Una propuesta para Claudio o para Irene
Emeterio Gómez
Vivimos en un ambiente intelectual tan atrasado, que hay
todavía respetados columnistas que creen ofender al MAS cuando alegan
que podría indistintamente apoyar a Irene, Claudio, Salas, Chávez...
o Alfaro. 'Han perdido todo vestigio de ideología' claman; afirmando
además que la gente de Puchi, Mujica y Márquez 'carece de
valores'. Y hace poco, una señora, con el ya clásico título
cabrujeano de 'El MAS de mis amores', añoraba aquel partido de los
años 70, en el que todo eran sueños, ideales y quimeras. Ideología
pura.
Cualquier cosa con tal de no caer en la tentación
de aspirar al poder. Hay gente que sufre porque nuestros partidos políticos,
todos, se han vuelto pragmáticos: 'ya no luchan por ideales, ni aun
por el poder, sino por vergonzosas cuotas de poder'. ¡Como si hubiese
hoy en Venezuela o en el mundo alguna ideología o doctrina que asumir
o defender! Como si
todas: socialdemocracia y socialcristianismo, conservatismo y liberalismo,
clásico, derechas e
izquierdas, no hubiesen sido barridas por las profundas mutaciones políticas
que está imponiendo el avance de la Economía de Mercado y
la Globalización. Como si no se tratase, hoy, de producir una ideología
que exprese en términos humanos esa cosa amorfa que llamamos 'neoliberalismo'.
1. Crisis de cosmovisión y de no ideologías
Vivimos una época fascinante. Una en que han hecho
crisis, no las ideologías, no el socialismo, el keynesianismo ¡o
el humanismo cristiano!, que ya no le generan el menor entusiasmo a nadie,
ni tampoco el tercermundismo o el marxismo, que se derrumbaron en un santiamén
como lo que eran, mentiras burdas. ¡Esa imagen cómica de Fidel,
ante la que uno no sabe si echarse a reír o a llorar! Ni son tampoco
el cartesianismo o la modernidad los que han hecho agua, como algunos creen;
no son estas visiones derivadas, las ideologías, sino la cosmovisión
griega del mundo, la razón platónico-aristotélica y
el cristianismo basado en ella lo que está en crisis.
Asistimos a la comprensión _lenta pero creciente_
de que el logos helénico, la razón que intenta asir la realidad
en conceptos, no la roza siquiera. Es la aceptación de que la mente
analítica no puede comprender al Ser, como nos hicieron creer los
griegos. O, peor, que el Ser que ella logra captar es superficial y fenoménico.
¡Que no tenemos un alma de la misma forma que tenemos rodillas!, como
una realidad sustancial o cognoscible, como un concepto a partir del cual
se constituye el ente.
Es esa noción de un alma ¡eternamente idéntica
a sí misma! que tanto daño nos ha hecho. Porque cuando creemos
que ella ES, en el sentido en que los griegos asumieron el Ser _ como un
ente definido 'en cuanto tal'_ es perfectamente comprensible que asumamos
también la
dañina idea de que el hombre se constituye en la pasividad del conocer
y no en la actividad del hacerse, del crear su propio ser.
2. La crisis del cristianismo aristotélico-tomista
Que si el alma fuese inmutable e inmortal, si fuera una entidad en sí
misma _en lugar de un devenir, como nos enseñó Heráclito_
todo se reduciría a conocerla, a saber qué ES, a descubrir
en ella, o en Dios a través de ella, el Bien, la Justicia, la Belleza
y la Verdad. Es esa torpe idea inscrita en el templo de Apollo en Delfos
y a la que Occidente se ha plegado por 25 siglos. 'conócete a ti
mismo'. Es creer que 'la verdad nos hará libres', la idea errónea
de que es el conocer, el concepto, lo que nos da Ser. Que nos apartó
del verdadero problema, de lo que realmente nos hace humanos y nos acerca
a Dios, al 'hazte a ti mismo'. Lo único que tendría sentido
si el alma fuese tan sólo un devenir.
El 'hazte a partir de la trascendencia que hay en ti',
a partir de los otros o en comunión con ellos, gracias a esa fuerza
infinita que es el espíritu. Cualquier cosa que implique la capacidad
de crearque tenemos, la que realmente nos 'define'. Cualquier cosa menos
el conocer racional, porque el alma no ES en el mismo sentido en que las
cosas son. El único que conocieron los griegos. Porque no hay en
ella nada que pueda ser conocido mediante conceptos porque ella es sólo
'posibilidad de ser'.
Lo que anda mal es ese cristianismo aristotélico-tomista
fundado en la razón griega, aferrado todavía al logos platónico
con el cual es imposible comprender el alma. Porque ella no es cognoscible,
no al menos de la manera específica en que creían los griegos
que todos los entes lo eran. Porque Aristóteles, al no tener una
noción precisa del libre albedrío, no pudo comprender a fondo
al ser humano, que es 'esencialmente' eso, la capacidad de crear. Porque
el hombre es, en lo 'sustancial', un ente libre y creativo, creador y no
sólo criatura como lo han hecho 'creer'.
Es por todo ello, por esta fértil carencia de ideologías
y de ilusiones que padecemos y que nos obliga a generarlas, ¡por lo
estimulante y hermoso que es no tener ideales! que podemos ofrecer algunas
ideas, indistintamente, a Claudio e Irene. No por oportunismo, sino porque
nadie tiene hoy _en Venezuela o en el mundo_ quimera alguna definida. Blair
es lo mismo que Major, Jospin que Chirac, Menem que Fujimori.
Porque de lo que se trata en los próximos 20 o 30
años, es de producir ideales, de construir ideologías. Por
supuesto, una vez que hayamos sustituido la filosofía platónico-aristotélica
por otra capaz de entender al hombre. De todo lo cual se deduce que la gente
del MAS, en lugar de arredrarse ante la acusación de pragmatismo,
debería dedicarle algún tiempo a esa tarea, a la búsqueda
de una visión del mundo centrada en el ser humano.
3. Una idea para un Programa de Gobierno
Muchos andan en Venezuela tras el añorado Proyecto
de País, pero los temas que discutimos son todavía muy romos:
¿Nación petrolera o no? ¿En qué sectores tenemos
ventajas? ¿Devaluamos o no? ¿Caja de Conversión? ¿Y
qué haremos con esta agricultura y esta industria cuando se desarrolle
la apertura petrolera, petroquímica y minera y el tipo de cambio
real se revalúe en serio? Hay que modernizar, ser competitivos, reformar
la salud, la justicia, la educación... etcétera.
Pero nada de ello tendrá sentido si no asumimos el problema central
la visión del ser humano de la ual partimos.
El problema _aquí en Venezuela_ no es que las ideologías
estén en crisis, es que no tenemos ninguna noción acerca de
lo que el ser humano es. Que no nos hemos, ni teníamos por qué
habernos planteado jamás este problema. No por brutos, sino porque
nuestra cultura es muy atrasada... o muy joven. Porque nunca tuvimos un
Parménides, un Platón, unos estoicos o un
Descartes; Kant, Nietzsche, Heidegger, ni nada.
Sugiero con respeto, tanto a Claudio como a Irene, empezar
a trabajar la noción de Ser Humano.Ya va siendo hora de que un Presidente
nuestro hable en serio acerca de la ética y nada mejor para ello
que plantearse la pregunta básica que permite abordar dicho problema.
¿Qué es el hombre? ¿Cómo captar ese infinito
que el espíritu es, la posibilidad de fundirnos en los otros y en
el cosmos, esa poderosa visión de un Dios más espiritual que
racional que el cristianismo perdió en algún recodo del camino?
Podemos superar esa noción infantil del alma humana
que reduce a la maniquea confrontación entre el Bien y el Mal, toda
la infinita porquería y toda la infinita nobleza, o, mejor dicho,
todas las infinitas gradaciones de porquería y todas las infinitas
gradaciones de nobleza que llevamos en el espíritu.
correo electrónico: cedice@telcel.net.ve
El Universal Digital, 12 de noviembre de 1997
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