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Del 07 al 14 de Octubre de 1997

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El chequeo médico

Rafael Díaz Casanova(*)

Cuando se nos ocurrió escribir esta nota comenzamos por verificar si el verbo chequear era el mas apropiado para incluirlo en el título de estas líneas, revisamos el diccionario, encontramos que estaba perfectamente aceptado y que no disponemos, en el lenguaje diario, de una palabra que describa al suceso del reconocimiento médico mejor que el importado y castellanizado chequear. Adelante.

El motivo último que nos produjo la inquietud necesaria para comunicarles estas ideas se centró en la estratégica ausencia del piache adeco ante la celebración de la convención de COPEI que dedicó todos sus esfuerzos, única y exclusivamente, a discutir las ventajas y desventajas de contar con candidato propio o apoyar la candidatura de la flamante alcaldesa de Chacao. La decisión vendrá mas tarde.

Lamentablemente, el que los dirigentes políticos verifiquen el estado de su salud con profesionales que despachan desde urbes norteamericanas, no solo se ha transformado desde hace muchos lustros -casi desde la instauración de la democracia- en una costumbre generalizada y casi obligatoria, sino que nos resulta paradójica pues la mayoría de dichos cuidadosos pacientes no pierde ninguna oportunidad para trasmitirle a sus electores su animadversión hacia el país del norte y en consecuencia agredirlo. Pero este suceso, creemos que amerita ser analizado, pues tras él se nos dibujan varias situaciones que quisiéramos comentar.

En primer lugar, nos atreveremos a plantear este suceso como una fehaciente muestra de la pasividad de nuestra sociedad. En efecto, nos cuesta entender como, en un país donde la mayoría de los sectores están dispuestos a formar un alboroto por cualquier "quítame estas pajas", el gremio médico, acepta que la casi totalidad de los dirigentes políticos desprecie a los profesionales venezolanos y recurra a las consultas norteñas para curarse desde gripes para arriba, para sacarse la muela del juicio -que bastante falta les hace- o simplemente para consultar el estado de su presión arterial, su temperatura y sus valores sanguíneos, incluyendo el antígeno prostático. Venezuela invierte ingentes cantidades de dinero en la preparación de médicos, paramédicos y personal auxiliar y nos parecería una buena muestra de nacionalismo el que nuestra dirigencia los respaldará con su confianza.

En segundo lugar quisiéramos anotar este hecho como corresponsable del abandono al cual están sometidos los centros clínicos y hospitalarios del país. Si los dirigentes nacionales que tienen la responsabilidad de aprobar los presupuestos que permiten el funcionamiento de dichos centros de salud, no tienen que ser impacientes pacientes del deteriorado servicio y atención que se le está ofreciendo a los ciudadanos que acuden a ellos, mal pueden ser testigos de lo obsoleto de los equipos, su deterioro y su ranchización.

En tercer lugar, nos sentiríamos mal, si dejásemos de anotar nuestra visión de estos viajes como una muestra fundamental del contubernio entre empresarios de nuevo cuño que proveen los aviones donde los políticos viajan, pues no solo lo hacen en los aviones de PDVSA. Estos periplos, junto con la adecuada provisión de alojamiento cómodo, son parte fundamental de las retribuciones que se hacen a cambio de favores y preferencias a la hora de asistir a licitaciones o a la de obtener ventajas competitivas para sus empresas.

Quisiéramos recordar y contarles que cuando se intervino al Banco de los Trabajadores a mediados de los ochenta, tuvimos la oportunidad de leer un pequeño libro que estipulaba las protecciones sociales adicionales que tenían los empleados del banco, que se desempeñaban con rango de gerentes de sucursal o superior, y entre otras, tenían el derecho a un chequeo médico anual durante la semana previa a sus vacaciones, en un reputado centro hospitalario de la ciudad de Houston, tanto para el empleado como para su cónyuge y naturalmente a costas del instituto de crédito de los trabajadores venezolanos, con lo cual no solo atendían eficientemente a su salud sino que podían aprovechar -en la más amplia extensión de la palabra- para arrancar sus dias de asueto anual en el vituperado país del norte.

Estamos convencidos que en el infinito catálogo de cosas por arreglar en Venezuela, esta no es la prioritaria, pero pudiera ser una buena señal y contribuiríamos a mejorar la grave situación de nuestros centros de salud. Comencemos por las cosas sencillas pues las complicadas son mucho mas difíciles.

(*) E-mail: 70501.3361@compuserve.com



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