Barra de NAvegaci—n





Ya basta de pesimismo

Eduardo Fernández

Recientemente me ha tocado visitar dos veces Madrid, y en ambas ocasiones he insistido mucho en la necesidad de presentar a Venezuela como el país con el mayor potencial económico y social de América Latina, cara al siglo XXI. Y esto lo digo no sólo porque estoy convencido de que es verdad, sino porque los venezolanos necesitamos erradicar definitivamente el pesimismo de nuestro territorio y comenzar a pensar en positivo: Venezuela si puede entrar exitosamente al mundo de la modernización.

El primero de esos viajes tuvo el objetivo de instalar el seminario sobre "Descentralización, Autonomías Locales y Vertebración del Estado", organizado por el Ifedec, la Agencia de Cooperación Española, la Universidad Carlos III de España y la Organización Iberoamericana de Cooperación Intermunicipal (OICI). Este seminario, el cual tuvo su segunda parte en Caracas, es el fruto de una investigación que nació en nuestro Centro Internacional de Formación Arístides Calvani.

El segundo de esos viajes fue para participar en un foro realizado por la Fundación Popular Iberoamericana -organización que presido-, que contó con la presencia del Presidente José María Aznar. Allí presenté una ponencia sobre el tema "Educación y Empleo: Pilares de la Cohesión Social", tema sobre el cual he escrito mucho y que fue uno de los tópicos más importantes de una conversación privada, muy cordial e interesante, con el Presidente español.

En todos esos contextos, como dije al principio, insistí en nuestra condición de país con el mayor potencial de América Latina. Tenemos petróleo, tenemos hierro, tenemos tierras muy ricas, y lo más importante, los venezolanos tenemos el propósito de sacar el país adelante. Es verdad que hemos estado atravesando una crisis muy profunda y muy prolongada, pero todos los sectores de la población, los trabajadores, los empresarios, el gobierno y la sociedad civil, todos tenemos el propósito de trabajar muy duro para salir de los problemas y entrar así en la era de la modernización y de la justicia social.

Soy un promotor de mi país, no un sembrador de pesimismo. No podemos seguir sembrando el pesimismo ni en Venezuela, ni en el mundo. Al acercarse el siglo XXI, y frente a graves problemas sociales, económicos, políticos, ambientales y culturales, estamos en el deber de rectificar los errores y encontrar caminos para el logro del bien común.

John Naisbith dijo que la vía más confiable para entender el futuro es comprendiendo el presente. Yo no voy a decir que todo ha marchado perfectamente en Venezuela, porque estaría mintiendo. Casi cuatro décadas de democracia han sido positivas en muchas áreas. No obstante, las estrategias equivocadas de desarrollo de corte estatista y populista que seguimos desde los años 60, se convirtieron en un proceso extremadamente ineficiente en lo económico, en lo político y en lo social.

Los resultados obtenidos en nuestro país no se compadecen con las enormes cantidades de recursos que se han gastado; los datos sido evidentes: inflación, caída en el salario, desempleo, deuda externa e interna, la caída del bolívar y, lo que es peor, la falta de confianza en nosotros mismos.

Hay una crisis, pero no queremos pesimismo. Ya el cambio comenzó y se han dado los primeros pasos para corregir el rumbo. No todos los que yo quisiera, pero se están dando.

Lo que hasta ahora ha faltado es voluntad política para desterrar de una vez y por todas los esquemas populistas pasados de moda. Los venezolanos nos hemos dado cuenta de este problema y somos nosotros mismos, con nuestro trabajo, con nuestra responsabilidad, cada uno desde su posición, los que debemos impulsar la transformación.

912 mil kilómetros cuadrados, con un clima casi perfecto, una ubicación envidiable al norte de Sur América, una población de poco más de 20 millones , y recursos naturales que suman 40 mil kilómetros de tierra arable, 1960 toneladas métricas de hierro, 100 mil millones de dólares de reservas en oro, reservas accesibles de carbón, bauxita, fosfato, zinc, cobre y diamantes, 3.600 metros cúbicos de reservas probadas de gas natural; la sexta reserva de crudo liviano más grande del mundo y, finalmente, las reservas de crudo pesado más grandes del mundo, nos dan el derecho a decir que somos es país con más grande potencial de América Latina.

Y esos datos nos dan el derecho también a ser optimistas y a tener esperanza.

Hay que hacer reformas estructurales, mejorar los programas sociales, que son insuficientes, aprovechar las oportunidades del país, en el inicio de la construcción de un nuevo papel del Estado. Pero todavía sólo hemos dado pasos tímidos. A mi modo de ver, el paso más importante es la apertura petrolera, que está impulsando rápidamente la inversión de grandes compañías en nuestro país, promoviendo trabajo y desarrollo. Debido a la apertura, el oriente del país está pujante, preñado de un futuro lleno de posibilidades para su población y para el país entero.

Estas medidas tenemos que profundizarlas en el próximo gobierno y siento que en el país hay un gran consenso para hacerlo. Y si además se combinan con políticas audaces dirigidas a fomentar aún más las inversiones, y a transformar la educación, estoy seguro que vamos a ser en poco tiempo el país más moderno y mejor capacitado de América Latina.

Como dije en Madrid, nuestra entrada en el siglo XXI pasa por ganar la batalla de la educación. Tener cada día mejores ciudadanos, mejor formados, mejor capacitados para el trabajo, mejor educados para participar en la vida cívica de nuestra República.. Ese es nuestro reto y esa es la visión de país que le ofrezco a los venezolanos.

KYSFM

Happykids

 Visite Monte Avila Editores

Inicio-------Volver al tope