Conminación a la guerrilla
María V. Cristancho
En el marco de la VII Cumbre Iberoamericana de jefes de
estado y de gobierno, Costa Rica, España, México y Venezuela
se ofrecieron como facilitadores de un proceso de acercamiento entre las
partes en conflicto.
El Grupo de Amigos de la Paz de Colombia, integrado por
Costa Rica, España, México y Venezuela, llamaron ayer a la
guerrilla colombiana a reconocer los 10 millones de votos del Mandato por
la paz emitidos el pasado 26 de octubre.
Durante un frugal desayuno de trabajo de hora y media,
entre del presidente Ernesto Samper con sus colegas José María
Figueres de Costa Rica, José María Aznar de España,
Ernesto Zedillo de México y Rafael Caldera de Venezuela, se evaluaron
las posibilidades de concretar el llamado "Grupo de Amigos" y
se definió la labor de "facilitadores" de la paz colombiana
de los cuatro países.
Samper y sus cuatro colegas se reunieron a propósito
de la VII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que concluyó
ayer en la Isla de Margarita, Venezuela, donde los 22 mandatarios de la
región suscribieron la llamada "Declaración de Margarita"
documento que recogió las deliberaciones de dos días (ver
recuadro).
Al finalizar el encuentro los "Amigos de la Paz"
firmaron un comunicado de cuatro párrafos en el que aplaudieron "la
votación democrática expresada por el pueblo de Colombia en
las elecciones del pasado 26 de octubre, ocasión en la cual los ciudadanos
acudieron copiosamente a las urnas para manifestar su rechazo a la violencia
y votar a favor de la democracia y la paz".
Dejaron sentado que apoyarán cualquier esfuerzo
que conduzca a la paz de Colombia, pero "siempre y cuando éste
se tramite por las vías institucionales, respetando el estado de
derecho y cuente con la más amplia participación de los diversos
sectores de la sociedad".
Facilitadores de la paz
Ante lo cual manifestaron su "voluntad de facilitar
las condiciones necesarias para poner en marcha un proceso de acercamiento
entre las partes en conflicto y la mejor disposición para participar
en cualquier esfuerzo que apunten hacia este noble objetivo".
En ese sentido, el presidente de Costa Rica, José
María Figueres, dijo que le gustaría "ver una respuesta
de los grupos armados a los cerca de diez millones de votos por la paz emitidos
por el pueblo colombiano, y que están convocando a que la familia
colombiana se siente en la mesa de las negociaciones". Apuntó
que no entendía "cómo es que (los subversivos) dicen
que están peleando por conquistas para un pueblo, y el pueblo lo
convoca con el voto en la urna a que se siente en la mesa de negociaciones
y no lo hacen.
¿Entonces, en qué es lo que estamos?".
Figueres pidió paciencia a los colombianos y confió
en que la guerrilla responda al clamor por la paz.
Por su lado el presidente venezolano Rafael Caldera dijo:
"lo primero es el reconocimiento de la necesidad de la paz, segundo
la obligación que todos tenemos de hacer cuanto esté a nuestro
alcance para ayudar a que se realice la paz, sabemos que es un proceso difícil,
pero creemos que hay voluntad". Reiteró que es necesaria la
"aquiescencia" tanto de los grupos armados como del Gobierno colombiano.
El papel de Cuba, a petición de Samper, quedó
definido como el de un aliado para que convenza a la guerrilla de negociar
la paz. Caldera coincidió con Samper en que "Castro tiene un
ascendente moral e institucional" sobre la guerrilla: "Es más
fácil que los irregulares lo escuchen a él que a cualquiera
de nosotros cuatro", puntualizó.
El Tiempo de Bogota, 10 de noviembre de 1997
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