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Algunas reflexiones sobre el canje de los bonos brady.

Leonor Filardo (*)

En estos días he seguido con atención el debate que se ha generado con el canje de los bonos Brady por los bonos globales. La discusión publica se ha concentrado sobre cuatro cuestiones fundamentales:

1) Legalidad de la Operación: si era o no procedente efectuar las consultas regulares que establece la Ley de Crédito Publico, en la oportunidad de contratar o reestructurar el endeudamiento externo.

2) Si debía ser secreta para sorprender al mercado.

3) Financieras: si se afectó o no patrimonialmente a la República, por efectuar el cambio de una deuda de 6,75% pagaderos semestralmente, pero garantizada, por una de 9,75% con mayor plazo, pero sin garantía. Para ello se han efectuado la valoración a valor presente neto utilizando distintas tasas de interés, el 9,75%, obtenido y el costo de oportunidad de contratación de Venezuela de 10,03% para la fecha del canje. Se señala además el incremento del servicio de la deuda por aumento de la tasa de interés y el plazo.

4) Si era o no conveniente pagarle al Banco Central de Venezuela (BCV), porque si el banco es una institución pública lo que se está haciendo es cambiar el dinero de un bolsillo a otro, además de que por hacerlo, se le está pagando una comisión a los bancos, que unos dicen que es de $ 70 millones pero el Ministro de Hacienda insiste que es de $ 24 millones.

Como no soy abogado, le dejo a los expertos el análisis sobre la legalidad de la operación. Sin embargo, debo agregar que en la oportunidad que fui Vicepresidente de Operaciones Internacionales del BCV, las operaciones de crédito publico externo, antes de ser discutidas en el Directorio del banco, eran previamente evaluadas por un Comité Técnico que estaba integrado por representantes del Ministerio de Hacienda, del Fondo de Inversiones de Venezuela, de CORDIPLAN y de las Vicepresidencias de Investigaciones Económicas y Operaciones Internacionales del BCV. Además, el Ministerio de Hacienda solicitaba la opinión del BCV con varias semanas de anticipación. Si bien es cierto que la opinión del banco en algunas ocasiones no era vinculante, recuerdo que en aquella oportunidad, el Congreso de la República no aprobaba una operación sino tenía la opinión favorable de la autoridad monetaria. En la evaluación de cada operación, especialmente si era de la magnitud de la que estamos hablando: $ 4126 millones de Brady Par y $ 314 millones de Brady a descuento, para su evaluación, se consideraban aspectos legales, financieros y macroeconómicos. Por supuesto, que en un grupo de funcionarios públicos integrantes del Comité Técnico, donde prevalecía el sentido ético de las cosas que allí se discutían, nunca nos pasó por la mente que se podía filtrar la información para beneficiar a otros.

Me voy a referir a las cuestiones financieras y macroeconómicas:

El enfoque financiero, debe cubrir aspectos cuantitativo y cualitativo de dos tiempos diferentes, uno en 1989 cuando se reestructuró la deuda y se canjeó por bonos Brady y 1997, cuando estos se canjean por bonos globales: A principios de 1989, cuando Venezuela se vio obligada a acudir al Fondo Monetario Internacional a contratar un préstamo de Facilidad Ampliada, era la época en que el crédito internacional por parte de la banca se había cerrado a América Latina. Por esta razón se formula la estrategia Brady. Venezuela no escapaba de esa realidad, sobre todo porque cuando se iniciaron las negociaciones con el FMI en enero de 1989, las reservas monetarias internacionales netas eran de $ 5824 millones, de las cuales, liquidas eran apenas $ 300 millones. De esta manera, Venezuela como riesgo soberano tampoco tenía acceso al crédito internacional sino acudía al FMI. Los fundamentos básicos de la estrategia Brady consistían en que un país para optar a la reducción de la deuda externa por parte de la banca, tenía que ejecutar un programa de ajuste estructural de largo plazo, que sería apoyado financieramente por el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Además, la banca internacional exigió que el remanente de la deuda que se convertiría en bonos Brady, tenía que ser garantizada. Como los países no tenían dinero, parte de los préstamos del Fondo, el Banco Mundial y el BID sería para constituir los colaterales. En octubre de 1990, la República de Venezuela concretó el plan de refinanciamiento y reducción de deuda, el cual cubrió un monto aproximado de $ 19.800 millones, para los cuales se requirió constituir garantías por $ 2369 millones. Para hacer el análisis financiero comparativo, no debemos olvidar cuales fueron las fuentes de financiamiento de las garantías. El FMI le prestó al Banco Central de Venezuela $ 5.000 millones, el cual tiene un costo financiero que fija el FMI semanalmente (Desde 1990 hasta 1997 el promedio de variación anual ha sido de 7%, 6,58%, 6,31%, 5,1%, 5,1% , 4,19% y 4,30% respectivamente. Dicho costo se le tiene que agregar al 6,75% del bono par y a la tasa del bono de descuento, que al menos, en las publicaciones de prensa no he visto que haya sido incluido. Tampoco debe dejarse fuera la adquisición a descuento de los bonos Brady que hizo el Fondo de Inversiones de Venezuela, porque ello significa un ahorro, ni las comisiones y gastos de asesoría que proporcionalmente se pagaron en las dos oportunidades. De esta manera, en el costo de oportunidad entre un período y otro, y las posibilidades de obtener financiamiento externo, se tiene que tomar en cuenta que: 1) En 1989 Venezuela no podía obtener prestamos a menos que estuviera garantizado. 2) Hoy en día si tiene posibilidades de obtenerlos sin garantías. 3) Que el costo no solo es el 6,75% del bono par sino que hay que sumarle el costo del préstamo total que era de más de $ 5000 millones que el FMI le concede al Banco Central, el costo de mantener los recursos inmovilizados, el ahorro que se genera por la adquisición del FIV y las comisiones y gastos de asesoría que se les pago a los bancos. 4) Adicionalmente, el Banco Central de Venezuela con la liberación de los colaterales tendrá que demostrar cual costo de oportunidad es más ventajoso, si invertir los fondos en instrumentos alternativos al bono del tesoro americano, o mantenerlos inmovilizados como garantía. Por lo tanto en los cálculos de valor presente neto, todos esto factores deben de tomarse en cuenta, sobre todo si se considera que desde el punto de vista financiero, al Banco, el FIV y a la República son la misma cosa. También se tiene que ser cuidadosos en la utilización de la tasa de descuento para el calculo del valor presente neto.

Adicionalmente, se debe considerar que en 1990, no obstante, que los abogados siempre habían opinado que el BCV no podía darle prestamos directos al gobierno, se le buscó la vuelta porque era un problema de Estado y éste aportó $ 871 millones de sus reservas internacionales. Estas, aun cuando las utilizó para adquirir un bono del tesoro americano con un rendimiento implícito de 8,50%, la garantía supone inmovilización de recursos. Si bien algunos argumentan que la deuda estaba prepagada. Esto es cierto, siempre y cuando la República amortice religiosamente su deuda vencida con el Banco Central y cuando este cancele sus prestamos al FMI. Pero como es de todos conocidos, no solo el gobierno no le pagaba al BCV, sino que con la crisis financieras de 1994/1995, se le otorgaron a FOGADE recursos, que según el FMI, sobrepasaron los $ 10.000 millones y en la Ley de Emergencia Financiera, en vez de proponer el fortalecimiento financiero del Banco Central, se sugiere el pago de la deuda con bonos de largo plazo a 5% de interés, todo lo cual generó un profundo debilitamiento patrimonial del banco y de su capacidad de manejo de la política monetaria, tal como veremos en el siguiente análisis.

3) Aspectos Macroeconómicos. El Banco Central y el control de la inflación. En los países con menor inflación en el mundo, como Estados Unidos, Alemania y Nueva Zelandia, se observa que su éxito en controlarla ha sido por una estricta disciplina fiscal, restricción en el crecimiento de la base monetaria y un fuerte liderazgo por parte de sus presidente, en mantener la independencia del banco central. En Argentina, Chile e Israel que experimentaron una hiperinflación, la pudieron controlar por las mismas razones descritas. En Venezuela, desde los ochenta, comenzamos a registrar una tasa de inflación de dos dígitos y teóricamente, hemos estado luchando por controlarla pero sin disciplina fiscal, ni monetaria, ni cambiaria y con cambios del presidente del banco casi anuales. Para no asustarnos de las tendencias macroeconómicas recientes, voy a utilizar promedios anuales. Desde 1983 hasta 1986, el déficit fiscal ha sido de 3,18% del producto interno bruto, la base monetaria ha crecido en 37%, la devaluación del bolívar ha sido de 42% y la tasa de inflación ha sido de 41%. Los tan criticados cero cupón o instrumentos de estabilización monetaria (TEM) se crearon en 1989 para contrarrestar la expansión fiscal, mientras el sector publico se reestructuraba y se inducía a la disciplina fiscal, la cual no llegó a materializarse por distintas razones. Pero que tiene que ver todo esto con los bonos Brady?. Los que argumentan que el BCV y la República son la misma cosa, desde el punto de vista de riesgo soberano pudiera ser cierto, pero desde el punto de vista de la política monetaria, no lo es y éste es un punto fundamental a considerar en la evaluación del canje de bonos Brady. El incremento en la oferta monetaria es igual a la sumatoria de las reservas monetarias netas, mas el crédito domestico neto al gobierno y al sector privado. En el caso del BCV, a los activos internacionales, se le restan los pasivos, que en este caso es el préstamo del FMI al Banco Central para constituir los colaterales. Adicionalmente, está el préstamo que el Banco Central hizo a la República con el mismo propósito. Si la República no le paga al Banco Central, sino que se gasta el dinero, ello constituye un financiamiento y automáticamente se genera una expansión monetaria. Es por ello que desde 1990 hasta 1996, en promedio, la base monetaria se ha incrementado en 54%, lo mismo que la inflación, no obstante los esfuerzos del Banco Central en restringir la liquidez a través de los TEM. Pero además, estos se convirtieron en un verdadero bumerán porque mientras mas se expande el gasto fiscal, mayor necesidad existe de restringir la oferta monetaria, pero cada vez menos son los instrumentos disponibles conque cuenta el banco, porque desde los setenta, siempre ha habido un motivo de Estado para inducir una expansión monetaria excesiva. Entonces, desde el punto de vista macroeconómico, si es fundamental fortalecer al banco para que este pueda controlar la inflación y tenga que acudir menos a emitir TEM, que es lo que les genera perdidas cuasifiscales. En el canje de bonos, el Ministerio de Hacienda reintegró los colaterales al banco y fortaleció sus reservas internacionales netas. Pero además el crédito domestico al sector publico debería de haber disminuido. En esta coyuntura de entrada de capitales masivas, el Banco Central tiene que estar vigilante y si el Fisco no contrae la política fiscal y sanea financieramente, el banco va a tener que revaluar la moneda. porque los instrumentos no son suficientes para contraer la liquidez y se produce un boom económico artificial.

Las preguntas fundamentales que el gobierno debe responder a los venezolanos son: porqué no se hizo el análisis financiero contemplando todas las variables descritas?, porqué no se hizo el análisis macroeconómico de la operación y se tomó en cuenta, que si el gobierno en un año había duplicado sus ingresos y sus reservas monetarias internacionales, porqué no destinó buena parte de esos recursos a cancelar los pasivos con el banco, e incluso a reintegrarle los colaterales? porqué la operación tenía que ser tan secreta, sobre todo ajena al Banco Central, que por ley, es el agente financiero del gobierno, y sobre todo si es cierto, según lo que dice la prensa, que solo se le solicitó la opinión en menos de 24 horas?.

A todas luces, pareciera que aun cuando fuera conveniente que la República tratase de iniciar una presencia en los mercados financieros internacionales, distinta a la de l990, donde pudiera obtener préstamos sin garantías, el enfoque debería de haberse articulado más reflexivamente, poniendo todas las piezas legales, financieras y macroeconómicas del rompecabezas juntas, analizando en forma trasparente, sus pro y sus contra. Pareciera que el gobierno, solo tomo en cuenta el posible éxito de poder obtener préstamos sin garantías, el cual era de esperarse por la apertura petrolera y por la fortaleza y perspectivas del sector externo. Por estas razones, la operación que originalmente se esperaba que fuera de $ 1000 millones, terminó colocándose en más de 4000 millones.

(*)ex directora del FMI y ex Vicepresidente del Banco Central de Venezuela.

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