El rancho como actitud mental
Pedro Pablo Aguilar
Durante los últimos 50 años el desarrollo
ha sido tema fundamental. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial al conflicto
bipolar se le agregó el descubrimiento del Tercer Mundo. Así
como en el siglo XV los europeos habían encontrado un Nuevo Mundo,
ahora insurgía el Tercer Mundo. Expresión geoestratégica
o episodio clave en la confrontación de poderes, lo cierto es que
el Tercer Mundo se hizo presente. Su carta de identidad era el retraso con
respecto a los demás pueblos. Los testimonios de identificación
era la pobreza en linderos críticos.
Con la cuestión del desarrollo y su otra cara el
subdesarrollo, aparecieron los expertos, las
angustias y las propuestas. En esencia, un intenso debate a escala planetaria
que llegó a una
conclusión sorprendente. No se trataba de problemas económicos,
sino culturales. Más aún,
quedó establecido que la prioridad en el tránsito hacia el
desarrollo es un conjunto de cambios mentales que hay necesidad de producir
en las sociedades retrasadas.
Importa comprender que del mundo desarrollado nos separa
una frontera mental. En el trasfondo está la educación. Con
una precisión, se puede haber obtenido un título universitario
sin deslastrarse de la actitud mental del analfabeta. En el trasfondo están
los factores
socio-económicos. Con otra precisión. Pueden no existir grandes
diferencias en la actitud mental de gente que vive en la mejor zona residencial
y gente que sobrevive en tugurios de la zona marginal. Pudiera ser un fenómeno
de rancherización mental difusa.
Cultura y política
La cultura es lo sustantivo. Los nexos entre cultura y
política son determinantes para entender los comportamientos sociales
según el grado de desarrollo. Esto es relevante en los eventos electorales
que periódicamente impone la democracia.
Son eventos para opinar y decidir sobre la representación.
El principio de que la soberanía
corresponde al pueblo y éste la ejerce a través de representantes
libremente elegidos. Hay notables diferencias en el comportamiento social
conforme al nivel de desarrollo. Son cuestiones muy de fondo y aun cuando
luzca como paradoja pueden reducirse a un juego de
pronombres.
En una sociedad desarrollada, cuando se plantea la cuestión
de elegir, la pregunta es ¿a quiénes? Entre nosotros, los
subdesarrollados, la pregunta es ¿a quién? Una leve diferencia
gramatical, pero allí está el concepto que se tiene de la
autoridad. ¿Quién? A quién hago gobernantes para que
supla mi necesidad de jefe, la que antes cumplió el caudillo y más
atrás el cacique de la tribu ¿Quién? Porque sólo
personalizando el poder puedo llenar mi ilusión de gobernante-mesías
del taumaturgo de ser mitológico que con una varita mágica
va a sacarnos del drama en que vivimos y convertir a Venezuela en el país
de las maravillas.
Programa y liderazgo
Insisto en que se trata de una diferencia notable. Sobre
todo ahora, con las mutaciones ideológicas y partidistas. Cuando
un europeo se pregunte a quiénes elegir, no esta pensando en votar
socialista o conservador. El partido puede llamarse Socialista, como en
España, o Laborista como en Inglaterra, pero su identidad no es el
nombre histórico sino las políticas públicas que propone,
sus proyectos concretos para hacer frente a los problemas concretos.
En una sociedad desarrollada se exigen liderazgos fuertes
en un marco de referencia institucional.De la fortaleza de liderazgo depende
la confiabilidad en el programa que se ofrece. Pero se admiten liderazgos
no carismáticos, como en el caso francés Jospin, porque lo
que se vota es el programa.
En las sociedades nuestras el programa es un proyecto folklórico
pues no hemos superado el personalismo, el atavismo caudillista, la herencia
tribal.
El triángulo de las Bermudas
Cierto que en esto juega un papel decisorio la comunicación.
Especialmente la telecomunicación. Pero de nuevo aparece la cultura
como especie de triángulo de las Bermudas. En las dos orillas del
mar Atlántico la TV transmite imágenes. La diferencia es que
la TV europea ya puede despersonalizar las propuestas políticas.
Venció la complejidad de transmitir simultáneamente imágenes
e ideas.
Los nuestros que manejan la informática para no
cargar de culpas sólo a la TV seguramente alegarán que su
oferta es lo que la gente pide. Tienen razón. Eso es lo que la gente
pide. Cierto.Con la certeza de que regresamos al tema. Son problemas de
cultura. Reto, objetivo, es el conjunto de cambios mentales que exige el
tránsito hacia una sociedad desarrollada. Cambios mentales. Librarnos
del complejo tercermundista. Superar la
rancherización mental difusa.
¿Cómo lograremos convencer que la prioridad
es la educación? Educación de calidad, educación que
forme ciudadanos, educación veraz para decirlo en términos
que serían gratos al Presidente de la República. Educación
idónea para estimular los cambios mentales que nos ayuden a romper
el paradigma tercermundista que nos aplasta.
El Universal Digital,12 de noviembre de 1997
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