EE UU se siente legitimado para atacar
a Irak sin la autorización expresa de la ONU
Javier Valenzuela
Sadam Husein se prepara para defenderse de una eventual intervención
de Washington
Washington, Bill Richardson, el embajador de Estados Unidos
ante la ONU, era ayer la pieza central de la respuesta norteamericana al
desafío planteado por Irak. Washington, que no ha descartado una
acción militar unilateral pero todavía no cree llegado el
momento de desencadenarla, buscaba el apoyo del Consejo de Seguridad para
una resolución contra Irak. Su aspecto más duro es la prohibición
de que las autoridades iraquíes salgan de su país. Pero, como
advirtió Richardson, si el Consejo no aprueba la propuesta de resolución
norteamericana «todas las opciones están abiertas».
Irak volvió a impedir ayer el trabajo de un equipo
de inspección de la ONU que incluía norteamericanos, confirmando
que Sadam Husein todavía no ha decidido que debe dar su brazo a torcer.
La respuesta norteamericana fue doble. En primer lugar, confirmar que los
principales responsables militares -el secretario de Defensa, William Cohen,
y el jefe del Estado Mayor, Henry Shelton- han anulado su prevista gira
por Asia para poder dirigir en cualquier momento desde Washington una acción
de fuerza contra Irak. En segundo lugar, señalar que se sigue creyendo
en la vía diplomática en el seno del Consejo de Seguridad.
Richardson, activamente apoyado por su homólogo
británico, negociaba con los miembros del Consejo un borrador de
resolución que condena firmemente a Irak y prohíbe los viajes
al extranjero de las autoridades de ese país. Esa última medida
fue rechazada el pasado mes, antes del comienzo de esta crisis, por cinco
miembros del Consejo: Francia, Rusia, China, Egipto y Kenia. El plan de
Richardson era alcanzar ayer un consenso sobre el texto de la resolución
y someterla hoy a votación.
Richardson retiró del borrador un artículo
que declaraba que Irak ha roto el alto el fuego de la Guerra del Golfo,
lo que hubiera supuesto dar legitimidad internacional a una acción
militar internacional. El principal objetivo de EE UU, dijo el embajador
ante la ONU, es que la resolución del Consejo sea aprobada de modo
unánime y califique de «ilegal» la prohibición
de la presencia de norteamericanos en los equipos de inspección.
EE UU, como señaló William Cohen, considera
que, aunque la nueva resolución del Consejo no incluya una autorización
del uso de la fuerza, ésta ya está legitimada por anteriores
resoluciones. «Desde 1991, los inspectores han descubierto y anulado
más armas de destrucción masiva que durante toda la Guerra
del Golfo», declaró ayer el presidente Bill Clinton.
Irak asegura haber tomado todas las medidas preventivas
necesarias para defenderse de un ataque americano, informa Ferran Sales
desde Jerusalén . Así lo aseguró ayer el ministro de
Asuntos Exteriores, Mohamed Said Sahhaf, en unas declaraciones a la CNN.
El ministro afirmó que Irak ejercería en caso necesario el
derecho a la legítima defensa y amenazó de nuevo con expulsar
a los inspectores estadounidenses si fracasan sus contactos con la ONU.
«Derribaremos a los U-2 y a cualquier aparato aéreo que amenace
nuestra seguridad», declaró Sahhaf. «No tenemos otra
alternativa».
Dentro de esos preparativos, Sadam Husein ha ordenado el
traslado de armas y equipos relacionados con el armamento de destrucción
masiva a búnqueres situados en Rashidiya, Taji, Salman Park, Tikrit
y Al Awja, según dijeron ayer fuentes de la oposición citadas
por Efe.
Las palabras del ministro encontraron de nuevo su eco en
las calles de Bagdad, donde cerca de un millar de estudiantes se manifestaron
para protestar por las amenazas de Estados Unidos.
Rusia, por su parte, se opone «enérgicamente»
a cualquier ataque militar contra Irak bajo cobertura de la ONU, aseguró
ayer el portavoz del Kremlin, según el cual China comparte por completo
esta posición, informa Luis Matías López desde Pekín.
Los dos países son miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Rusia y China consideran que «Bagdad debe crear las condiciones»
para que el trabajo de los inspectores de la ONU se desarrolle con toda
normalidad.
La 'Mujer Dragón' que sobrevuela Bagdad
PATRICK J. SLOYAN (NEWSDAY), Washington La amenaza más
grande para los pilotos de las fuerzas aéreas del norte de California
(EE UU) que pilotan el avión U-2, -o Dragon Lady , Mujer Dragón,
como le llaman los pilotos- por encima de Irak no son los misiles de Sadam
Husein, sino un puñado de aviones Mig-25 que pueden elevarse hasta
el límite del espacio.
La atmósfera, por encima de los 80.000 pies de altitud
(alrededor de 24.000 metros ), es el potencial campo de batalla de la última
confrontación entre EE UU y el presidente de Irak.
La fuerza aérea de Husein todavía cuenta
con unos interceptores de fabricación rusa que pueden volar a una
velocidad Mach 2,8, más de 1.800 millas por hora (alrededor de 3.000
kilómetros por hora), y subir hasta la altitud operativa del avión
de espionaje.
«Nos inquieta el Mig-25», dice un alto cargo
del Pentágono. «El Mig-25 puede elevarse de pronto hasta la
altitud que sea y fijar el objetivo antes de lanzar el misil. Nos preocupa».
El misil aire-aire de corto alcance del Mig-25 tendría
más posibilidades de alcanzar el U-2 de las que tiene el SA-2, un
misil tierra-aire de fabricación rusa que se lanzaría desde
bases iraquíes contra el Dragon Lady. El avión U-2 vuela a
430 millas por hora, está desarmado y es lento para girar.
Como resultado, los aviones de vigilancia estadounidenses
y saudíes controlan las bases aéreas iraquíes cuando
el Dragon Lady vuela sobre espacio aéreo iraquí como hizo
el lunes. Aviones de guerra de las Fuerzas Aéreas y la Marina han
dado cobertura al U-2 en el pasado para neutralizar a los Mig-25.
Detector de amenazas
Desde hace 42 años, el avión de espionaje
U-2 ha proporcionado una visión más concreta de las potenciales
amenazas y ha suministrado importante información desde el aire,
tal como ocurrió con la detección de las primeras pruebas
nucleares hechas por China.
El U-2 lleva un equipo de contramedidas electrónicas
diseñado para neutralizar al misil SA-2, de fabricación rusa.
Esencialmente, los pilotos del U-2 pueden proyectar una imagen falsa que
provoca la explosión de la carga del SA-2 a una distancia suficientemente
segura del avión de espionaje. Pero el equipo electrónico
del U-2 es menos sofisticado que el que llevan otros aviones de guerra.
Antes se fotografiaba a Irak y a otros países mediante
aviones SR-71 que volaban desde Chipre. Ahora, el Pentágono se niega
a revelar el emplazamiento de los U-2, que juegan un papel clave a la hora
de observar zonas específicas que no ven los satélites desde
que se retiraron los SR-71, en 1989.
El País Digital de España, 12 de noviembre
de 1997 |