bienvenidos a analítica semanal, por favor active sus imágenes y configuere su pantalla a 800 x 600 pixeles
Inicio
Analítica Semanal
Analítica mensual, Artes y Placeres (mapa)

Te vendo...no te vendo

Omar Enrique García-Bolívar *

La administración Caldera es consecuente en sus errores. En sus comienzos hizo de todo para no privatizar Aeropostal, hasta que se les quedó fría. Ahora, ya concluyendo su período aspiran repetir las mismas genialidades en SIDOR.
Ya el candidato Caldera lo había dicho. En un gobierno suyo se frenarían las privatizaciones. Y por Dios Santo que lo hizo. Pero eso no bastaba, la b te noir se podía colar y había que ponerle obstáculos a las privatizaciones que parecían inevitables. Y en eso Caldera, tan ordenado y metódico, siguió un patrón común. Así, quien comprara las empresas estatales debía pagar las deudas de estas, inmediatamente, incluso aquellas cuyos plazos no se habían vencido. Los trabajadores debían seguir gozando de los jugosos beneficios de sus contratos colectivos y, por supuesto, con carácter de inamovilidad por el tiempo que fuera, sujeto a prórroga. Con esos incentivos basta para explicar el interés de los inversionistas en las privatizaciones sacadas por este gobierno.
En verdad el régimen ignora que la ganancia de la privatización de sus compañías no está en lo que efectivamente ingrese al tesoro nacional, sino en lo que deja de gastar el gobierno.
Si la función del Estado fuera hacer dinero, entonces vender un negocio tendría sentido sólo para ganar más dinero. Pero la función del Estado no es hacer dinero sino servir. Y para servir el Estado necesita administrar recursos con eficiencia, es decir tratar de obtener más beneficios (mejores servicios) al menor costo. Si el Estado no puede dedicarse a sus actividades típicamente estatales porque sus costos en otras actividades se lo impiden, entonces lo apropiada es despojarse de esas actividades y utilizar esos fondos para financiar servicio.
El Estado Venezolano ha sido ejemplo de lo que no hay que hacer. Por un lado ha descuidado las actividades típicamente estatales al punto de que han quedado privatizadas de hecho (vid seguridad privada, educación privada, salud privada, solución privada de conflictos, pago de protección en la frontera). Por el otro ha copado las actividades que son esencialmente privadas (propiedad de los recursos naturales, de las industrias y del comercio) y ha fracasado en esa aventura. Pero aún más, en su ambición por ser un Estado capitalista ha tenido necesidad de financiar sus inversiones, y por tal motivo se ha endeudado. Entonces tenemos un Estado que no es Estado sino un mal capitalista endeudado.
Cuando uno mira a las funciones que cumple, sólo queda la de recolector de fondos para pagar deudas. Pero esos fondos, que antes provenían sólo de la renta ya no son suficientes para mantener una deuda que cada día crece más. Ante esa encrucijada el Estado ha vuelta la vista a los individuos, a los que por tanto tiempo desprecio, para cobrarles su cuota de pago por los servicios (impuesto). Sin embargo, dos elementos le faltan a la ecuación. Uno, que en una economía donde el Estado ocupa un gran espacio, los individuos no producen suficiente riqueza, y si no hay riqueza no hay de donde cobrar impuesto. Y dos, que si el concepto de impuesto es entendido como una paga por servicios del Estado, en el caso Venezolano, esos servicios no existen.
En este escenario la privatización da las soluciones. Primero, hace que el gobierno se libre del compromiso de usar fondos en actividades que no son estatales. En consecuencia y en segundo lugar, al estar liberados esos fondos el Estado puede ser más efectivo para cumplir sus funciones estatales: servir al ciudadano. Y en tercer lugar, al salirse el Estado de actividades y sectores que no le corresponden, pueden los individuos producir riqueza sobre la cual el Estado cobrará impuesto.
Pero hay más, si son los particulares los propietarios de los negocios, estos se ocuparán de que sus negocios subsistan en base a sus propias habilidades competitivas y no en base a la intervención de las ayudas estatales. Y para esos efectos deberán sufrir los avatares de la competencia, cuyo resultado será el triunfo del mejor negocio, del mejor producto, del mejor servicio. Quien se beneficio de esto no es otro que el consumidor, en dos vertientes: como comprador y como trabajador.
Venezuela posee ventajas naturales (comparativas) para ser un país líder en el mundo. Pero hoy día esas ventajas no hacen a los países ricos, son las ventajas competitivas las que sirven para esos efectos. Y esas se obtienen sólo en clima de libertad, dentro de la cual la económica es fundamental.
Con el caso de SIDOR el gobierno da un pésimo ejemplo y causa un grave da o a las futuras generaciones. Porque cuando se convenzan de las bondades de una economía productora de riqueza (por los privados) y no dependiente de la renta, habrá oportunidad para privatizar empresas, pero quizás entonces sea muy tarde: esas empresas sólo serán útiles para estudios antropológicos del tercer mundo.
* Profesor de la UCAB

Boletín Legal
Ruedo Político
Sociedad Civil
Tips Petroleros
Archivo
Escriben Nuestros Lectores
Banco Mercantil
Cartas al Editor


titulares kys


entre en la bitbliotecaAyude a un niño




volver al inicio o volver al tope



Inicio | Analítica Mensual | Artes y Placeres
Editorial | Artículos | Lo Mejor de Esta Semana | Resumen
Archivos | Tips Petroleros | Escriben Nuestros Lectores | Cartas al Editor