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Democracia: Una muerte anunciada 1a Parte

Roberto C. P. Junior (*)

Actualmente, para que una nacion sea reconocida como civilizada, precisa, necesariamente, incluir a la palabra "democracia" en la denominacion de su regimen de gobierno o aun en el propio nombre del pais.

Es por este motivo que la primera medida tomada por Laurent Kabila, el obstinado guerrillero que recientemente se posesiono del gobierno del ex Zaire, fue cambiar el nombre del pais por el de Republica "Democratica" del Congo. De esta manera, una nacion mas se junta a la lista tras otras ya convertidas, como Argelia, Corea del Norte, Laos, Somalia, Sri Lanka...

Que esos paises, ni por lejos, respeten el principio basico de la libertad, no marca diferencia ni para sus gobernantes ni para la comunidad internacional. Al ser rotulados como democraticos, llegan al primer escalon indispensable para alcanzar el patamar de naciones confiables, pudiendo ejercer a partir de ahi algunas prerrogativas exclusivas: comercio en condiciones mas favorables, asistencia economica y militar, bendiciones elogiosas de los Estados Unidos - alzado como guardian de la democracia - y su corte europea.

Esa situacion grotesca pone en evidencia, con suficiente nitidez, el verdadero pilar sobre el cual se asienta el regimen democratico en todo el planeta: la hipocresia.

La democracia esta fundamentada en la hipocresia. Todo lo que se relaciona con este regimen politico, en ultima instancia, desemboca en algun argumento hipocrita.

Es nada mas que hipocresia cuando se dice que el pueblo es sabio. No lo es. La mayor parte - por lo tanto el sector que elige a los dirigentes -, se comporta como un indolente rebano bovino, llevado de aqui para alla por los capataces politicos a traves de promesas que nunca se cumpliran.

Solo es hipocresia lo que reside en las expresiones comunes a la practica democraticas: "regateo politico", "base parlamentaria de apoyo", "compatibilizacion de intereses"... Todas eufemismos para la corrupcion pura y simple.

No deja de ser hipocresia cuando se dice que el poder es ejercido en nombre del pueblo. Los congresos y los parlamentos electos con esa funcion en los paises democraticos son tumores nacionales, los cuales, insuficientemente tratados en cada eleccion, vuelven a crecer, para diseminar con empeno redoblado la metastasis de la corrupcion. ¿Como puede creerse en la sobrevida prolongada de un organismo asi debilitado?

De hecho, el unico aliento que se extrae de todo este cuadro deprimente es el de saber que la democracia se va a extinguir indefectiblemente. No se trata de una afirmacion liviana y tampoco de una profecia sin fundamento, sino tan solo de la prevision de un proceso inevitable, natural y automatico de depuracion.

Todo lo que esta errado, nocivo o inutil no se puede mantener indefinidamente. Aquello que no se adapta a ciertas leyes basicas, o leyes naturales, no puede perdurar, asi se trate de la naturaleza como tal, del propio ser humano que forma parte de ella y de todo lo que el ha insertado en el mundo, sean modos de vida, doctrinas economicas, sistemas religiosos y filosoficos, o regimenes politicos.

El mismo proceso o ley que actuando automaticamente borro del planeta en determinado momento al sistema comunista, por estar errado y ser insano, que hizo caer por tierra (y continua haciendolo) a todos los regimenes politicos basados en la fuerza y en la opresion, este mismo proceso desintegrara tambien al corrupto sistema democratico, cuando le llegue su momento. Mejor dicho, limpiara la Tierra de ese sistema.

La clase politica remanente tendra necesariamente que redireccionar sus objetivos y procedimientos, ajustandolos a principios muy diferentes de los actuales, pues en caso contrario no sera remanente.

El regimen politico del futuro se aproximara mas a los ejercidos por determinados pueblos antiguos, no por casualidad relegados a la curiosidad historica o completamente olvidados por el Homo politicus moderno, esa extrana criatura, que en su decadencia mal presentida se intitula autosuficiente, empero en sus actos se muestra solo como autoeludida.

Las profundas fallas y contradicciones que existen en la democracia son inherentes a ese sistema politico, forman parte intrinseca de su constitucion. No irrumpieron recien ahora, en las ultimas decadas, como puede parecer a simple vista. Lo que observamos en el presente es la exacerbacion de esos errores, perfeccionados al maximo por sus practicantes contemporaneos, que no midieron esfuerzos para transformar a los paises democraticos en islas de hipocresia, cercadas por todos lados por el oceano de lava de la corrupcion.

Cuando el ideal democratico comenzo a ganar cuerpo en Grecia, alrededor del 508 a. C., se observo un fenomeno curioso: cuanto mas agraciado con el don de la oratoria era un politico, mas posibilidades de ascender en la valoracion del pueblo y tanto mas rapido se destacaba en la "Asamblea de los Ciudadanos", el equivalente de la epoca al congreso de hoy. Si lo que era dicho tenia o no valor, era irrelevante, lo que realmente importaba era hablar bien. Solo asi les fue posible a los verborragicos democratas de aquel tiempo, ya lo suficientemente corrompidos, condenar a muerte al sabio Socrates, apoyados solo en argumentos incoherentes de un palabreado hueco. Estaba inaugurado el primer crimen de bulto encubierto por el omnipresente escudo democratico.

Haciendo referencia a aquella epoca, un historiador (*) afirmo textualmente: "Parecia como si no existiera en Atenas un partido en el cual un hombre que no quisiera renunciar a los principios eticos pudiese integrarse" ¿Resulta familiar, no? Pero no es solo eso. Era casi imposible decidir cualquier cosa en la Asamblea de los Ciudadanos, pues los integrantes frecuentemente dejaban de comparecer al plenario... Se ausentaban para poder cuidar de sus asuntos personales...

La democracia es una de las excrecencias producidas por la continua e irrefrenable decadencia humana, que viene desde hace milenios. El hecho de que su origen sea tan antiguo, demuestra solo que ya en aquella epoca la mayor parte de la humanidad vivia en forma contraria a determinadas leyes que rigen al mundo, o leyes naturales.

Todo lo que esta edificado en contraposicion a esas leyes naturales no tiene posibilidad de mantenerse. Dura un cierto tiempo y se desintegra, por efecto automatico de esas mismas leyes. Para quien las conoce no es tan dificil hacer previsiones, que tienen que cumplirse indefectiblemente, mas tarde o mas temprano.

En otras epocas, cuando la humanidad todavia vivia integrada a esas leyes, los regimenes de gobierno tambien eran diferentes. En Caldea, en Saba e incluso mas recientemente en el Imperio Inca, estaba en vigor el verdadero arte de gobernar. Se podria llamar a esos regimenes de autocracias, a pesar de las diferencias fundamentales con relacion al concepto que se tiene hoy en dia de esa forma de gobierno.

En primer lugar, la autocracia de aquellos tiempos no era el "regimen del mas fuerte", sino el "regimen del mas sabio". Y el mas sabio era aquel que mejor comprendia las leyes de la vida y quien se encontraba mas desarrollado espiritualmente. Los dirigentes eran personas que ya nacian predestinadas para gobernar. Traian consigo un sentido incorruptible de la verdadera justicia y, con una vision mas amplia que la de los demas, estaban aptos para reconocer en que forma deberian conducir al pueblo, para que este alcanzara su maximo desarrollo espiritual y terrenal. Una manera de gobernar que el ser humano de hoy ni siquiera consigue imaginar, prefiriendo clasificarla como fantasia...

La reaccion que sentimos de inmediato ante esas palabras es bien natural, pues estamos absolutamente convencidos de la capacidad humana para resolver los problemas creados por la propia humanidad. Solamente cuando todo lo que este errado se agote, en un completo e indisimulable malogro, es que la humildad sera redescubierta. Y solo con la humildad como antorcha podra ser encontrado el camino de regreso al modo correcto de vida en todos los sentidos.

A los que prefieren tildar de utopica la forma de gobierno indicada, digo que tiene absoluta razon. Realmente es una utopia para a epoca presente. En el suelo resecado de la politica actual jamas podria florecer algo bello y util. Primero ese suelo deberia ser completamente libre de hierbas daninas y de espinas venenosas, plantados y tratados cuidadosamente por la legion de malos jardineros de la politica, tan orgullosos de su trabajo.

Los pueblos mencionados reconocian con gratitud la sabiduria de sus gobernantes y, por eso, seguian al pie de la letra, confiados, las directivas del gobierno. Se integraban naturalmente en castas sociales; no unas sobre otras, sino unas junto a otras. No habia, evidentemente, ningun tipo de opresion, sino que todas las castas, de la mas alta a la mas baja, eran consideradas en forma pareja, pues el bien del pais y del pueblo dependia del trabajo conjunto y armonioso de todas ellas, segun la capacidad de cada uno. Las castas se formaban de acuerdo a la madurez espiritual de las personas. La mas elevada estaba formada por los sabios.

Podriamos hacer una analogia de este tipo de gobierno con una nave que navega en el oceano. La seguridad y la tranquilidad del viaje dependen de la actuacion sincronizada de todos los miembros de la tripulacion. El capitan de la nave tiene la mision de llevarla con seguridad a un buen puerto, pues el es quien esta mejor capacitado para esto y desde su puesto de observacion tiene la mas amplia vision de los hechos. Tambien a el le compete dar las directivas correctas en caso de aproximacion de tempestades peligrosas, que puedan poner en riesgo el destino final del viaje. Quienes trabajan en cubierta, en la sala de maquinas y en la manutencion de la embarcacion no tienen la vision del comandante, pero confian en el totalmente y trabajan con esmero para que los motores funcionen bien y el timon se mantenga firme. De esta forma, sin su importante trabajo, el viaje tampoco llegaria a buen termino.

La nave es la nacion; el viaje es la vida terrena, que debe estar volcada hacia la elevacion espiritual y el progreso terrenal; las tempestades son todos los peligros que amenazan el curso del viaje, como el surgimiento de formas de vida falsas, doctrinas religiosas y filosoficas impregnadas de mentiras, de comodismo, de falta de vigilancia espiritual y terrena, etc.; el capitan es el sabio dirigente que, destacandose espiritualmente de los demas, indica con energia y justicia el rumbo a seguir; los otros miembros de la tripulacion, que tienen diferentes funciones a bordo, constituyen las castas que se forman automaticamente de acuerdo con las capacidades y el desarrollo interior de cada uno.

No hay actualmente sobre la Tierra ningun resto de regimen de gobierno que se aproxime, siquiera, a la forma como era ejercido en aquellos tiempos. En realidad, hoy ningun pueblo merece ser gobernado asi, sino al contrario, solo por esa clase descalificada de politicos profesionales, que no ven mas alla de sus intereses personales.

Pero tambien eso es un efecto retroactivo de la propia actuacion de los pueblos, mucho mas interesados en derechos que en deberes. Es literalmente cierto cuando se dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, lo cual no significa que solo sucede como consecuencia de los resultados electorales. La verdadera causa es mucho mas profunda, pues cogemos en el presente los frutos venenosos que sembramos en otros tiempos.

* Roberto C. P. Junior es Master en Ingenieria y autor del libro on-line (en portugues) "Vivimos los Ultimos Anos del Juicio Final" http://www.msantunes.com.br/juizo/ .

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