El chequeo médico
Cuando se nos ocurrió escribir esta nota comenzamos
por verificar si el verbo chequear era el mas apropiado para incluirlo en
el título de estas líneas, revisamos el diccionario, encontramos
que estaba perfectamente aceptado y que no disponemos, en el lenguaje diario,
de una palabra que describa al suceso del reconocimiento médico mejor
que el importado y castellanizado chequear. Adelante.
El motivo último que nos produjo la inquietud necesaria
para comunicarles estas ideas se centró en la estratégica
ausencia del piache adeco ante la celebración de la convención
de COPEI que dedicó todos sus esfuerzos, única y exclusivamente,
a discutir las ventajas y desventajas de contar con candidato propio o apoyar
la candidatura de la flamante alcaldesa de Chacao. La decisión vendrá
mas tarde.
Lamentablemente, el que los dirigentes políticos
verifiquen el estado de su salud con profesionales que despachan desde urbes
norteamericanas, no solo se ha transformado desde hace muchos lustros -casi
desde la instauración de la democracia- en una costumbre generalizada
y casi obligatoria, sino que nos resulta paradójica pues la mayoría
de dichos cuidadosos pacientes no pierde ninguna oportunidad para trasmitirle
a sus electores su animadversión hacia el país del norte y
en consecuencia agredirlo. Pero este suceso, creemos que amerita ser analizado,
pues tras él se nos dibujan varias situaciones que quisiéramos
comentar.
En primer lugar, nos atreveremos a plantear este suceso
como una fehaciente muestra de la pasividad de nuestra sociedad. En efecto,
nos cuesta entender como, en un país donde la mayoría de los
sectores están dispuestos a formar un alboroto por cualquier "quítame
estas pajas", el gremio médico, acepta que la casi totalidad
de los dirigentes políticos desprecie a los profesionales venezolanos
y recurra a las consultas norteñas para curarse desde gripes para
arriba, para sacarse la muela del juicio -que bastante falta les hace- o
simplemente para consultar el estado de su presión arterial, su temperatura
y sus valores sanguíneos, incluyendo el antígeno prostático.
Venezuela invierte ingentes cantidades de dinero en la preparación
de médicos, paramédicos y personal auxiliar y nos parecería
una buena muestra de nacionalismo el que nuestra dirigencia los respaldará
con su confianza.
En segundo lugar quisiéramos anotar este hecho como
corresponsable del abandono al cual están sometidos los centros clínicos
y hospitalarios del país. Si los dirigentes nacionales que tienen
la responsabilidad de aprobar los presupuestos que permiten el funcionamiento
de dichos centros de salud, no tienen que ser impacientes pacientes del
deteriorado servicio y atención que se le está ofreciendo
a los ciudadanos que acuden a ellos, mal pueden ser testigos de lo obsoleto
de los equipos, su deterioro y su ranchización.
En tercer lugar, nos sentiríamos mal, si dejásemos
de anotar nuestra visión de estos viajes como una muestra fundamental
del contubernio entre empresarios de nuevo cuño que proveen los aviones
donde los políticos viajan, pues no solo lo hacen en los aviones
de PDVSA. Estos periplos, junto con la adecuada provisión de alojamiento
cómodo, son parte fundamental de las retribuciones que se hacen a
cambio de favores y preferencias a la hora de asistir a licitaciones o a
la de obtener ventajas competitivas para sus empresas.
Quisiéramos recordar y contarles que cuando se intervino
al Banco de los Trabajadores a mediados de los ochenta, tuvimos la oportunidad
de leer un pequeño libro que estipulaba las protecciones sociales
adicionales que tenían los empleados del banco, que se desempeñaban
con rango de gerentes de sucursal o superior, y entre otras, tenían
el derecho a un chequeo médico anual durante la semana previa a sus
vacaciones, en un reputado centro hospitalario de la ciudad de Houston,
tanto para el empleado como para su cónyuge y naturalmente a costas
del instituto de crédito de los trabajadores venezolanos, con lo
cual no solo atendían eficientemente a su salud sino que podían
aprovechar -en la más amplia extensión de la palabra- para
arrancar sus dias de asueto anual en el vituperado país del norte.
Estamos convencidos que en el infinito catálogo
de cosas por arreglar en Venezuela, esta no es la prioritaria, pero pudiera
ser una buena señal y contribuiríamos a mejorar la grave situación
de nuestros centros de salud. Comencemos por las cosas sencillas pues las
complicadas son mucho mas difíciles.
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