La hora de la verdad
Juan José Caldera
Gran impacto produjo la aprobación unánime
de nuestra proposición, sobre el artículo 7o de la Ley del
Sufragio que se discute actualmente en el Senado, consagrando un 'sistema
uninominal con representación proporcional' para la elección
de todos los cuerpos deliberantes sin excepción.El país lo
entendió como un paso fundamental para eliminar el sistema de planchas
y establecer la elección total por nombres y apellido. Se ganó
una batalla importante, pero la guerra todavía no.
Es necesario modificar otras disposiciones del capítulo
relativo al sistema electoral para completar la faena y veremos si en la
Cámara Alta hay sincera actitud de hacerlo, o si, por el contrario,
el Senado 'mató al tigre y le tiene miedo al cuero'.
Tal cosa ocurre con el artículo 15 del proyecto
aprobado en Diputados, que mantiene las listas
cerradas y el llamado 'voto lista'. Esa disposición debe ser sustituida
por otra muy distinta.
Nosotros propusimos incorporar una inspirada en el artículo 164 de
la vigente ley, que se aplica a la elección de concejales, y en virtud
de la cual 'para determinar los puestos que corresponden a los partidos
y grupos de electores por representación proporcional, se suman los
votos obtenidos por cada uno de los candidatos uninominales postulados en
cada circuito'; y, 'la suma total determina los votos que cada partido o
grupo de electores obtuvo para el cuerpo deliberante respectivo'.
La proposición anterior se complementa con la que
vamos a hacer para sustituir el artículo 16 del proyecto aprobado
en Diputados, que comete el grave error de reintroducir las planchas para
concejales y por lo cual ha sido calificado de 'contrarreforma'. Nosotros
creemos que el sistema previsto en el artículo 165 de la ley vigente
debe ser extendido a los demás cuerpos deliberantes y no se proclamen
por representación proporcional los que formen parte de una 'plancha',
sino que sean los mismos candidatos uninominales que, a pesar de no haber
ganado su circuito, obtuvieron el más alto porcentaje de votos para
el partido o grupo de electores que los postuló.
El sistema que proponemos ayuda al fortalecimiento de nuestras
instituciones democráticas porque permite al elector escoger por
nombre y apellido, lo que es un clamor nacional, estimulando su participación
electoral y reconociendo los verdaderos liderazgos. El pueblo no se verá
forzado a votar ciegamente por una lista de candidatos impuesta por los
cogollos partidistas, sino que determinará directamente la totalidad
de la representación popular al escoger a los ganadores de los circuitos
y también a los más votados que conformarán la representación
proporcional.
Favorece también a las comunidades en particular
pues, al ser insuficiente el apoyo de un partido político, quien
aspire a representarlas tendrá que esforzarse en ganar su confianza;
el candidato tendrá que ser conocido y para ser reelecto tendrá
que ocuparse de los problemas de su comunidad. Favorece a las organizaciones
políticas porque sus candidatos no podrán escudarse tras una
lista partidista y tendrán que emplearse a fondo para resultar electos.
Y favorece a los propios candidatos porque la competencia será leal
y justa entre los postulados por la misma organización o grupo de
electores, beneficiándose solidariamente del esfuerzo realizado.
Los que sí pierden con este sistema son los que
carecen de un liderazgo propio para ser electos. Y los cogollos de los partidos
que aprovechan las planchas para fortalecer su poder interno, ayudando a
los que los respaldan así no tengan liderazgo popular alguno y perjudicando
a los que no les ofrecen su obediente apoyo. Por ello a raíz de la
publicitada y unánime aprobación del mencionado artículo
7o, comenzaron a moverse fuertes presiones. Alguien me dijo que teníamos
a mucha gente 'temblando'. Y ahora se señala tras bastidores que
si el Senado sigue adelante en esto, Diputados lo rechazará posteriormente.
Para Convergencia la elección total por nombre y
apellido es materia medular y nos hemos
comprometido con el país a defenderla, porque es una de las reformas
más importantes que
pueden introducirse en la Ley del Sufragio y sus consecuencias serán
francamente positivas para el sistema democrático. Por lo tanto si
el Senado decidiera dar marcha atrás, para dejar el sistema electoral
como está, defraudaría al país y nosotros perderíamos
interés en la aprobación delproyecto de ley que se discute.
Es pues, hora de la verdad.
El Universal Digital, 12 de noviembre de 1997
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