- 1998: nubes en el horizonte
-
- El Congreso venezolano inició esta semana sus
sesiones ordinarias de fin de año. La agenda está cargada,
porque han venido quedando proyectos legislativos sin conclusión.
Pero está cargada también en otro sentido: en el de la electricidad
de los antagonismos que se agudizan por estas épocas y que en materias
como la reforma electoral parece como si no hubiera algún modo de
coincidencia. Da la impresión, en este momento, que la reforma,
si llega a cumplirse será "cambiar para seguir igual",
como lo proclamaba el famoso conde italiano.
-
- Los partidos tienen posiciones intransigentes. No coinciden
sus intereses. Lo que es bueno, aparentemente, para uno parece no serlo
para los demás. Hasta ahora, las leyes electorales sirvieron para
todos. La reforma a veces se pierde en la banalidad, como el cambio de
nombre del Consejo Supremo Electoral por el de Consejo Electoral Supremo.
En banalidades como esta se ejercita la retórica banal de los parlamentarios.
Entre tanto, los partidos se van demonizando a sí mismos mientras
ellos se encargan de proscribir a sus representantes del seno del Consejo,
convirtiendo a los independientes en los únicos ciudadanos capaces
de garantizar la transparencia.
-
- Esta es la palabra clave: transparencia.
-
- A través de los últimos procesos electorales
se ha venido acumulando denuncia tras denuncia y la credibilidad en el
proceso está en cuestión. La reforma, por tanto, podría
centrase en esto, en la búsqueda de transparencia, es decir, confiabilidad.
No se trata de algo imposible. Para muchos países la cuestión
ni siquiera se plantea. Nuestra cultura política, en cambio, parece
que debe recorrer un cierto camino. Pero ya es tiempo. De lo contrario,
las nubes irán cubriendo el horizonte de 1998, porque si partimos
de la anarquización y dispersión de la opinión pública,
de la división de los partidos, de la proliferación de candidatos
de todo orden, de la complejidad de elegir el mismo día al Presidente,
a senadores y diputados, a representantes en las asambleas regionales,
a alcaldes, concejales, etc. no cabe duda de que diciembre de 1998 será
un tiempo impredecible.
|