Niños que laboran al margen de la
ley
El trabajo ha sido siempre considerado como el pilar fundamental donde
se cimienta el desarrollo de los pueblos. Por ello resulta paradójico
que a la hora de hablar del trabajo que realizan gran cantidad de niños,
niñas y adolescentes, esta visión tan altruista se transforme
totalmente y se vea como una actividad peligrosa y dañina en su proceso
de crecimiento. Al hablar de trabajo infantil y juvenil emergen dos posiciones
antagónicas: los detractores y los partidarios. Los argumentos de
los primeros giran en torno a los perjuicios que puede provocar esta actividad
en el desarrollo del infante y su influencia directa en el aumento de la
deserción escolar. Los partidarios expresan que no se puede generalizar
y afirmar que todo trabajo infantil entraña explotación, explotación
que ellos también repudian. A su juicio no toda práctica laboral
puede ser considerada perjudicial.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Protección de la Infancia(UNICEF)
precisa que un trabajo realizado por un niño, niña o adolescente
reviste condiciones de explotación, cuando se inicia a temprana edad
y las labores realizadas son a tiempo completo; las ocupaciones producen
tensiones indebidas, de carácter físico, social o psicológico;
se realiza en las calles en malas condiciones; la remuneración es
inadecuada; hay exceso de responsabilidad; las tareas obstaculizan el proceso
educativo del niño(a); las labores socavan la dignidad y la autoestima
de los niños y niñas(Ejem: la esclavitud, el trabajo servil
o la explotación sexual) y cuando el trabajo perjudica el pleno desarrollo
social y psicológico del infante o adolescente.
El investigador peruano Alejandro Cussiánovich, considera que
en esta discusión sobre trabajo infantil, no puede confundirse la
esencia del fenómeno con sus características. El que se discuta
y polemice sobre el trabajo infantil es normal, si se toman las condiciones
concretas en las cuales muchas veces se desenvuelve este trabajo, pero el
que se quiera simplificar el problema con frases como "se debe abolir
el trabajo infantil", "el niño no debe trabajar, porque
sería negar su condición de niño", "es un
crimen contra el país", etc., imposibilita ver la potencialidad
humanizadora, el valor social y la esencia ética que tiene el trabajo
infantil, a la par de impedirnos luchar contra las perversiones y abusos
que se dan en su ejercicio. En otras palabras, para Cussiánovich
el trabajo infantil es un derecho que se tiene que regular, para que cumpla
su función formadora, pero no abolirlo.
Hablan los que saben de esto
En el estudio de opinión Voces para el Cambio realizado
durante el mes de Julio, con una muestra de 500 muchachos y muchachas de
todo el país, en edades comprendidas entre los 9 y 17 años,
arrojó datos interesantes sobre la situación que día
a día afrontan los que desde muy jóvenes tienen que trabajar.
Allí, por ejemplo, el 39% afirmó haber trabajado alguna vez(7%
siempre; 32% A veces) y un 61% nunca haberlo hecho en su vida. Las labores
que desarrollan estos niños, niñas y adolescentes trabajadores
las realizan fuera del seno del hogar(88%), principalmente en comercios(55%),
la calle(28%), la escuela(4%) y el campo(3%).
Las jornadas laboradas por los infantes y adolescentes trabajadores pueden
oscilar entre 1 y 5 horas(38%), medio tiempo(19%), sólo horas libres(3%),
en vacaciones y fines de semana(2%), o, en el peor de los casos, les lleva
a cumplir agotadoras faenas de todo un día(9%), de 6 a 11 horas(22%)
y de manera indefinida(2%). Y pensar que legalmente un adulto tiene el derecho
de no cumplir jornadas de trabajo que excedan las ocho horas. Para este
grupo de muchachos y muchachas esto de trabajar no es cosa nueva, algunos
afirmaron que lo han hecho desde siempre(17%), otros que tenían más
de un año(25%), un año(19%) o meses trabajando(40%).
Un dato importante para quienes están a favor de la abolición
del trabajo infantil por contribuir en la deserción escolar, es que
el 85% de los muchachos y muchachas trabajadores aseguraron que eso de combinar
el trabajo y los estudios era "pan comido" y no le generaba problema.
Contrario a esta posición se mostró el 15% restante para quienes
la cuestión no fue tan fácil y optaron por dejar los estudios.
El 27% aseveró que tratándose de niños, niñas
y adolescentes el binomio trabajo-estudio es incompatible. Un 56% más
flexible, aceptó que sólo en ocasiones estos dos resultan
como el agua y el aceite. El 18% se situó en el otro extremo de opinión,
asegurando que hablar de estudios y trabajo infantil y juvenil era como
hablar de Batman y Robin, El Llanero Solitario y Toro, Tom y Jerry, Luisa
y Superman, en fin, una pareja compatible al 100 por ciento.
Al preguntárseles el por qué trabajaban, un 37% argumentó
que era para ayudar a su familia, el 22% para la compra de prendas de vestir
y otros objetos y el 21%(contrario a lo que piensan muchos adultos) expresó
que sentían gusto al hacerlo. Las razones no quedaron allí:
Por el dinero(19%), aprendo a hacer cosas nuevas(11%), tengo necesidad de
trabajar(10%) y para ayudarme a cubrir los gastos de mi comida(8%) o mis
estudios(5%).
Aunque realizan muchas veces iguales tareas que los adultos, y en algunos
casos, hasta actividades más fuertes y agotadoras, el trabajo realizado
por niños, niñas y adolescentes no es recompensado con la
misma paga que se le da a una persona mayor de edad, tal vez por la carencia
de legislaciones que acepten el trabajo infantil y juvenil como una realidad.
Realidad que se tiene o no que erradicar, pero sin lugar a dudas una cruda
realidad. Por ello tal vez, el 57% de los niños, niñas y jóvenes
consultados, fueron tajantes al exigir que los infantes y jóvenes
devenguen un sueldo como lo hacen los adultos y que este sueldo no sea menor
al de estos(52%). Un significativo porcentaje(43%) apoyó el que los
niños, niñas y jóvenes no reciban ningún tipo
de remuneración. Otros(48%) expusieron que de hacerlo, este sueldo
debería ser menor al de los trabajadores adultos.
Haciendo a un lado las discusiones bizantinas sobre si se erradica o
no el trabajo infantil, los niños, niñas y jóvenes
le dieron una pista a quienes les compete el tema, sobre lo que debe hacerse
con los muchachos y muchachas inmersos en actividades laborales: Ayudarlos(69%)
y Educarlos(44%). El cómo lograrlo es asunto que atañe a todos,
principalmente a las autoridades y organismos encargados de la atención
y protección de los niños(as) y adolescentes.
A juicio de los muchachos y muchachas encuestados la necesidad(74%) parece
ser la principal causal del trabajo infantil. Otros propulsores de esta
realidad son la viveza de algunos adultos(21%), la flojera de ciertos padres(15%),
el gusto por trabajar(14%) y el deseo de mantenerse alejados de su casa(9%).
Consideran los participantes en el estudio, que la protección
que brindan los organismos gubernamentales a los niños, niñas
y jóvenes que tienen que trabajar es nula(41%) o esporádica(40%),
lo que deja ver lo poco efectiva que resultan las políticas y campaña
que emprende el Estado para evitar que las actividades laborales que cumplen
muchos niños, niñas y jóvenes interfieran con su desarrollo
y originen daños irreparables. Muy pocos(18%) consideraron positivos
los mecanismos de protección que pone en practica el Gobierno para
asegurar que este sector no sea explotado y abusado.
Trabajos en la calle(21%), como mesonera(12%), prostitución(11%),
buhonería-venta ambulantes(11%), traficantes-vendedores de droga(11%),
fábricas en general (10%), periodiquero(7%), recoge latas(5%), limpiabotas(5%)
y obreros(3%) fueron catalogadas como actividades laborales que los niños,
niñas y jóvenes nunca deben realizar. Hubo un grupo(11%) que
expresó que para ellos todo tipo de trabajo encierra peligro para
los niños, niñas y jóvenes.
Lo que queda realmente claro es toda esta polémica, es que, más
allá de la eliminación o no del trabajo infantil, hay una
realidad palpable: cientos de niños(as) y jóvenes que se encuentran
trabajando y a los cuales no se pude desamparar y mantener marginados el
tiempo que tarde la definición de esta discusión.
*Comunicador Social, Centros Comunitarios de Aprendizaje(Cecodap)
http: //www.auyantepui.com/cecodap/
Correo Electrónico: cecodap@telcel.net.ve
Para llamados de página:
Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño:
http: //www.auyantepui.com/cecodap/convenci.html |