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Noviembre / 1 9 9 7 / N° 21

Panorama pre-electoral

Michelle otero

volver al ruedo políticoIntroducción

Hasta ahora, y los partidos políticos deben agradecerlo, la sociedad civil les ha considerado como interlocutores válidos entre ellos y la sociedad política. Son ellos el vínculo, los que representan las necesidades y aspiraciones del pueblo en general y los que traducen esos elementos en realidad. Pero, sinceramente, ¿es esto la realidad del presente? . Si estudiamos las encuestas, observamos que la mayoría no está de acuerdo con esta versión en cuanto a que el poder legítimo es aquel obtenido a través de los vasos comunicantes de los partidos. Por el contrario, hay muchos que consideran que ciertamente los partidos políticos se ven distantes y acaso hasta indiferentes; su agenda carece de contenido para las grandes necesidades de este país. Claro está algo, lo menos posible, tienen que hacer para mantenerse en el poder. Este comportamiento les ha dado resultado por más de 30 años. Pero, aquellos que no se han dado cuenta de la transformación que sucede dentro de la sociedad venezolana perderán irremediablemente su futura cuota de poder..

Recientemente, el dirigente de AD, Alfaro Ucero, quien parece estar conciente de la situación anteriormente descrita, ha realizado un llamado a los dirigentes políticos de manera de presentar un programa nuevo, de consenso, al electorado que suplante un poco la perspectiva puntofijista que ha prevalecido , con variaciones, en el tiempo.

La situación se ha hecho tan grave que la sociedad, particularmente la juventud, en su mayoría desilusionada y apática en cuanto al fenómeno político, tiende a dirigir su atención en búsqueda de alternativas democráticas no basadas en los escenarios de poder tradicionales, fundamentalmente basados en el poder de los partidos políticos. No hay nada que perder, nada puede ser peor que lo que resulta de un deterioro que viene desde hace más de 30 años. La percepción de la mayoría es la siguiente: No existe una verdadera democracia, no hay un poder judicial, no hay seguridad jurídica y mucho menos seguridad personal, Se toman decisiones de alcance nacional sin tomar en cuenta a las necesidades de la mayoría, todo es resultado de componendas políticas para mantenerse en el poder.. Poder y Gobierno no son la misma cosa, Se puede tener infinito poder aún sin estar en el gobierno y si no que lo digan los partidos políticos, particularmente el de AD.

La población . en nuestra opinión, está lista para apoyar un cambio radical en las relaciones de poder. ¿Qué posibilidades hay de que esto se lleve a cabo?, ¿Cuáles serían las premisas que deberán acordar los actores como fundamentales para la construcción de un nuevo programa?, ¿Hasta qué punto los partidos políticos, sindicatos y factores de poder en general estarían dispuestos a sacrificarse, y de cuya respuesta dependerá no solo el contenido sino el alcance del proyecto?

El modelo instaurado a raíz de los años 60 muestra señales de agotamiento. En efecto, el sistema político venezolano presenta evidentes muestras de deterioro. La crisis económica, entre otros, factores exacerba los elementos de caducidad del sistema.

Fue un modelo democrático, iniciado con la presidencia de Romulo Betancourt y luego consolidado en las siguientes administraciones, particularmente Leoni y Caldera. La primera administración de Carlos Andrés Pérez en los años 70 se vio agobiada por una estupenda riqueza proveniente de una crisis petrolera en la que este país no tuvo injerencia. El inmenso ingreso de divisas, que nada tenía que ver con la producción nacional, desfiguró el modelo económico y político que se llevaba a cabo y la incapacidad para administrar esta riqueza provocó las primeras grietas - para el momento invisibles, disfrazadas por el manto de riqueza- que serían profundizadas con la administración de Luis Herrera.

A pesar de todos los errores de estas administraciones y los de las siguientes, y a pesar del cada vez mayor endeudamiento externo, el modelo funcionó. Despojar de su cargo a Carlos Andrés Pérez en su segunda administración podría interpretarse como elemento clave de la fortaleza del modelo pues el sistema democrático (a pesar de todos los defectos que el término presenta en este país) prevaleció.

Sin embargo, los elementos que permanecieron hasta ese período latentes en el sistema se hicieron manifiestos.

Cuando persiste una creciente desvinculación entre las aspiraciones sociales y económicas de los ciudadanos y cuando estas aspiraciones del ciudadano se alejan cada vez más, y cada vez más se percibe al sistema como un ente generador de obligaciones sin contraparte, entonces el sistema se hace inestable y el ciudadano tiende a responsabilizar a los partidos políticos.

La representatividad, elemento indispensable del sistema democrático, se va ausentando. El ciudadano no se siente representado por la dirigencia política que voluntariamente eligió y comienza su búsqueda hacia otros que lo representen , preferiblemente fuera del sistema de partidos. Esto muestra el agotamiento del modelo tradicional.

Un nuevo proyecto por lo tanto, ha de partir de una transformación de los partidos políticos, de sus relaciones internas y externas y de su visión sobre la estructura social del país en general a riesgo de perder totalmente su legitimidad.

Las figuras que aparecen hoy con mayor opción - si creemos en los resultados de las encuestas - son las de Salas Roemer quien se ha lanzado a pesar de la opinión del Partido Copei, con cuyo apoyo siempre había contado, y la posible candidatura de Irene Sáez. . ¿Por qué?, básicamente por dos razones: en primer lugar, su gestión administrativa ha sido altamente positiva, fenómeno pocas veces visto en los últimos 30 años. En segundo lugar, ambos tienen en común el factor de no representar los intereses de algún partido político en particular. Se perciben como candidaturas frescas, nuevas, sin el lastre de corrupción que desafortunadamente ha caracterizado al sistema político venezolano, y aún si no consideramos al elemento de corrupción, los partidos tradicionales se perciben como a "bueyes cansados", vacíos de ideas y mucho menos de energía para llevar a cabo los cambios necesarios, partiendo incluso de una transformación dentro de ellos mismos..

Estos candidatos reales o posibles comienzan a ser duramente criticados, particularmente la Srta Sáez es criticada por su inexperiencia, por su belleza, por su falta de talento en oratoria, hasta por su frecuente alusión al apoyo que invoca orando a Dios y a la Virgen, lo cual es ridículo. Yo más bien le recomendaría a Irene Sáez que incluyese en sus oraciones además de Dios, a la Virgen de El Carmen y otros santos poderosos como San Judas Tadeo por ejemplo, porque para solucionar los problemas del país necesitamos de toda la ayuda que podamos obtener.

En todo caso, hasta ahora lo que SI hemos obtenido de nuestros dirigentes políticos es una hábil oratoria ( la mayoría son "picos de plata"), todos hablan de política y economía, con una propiedad indiscutible, y todos, pero TODOS, han fracasado... Hablando y haciendo discursos estupendos han arruinado al país, lo han desmoralizado, han acabado con la educación, la salud y han producido un estado de pobreza crítica nunca vistas. Desafortunadamente esta es la realidad y ha venido sucediendo desde el primer gobierno del Presidente Caldera.

De modo que, aunque la candidata no ha decidido oficialmente ser candidata ya la lucha se ha iniciado para eliminarla de la plataforma electoral, todo lo cual es natural y si se quiere, hasta normal en las campañas electorales, puesto que la batalla electoral consiste básicamente en eso. Sin embargo, ambas figuras "no partidistas" continúan su ascenso, el apoyo del electorado se mantiene debido precisamente a eso, no son el reflejo de las candidaturas tradicionales y también porque han hecho un buen trabajo en sus municipios y gobernaciones.

El sistema político venezolano para el siglo XXI
Recomendaciones para los dirigentes políticos en un futuro a corto plazo

El sistema político venezolano, incluyendo a todos los factores de poder: sindicatos, organizaciones gremiales, empresariado, además de los 3 poderes tradicionales del Estado han de reflexionar sobre cuál debe ser el rol del Estado. Si acaso es posible lograr un consenso en cuanto a la transformación del significado de este concepto hoy día, el acuerdo será más fácil de lograr.

El orden mundial ha cambiado rotundamente en todos sus campos. Lo mismo ha sucedido con la realidad económica, científica y tecnológica. La revolución de las telecomunicaciones influyen en la irradiación de todas las transformaciones que suceden en el planeta a todo nivel. Es indudable que el país no puede quedar aislado, indiferente a estos cambios. De allí que un programa que cuente con el acuerdo nacional necesariamente debe contar con una visión de futuro.

Existe por lo tanto la obligación de llevar a cabo una transformación de la idea del Estado moderno. En la medida en que las élites acuerden sobre cual es el rol del Estado en el siglo XXI, podría producirse un proyecto conforme a la realidad actual.

Tradicionalmente un Estado es viable si cuenta en primer lugar, con poder para imponer las leyes y ejercer un monopolio de la coerción; ha de contar además con una población y un territorio sobre el cual se ejerce una soberanía. En vista de los nuevos actores que influyen en el sistema político y el orden internacional - como son las migraciones ilegales, el narcotráfico, la guerrilla y el terrorismo, la depredación del ambiente, la carrera por la dominación del espacio submarino y extra celeste, la revolución de las telecomunicaciones, entre otros - , se hace necesaria una reformulación del concepto para luego transformar las instituciones de modo que se adecúen al cambio y a los retos del próximo siglo.

Estas reflexiones valen hoy para Venezuela y para todas las naciones del planeta. El mundo de hoy reflexiona sobre cual será el orden político predominante el próximo siglo, sobre cuales serán las relaciones de poder y sobre cómo influirán las nuevas fuerzas que se generan debido a la revolución de las comunicaciones y las posibilidades que surgen de la aplicación de nuevos instrumentos producto de alta tecnología. De las respuestas que se obtengan surge el contenido del nuevo concepto de Estado.

Caso de Venezuela

Es probable que al considerar una nueva plataforma política, las élites del país ignoren la necesidad de transformación estructural tanto organizativa como la de su sistema de relaciones, particularmente de aquellas entre Estado y Sociedad, aunque fuese porque no sean aún concientes de que la actitud de gatopardo que ha sido siempre la filosofía que los ha inspirado, se ha agotado. Sin embargo, la posibilidad de que personas ajenas a los partidos políticos, producto de la propia realidad que el sistema venezolano ha generado desde 1973 puedan, dentro de un año, arrebatarles el poder de manera legítima, es entre otros factores , uno de gran relevancia que obligue a los partidos y dirigencias a tomar en serio un nuevo acuerdo de pensamiento y acción política.

Por ejemplo, ¿acordarían las élites que hay que repensar la idea de Estado?; ¿que la soberanía es un concepto dinámico hoy día, que los instrumentos de poder tradicionales se ven impotentes ante muchos de los conflictos que surgen de los relativamente nuevos actores?; ¿que las políticas económicas deberían partir de la premisa que hoy vivimos una nueva realidad donde las fuerzas del mercado prevalecen ayudadas por toda la nueva tecnología que permite movilizar capitales en segundos?.

Un nuevo rol del Estado en Venezuela, en nuestra opinión, no es un Estado policía, no es un Estado empresario, tampoco es un Estado paternalista, es por el contrario, un Estado rector, con visión de futuro para el desarrollo de una sociedad cónsona con la realidad de un nuevo siglo. Es un Estado producto de una transformación del significado de los conceptos y de los factores que le dan consistencia: territorio, soberanía , poder, relaciones con el sistema político, económico y social. Es un Estado que estimula a la industria y la producción, que se adapta y aprovecha las ventajas de una economía abierta y que proteja a través de las leyes las desventajas que la economía de este tipo conlleva. Asimismo, este nuevo rol de un estado venezolano del siglo XXI implica una transformación real de las bases filosóficas que apoyaron los pensamientos cepalistas de los años 60 que de poco han servido y que hoy resultan definitivamente un modelo agotado. Es un Estado capaz de fortalecer las instituciones cuya función estimule el bienestar de la sociedad y asimismo eliminar aquellas que obstaculizan la cabal concreción de sus nuevos objetivos. Es por lo tanto producto de un acuerdo en cuanto a que es imposible continuar una acción política que irradia bienestar sólo para las élites, sean estos políticos, laborales , o económicos.

Pero, los políticos , sindicalistas, banqueros, industriales, educadores, comerciantes entre otros, no se pondrán voluntariamente la soga al cuello. Un programa que parta de premisas como las expuestas implicaría necesariamente un redimensionamiento y una completa ruptura con la tradicionales relaciones de poder dentro del sistema político. De manera que solo un milagro lo permitiría.

Probablemente, aparte de la ceguera tradicional, una razón de ello es el factor corrupción, elemento difícil de definir de modo que abarque todas sus ramificaciones, pero - en el país- siempre latente y muchas veces presente en el sistema de relaciones de todo tipo. Esta variable necesitaría de una profunda reflexión por parte de los forjadores del acuerdo de un nuevo proyecto nacional. Por ejemplo, ¿será posible imbuir en la sociedad y sus clases dirigentes un repudio hacia la corrupción???.. ¿Cómo hacer esto?, Cómo se puede lograr que aquellos que incurran en ella sean sancionados y no premiados?.

Semejante atención merece reflexionar sobre actos de incompetencia y/o inficiencia en todos los cuerpos, particularmente los administrativos. ¿cómo controlarlas si aquellos que realizan una labor de notable incompetencia o ineficiencia, de gran costo para la sociedad, en vez de ser removidos de sus cargos, en algunos casos por razones políticas, simplemente son trasladados a otras posiciones, incluso de mayor responsabilidad, donde repiten su actuación y en el mejor de los casos los nombran embajadores o retornan a sus cargo en el poder legislativo??.

Un acuerdo entre las dirigencias tendría que considerar estos factores , acordar cuotas de sacrificio que a la larga redundarán en el beneficio del sistema social y en el suyo propio. Analizando el problema sólo desde el punto de vista económico, se abaratarían los costos probablemente a la mitad .

Otro elemento que deberá incluirse en un acuerdo nuevo del sistema político está en lograr transformar la idea de que es necesario controlar a todos los factores de la economía porque la empresa privada no irradia bienestar social. Esta posición equivocada ha servido de base al establecimiento del Estado Empresario cuyo resultado es evidente. Un país que cuente con leyes y con capacidad de hacerlas cumplir bajo la premisa de igualdad ante la ley, no ha de temer a la economía privada.

En conclusión, son innumerables las transformaciones necesarias que se desprenden de las premisas descritas anteriormente, a manera de ejemplo, podría lograrse un acuerdo en cuanto a : a.- Política interna: transformación total del sistema de partidos, su estructura interna y sus relaciones con los demás actores ( lo cuales a su vez acordarán su debidas modificaciones): sindicatos, burocracia, empresarios,comerciantes, instituciones, organizaciones, la iglesia y la sociedad civil en general.

El tratamiento de los servicios que el Estado debe dar como son Salud Educación , Justicia y seguridad personal ( elemento que bien han entendido las alcaldías), merecen una revolución en todos sus aspectos. Es aquí que afloran las verdaderas deficiencias del sistema político venezolano. La politización extrema de sus factores y actores incluyen a partidos, sindicatos, y demás sectores de la vida pública y privada.

Una salud que se cobra pero que no se da; una red de autopistas y carreteras que se pagan varias veces y que aún no se concluyen, una gran cantidad de dinero que desaparece en un "hoyo negro" para nunca volverlo a ver; unos educadores que no están preparados para formar, unos programas de educación obsoletos. El ministerio de educación, los maestros y sus sindicatos, los padres y representantes, los colegios públicos y privados y ni hablar de las universidades deberían considerar la máxima prioridad de su necesaria transformación para enfrentar un nuevo siglo.

Con respecto al Orden Judicial, todo está dicho. ¿ Se atreverán los dirigentes políticos a sacrificar su cuota para trasformar totalmente a esta institución? Mientras exista la total desconfianza ante el significado de una igualdad ante la ley sólo por mencionar un elemento, no existirá ni siquiera un Estado de Derecho, consolidado, está demás decir, hace más de un siglo en el resto del mundo occidnetal.

b.- Política externa: Es inevitable lograr un cambio a corto plazo, que establezca una coherencia entre los intereses de la nación y la nueva realidad mundial (coherencia con las modificaciones que implican un nuevo concepto de soberanía, una economía globalizada y un planeta que cada día se hace más pequeño para el tratamiento de las políticas de seguridad - recordar la acción de la guerrilla, el terrorismo y el narcotráfico así como la depredación del ambiente-). El mundo se organiza en bloque para enfrentar el fenómeno de globalización. Ninguna nación puede quedarse aislada.

Es necesario contar con la organización y los recursos humanos y tecnológicos adecuados para adelantar los diversos intereses del país, sean estos económicos, petroleros, políticos, culturales, o de seguridad.

¿Acaso será posible lograr el consenso necesario para construir una plataforma como la descrita? De la respuesta depende el obtener un renovado interes, particularmente por parte de la juventud venezolana cuya mayoría muestra desconfianza y desinterés en el próximo período electoral. Es necesario darle contenido a una agenda, si no vacía, al menos pobre de contenido y lo que es peor, nisiquera se toma en serio...

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