Juan Pablo II condena el aborto y exalta
los valores de la vida
RIO DE JANEIRO (AFP-REUTER) - El papa Juan Pablo II glorificó
la familia y condenó sin ambiguedades el divorcio y el aborto, durante
el segundo día de su visita a Río de Janeiro, en momentos
que el Congreso de Brasil debate una ley para autorizar el aborto en casos
especiales.
En declaraciones ante cientos de religiosos de todo el
mundo reunidos desde el miércoles en un Congreso Teológico
y Pastoral sobre la familia, el Papa subrayó que la familia está
amenazada por las ``tinieblas'' de la secularización y del hedonismo.
``Hoy el combate fundamental por la dignidad del hombre
gira en torno de la familia y de la vida'', declaró Juan Pablo II
en la clausura del Congreso en la antigua capital brasileña.
``Entre las verdades oscurecidas en el corazón del
hombre, a causa de la secularización creciente y el hedonismo reinante,
resultan principalmente afectadas las relacionadas con la familia'', añadió
el Papa.
``La fidelidad conyugal y el respeto por la vida, en todas
las etapas de la existencia, están pervertidas por una cultura que
no admite la transcendencia creada a la imagen de Dios'' prosiguió
el jefe de la Iglesia Católica.
El papa insisitió asimismo en su posición
contra el aborto al hablar de ``las fuerzas destructivas del mal'' que ``cuando
llegan separar a los esposos de su misión de respetar la vida'' provocan
``un atentado contra la humanidad''.
Del mismo modo condenó implícitamente la
homosexualidad al referirse a la ``necesaria diferencia y complementaridad
sexual'' en la ``comunión conyugal''. Finalmente el Papa abogó
por la familia que ``lejos de ser un obstáculo al desarrollo del
hombre, es el ambiente privilegiado donde se pueden realizar todas las potencialidades
personales y sociales propias de su ser''.
Por eso ``el hombre es el camino de la Iglesia y la familia
es la expresión primordial de ese camino''.
Por otra parte Juan Pablo II se entrevistó con el
presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, para expresarle su profunda
preocupación con los graves problemas sociales del país.
REACCION OFICIAL
Desde que Juan Pablo II pisó Brasil afloraron las
críticas cruzadas entre el gobierno de Fernando Henrique Cardoso
y la Iglesia Católica en cuestiones básicas de interés
para Roma y en la problemática social que aqueja a Brasil y que amenaza
con covertirse en un mal endémico
Las declaraciones de Ruth Cardoso, esposa del presidente,
en favor de la legalización del aborto, parecen algo más que
las expresiones de una mujer de simpatías feministas o un comentario
personal de alguien, cuyo compromiso e historia la muestran en favor del
aborto en casos específicos.
El debate que se abrió en Brasil hace más
de 20 días, cuando el Congreso comenzó a tratar la legalización
del aborto en casos específicos y para que se practicase en hospitales
públicos, tuvo a la Iglesia en el centro de la escena.
El respaldo de ``Doña Ruth'' a la posiciones feministas
frente al aborto pareció a los observadores más una devolución
de favores ``al amigo que siempre trae un mensaje de amor y felicidad'',
como Cardoso describió al Papa al recibirlo en el aeropuerto militar
de Río.
Lo primero que hizo el Papa al llegar a Río fue
poner de relieve las asignaturas pendiendes del modelo económico
de la administración Cardoso.
Las alusiones papales a la brecha cada vez mayor entre
ricos y pobres, la falta de un esquema de salud y educación para
vastos sectores de la sociedad, el número creciente de chicos que
como todo techo tienen la intemperie y la marginación de los indígenas,
sonaron como reproches a los oídos del presidente y de los analistas
locales.
El Nacional on-line, 4 de octubre
de 1997
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