas para entenderlos y resolverlos. Nos dimos igualmente cuenta de que sí existía más de un experto en una determinada materia era útil que coincidieran en su viaje a Venezuela, que se conocieran en tierra patria, que allí se reunieran con sus pares venezolanos y se establecietra así un equipo o grupo de trabajo. Ello dió lugar al concepto de Seminario sobre un deterninado tema, que siempre se escoge a solicitud de las instituciones venezolanas, de acuerdo con sus prioridades y necesidades. Asi se realizó en diciembre de 1996 un reminario sobre "microempresas de prgramas de computación ('software')", con asistencia de expertos venezolanos provenientes de Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña y Francia; y otro sobre SIDA, con la participación de expertos provenientes de Suiza, Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña. Sin la menor duda podemos afirmar que estos Seminarios (de uno o dos días de duración) tienen un efecto multiplicador extraordinario, ya que vinculan entre sí experiencias discímiles, estrategias diferentes de países que han seguido y siguen diferentes rutas para resolver problemas complejos. De esta confrontación de estrategias, de culturas, de experiencias, salen nuevas e interesantes ideas, que han de sernos de la más grande utilidad práctica. La experiencia que sobre esta materia hemos acumulado, basada en los informes presentados por los expertos, ponen de relieve de inmediato la importancia y significación irremplazable del contacto y el conocimiento personal directo entre las personas, y de los beneficios de estas reuniones entre individuos que comparten un determninado interés y están deseosos de poner sus conocimientos y experiencia al servicio de Venezuela.

El informe:

La visita es seguida de un informe detallado de las actividades cumplidas; las impresiones del experto sobre las institucione y personas con que entró en relación directa; los contactos establecidos; las posibilidades de futura colaboración; y, finalmente, las recomendaciones y sugerencias que se despenden de ese primer contacto. Todo ello se estudia, procesa y archiva en la Delegación de Venezuela antre la UNESCO. En muchas ocasiones los expertos hacen explícitas ofertas de interesantes posibilidades que exigen un seguimiento, para determinar si llegaron a concretarse tal como se esperaba.

Repetición de las visitas:

En general TALVEN propicia tan sólo una primera visita, esperando que las sucesivas -de modo óptimo, por lo menos una vez al año- se materialicen mediante invitaciones de las instituciones venezolanas, genuinamente interesadas en los conocimientos el experto, pero ocasionalmente se da el caso de que el experto detecta el interés por un Seminario, y su grado de involucración en el programa hace de él la persona ideal y esencial para promoverlo y motorizarlo. En ese caso, por ejemplo, no vacilamos en facilitar una visita adicional, pues los beneficios de un evento de este tipo son verdaderamente múltiplos reales de las visitas individuales, con resultados positivos considerables.

Coordinación de los programas de los expertos: La coordinación del programa en Venezuela tiene por necesidad qiue hacerse en nuestro país, y en este sentido buscamos y obtuvimos la valiosa colaboración de la Fundación Venezuela Positiva primero y luego de la Universidad Simón Bolívar, cuando la primera se apercibió que la magnitud del problema no le permitiría atender debidamente a los numerosos expertos reclutados por el programa. El Rector de la Universidad Simón Bolívar encargó de esta coordinación a la Dra. Ana María Rajkay Babó, de la Dirección de Relaciones Interinstitucionales, quien con gran eficiencia y dedicación lo ha llevado hasta el presente, con un amplio espíritu de colaboración con todas las instituciones docentes y de investigación a lo largo y ancho del país. Se hacen esfuerzos por coordinar esfuerzos con otras instituciones del país, en particular con el Programa Pérez Bonalde, lanzado con similares propósitos por la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho y el CONICIT, con el Centro Internacional de Educacion y Desarollo (CIED), subsidiario de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), e instituciones similares, lo mismo que con otras universidades públicas y privadas. El Seminario sobre 'Microempresas de Programas de Computación' fue patrocinado por IDEA y el Parque Tecnológico Sartenejas, y el de SIDA por la Academia Nacional de Medicina.

Futuro de TALVEN:

La idea matriz de TALVEN se aplica por igual a otros países y regiones. La idea del Director General de la UNESCO al aumentar los fondos atribuidos al Programa TALVEN es la de realizar programas y seminarios en común con países de la región, comenzando tal vez con los países vecinos. En este sentido está encaminada nuestra acción inmediata. También ha buscado el Director General regularizar y consolidar el presupuesto asignado a este programa, para que su efecto benéfico se mantenga en el futuro. Podemos afirmar con la fuerza de la convicción que el futuro se muestra promisorio, gracias a unos resultados que están a la vista y que son desde todo punto de vista positivos. Los mejores jueces para evaluar los resultados del programa son los propios expertos, quienes regresan de una visita a Venezuela altamente motivados, preñados de ideas y proyectos, y para los responsables de la administración del programa ese el logro más importante pues como hemos afirmado anteriormente es indispensable crear el etos de la confianza competitiva* para salir adelante en el gran reto que Venezuela y toda América Latina tiene planteado en el futuro inmediato.

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