Economía, programa y candidato
La campaña electoral comienza y si ello implica
que habrá densa y extensa discusión de los problemas nacionales
no tendremos nada en contra; por el contrario bienvenida.
El debate y las urgencias
En lo económico, materia que debe ser dominante
del debate electoral, existen aspectos que acotaremos de urgencias económico-institucionales,
y sin cuya (re)solución no habrá economía sana ni crecimiento
sostenido en los próximos años. Sobre los temas que abarcan
la economía, sus instituciones y estructuras debe girar el debate
económico en la campaña electoral, y ello es importante cuando
se quieren establecer nexos estrechos entre candidato, partido y programa.
El debate económico debe conducir al programa de gobierno, el cual
como un manifiesto de cambios y reformas institucionales debe discutir sin
prejuicios los aspectos económico-institucionales que afectan y condicionan
la actividad económica, en una ecomomía sin mayores problemas
de pagos externos.
Lo institucional
En primer lugar, se debe des-ideologizar la discusión
de la materia económica, para lo cual debemos soslayar el algunas
veces estéril debate macroeconómico, el cual independiente
de su elevado sex appeal, poco ayuda para deslindar los aspectos estructurales
e institucionales que impiden y restringen el funcionamiento de los mecanismos
que rigen una economía _social_ de mercado. De allí se desprenderán
las premisas para una propuesta de gobierno en materia económica.
La costumbre de no hacerlo bien
Venezuela es un país petrolero, y quizás
es por ello, que inclusive y hasta con mediocre conducción de la
política económica, puede mostrar índices macroeconómicos,
de relativa estabilidad, envidiables en economías con mayor apremio
material; aunque esconden una realidad socioeconómica deprimente
y explosiva. Sobre esto, la inflación como una especie de summum
representativo de todo ello, nos presenta un patético compendio de
innumerables errores en la conducción de la economía.
Menos retórica
Como punto de partida, es fundamental que el liderazgo
político reconozca _sin retórica_ el predominio de las reglas
del mercado en el proceso de creación y distribución de riqueza,
independiente de que políticas públicas promuevan esquemas
compensatorios congregados en programas sociales, los cuales en cualquier
caso, son mecanismos administrativos que no deben colidir con las reglas
transparentes del mercado.
Aceptado este principio, lo inmediato es acoger una reestructuración
y creación de las instituciones que rigen la vida económica
en una economía como la venezolana con cultura incipiente para competir
con eficiencia, y acostumbrada a la deficiente protección del Estado
tanto en la prestación de servicios públicos, como en la producción
de bienes y servicios de naturaleza privada.
El objetivo
Así, es necesario comprender el objetivo de abatir
la inflación y que paralelo a su causal monetaria, existe un trasfondo
institucional que impide un acuerdo institucional entre Hacienda y el BCV
y sin el cual no se podrá abatir la inflación. Por ello, se
deben desdeñar presunciones de quienes afirman en algunos círculos
que por ser un país petrolero estaríamos condenados a inflaciones
entre 10 y 20%. Afirmaciones como estas condicionan, en el inconsciente,
una debilidad institucional para abatir la inflación.
Veamos por qué hay que abatir la inflación,
de inmediato. Para redistribuir el crecimiento económico de acuerdo
al ritmo de productividad de cada quien, es fundamental que la tasa de inflación
en términos absolutos se sitúe por debajo de la tasa de crecimiento
económico. Si la inflación en 1998 se sitúa en 20%,
para que tengamos un crecimiento económico que no cree pobreza y
no tengamos la paradoja de crecer con caída del salario real, el
crecimiento económico debe ser mayor que ese número (20%),
algo difícil de lograr. El crecimiento con inflación reproduce
empobrecimiento y perversa distribución del ingreso. De allí
que es necesario abatir la inflación para lograr el objetivo de distribuir
el ingreso en función del trabajo de cada quien, con progreso económico
para todos. Los puntos cardinales de las políticas y las reformas
estructurales están condicionados porque la tasa de crecimiento económico
debe ser mayor en términos absolutos que las tasas de crecimiento
poblacional y de inflación. Reforma monetaria
En este sentido, se deben establecer prioridades en lo
estructural e institucional, y el acuerdo mencionado entre Hacienda y el
BCV pasaría por una reforma monetaria que elimine los elevados costos
de la política monetaria de endeudamiento del BCV; es decir, eliminación
de la costosa prerrogativa de emitir pasivos no monetarios, TEM. Ello permitiría
atar el bolívar al dólar como mecanismo de transitoriedad
cambiaria para abatir la inflación. En el mediano plazo, un régimen
cambiario más flexible, impondría un proceso de fortalecimiento
del bolívar cónsono con la naturaleza petrolera de la economía
nacional.
La reforma monetaria saneará el balance y el patrimonio
del BCV, induciendo de inmediato un cambio de perfil de la deuda pública,
reestructurando la costosa deuda de corto plazo y extendiendo en el futuro
la madurez de los títulos a emitir. Esto reviste mayor significación,
ya que la reforma social y pensional impone un reconocimiento de la deuda
_
social_ implícita en la reforma del 8% del PIB adicional
a los costos por pasivos laborales de otros 8% del PIB.
Finanzas públicas y privadas
La reestructuración de las finanzas públicas
requiere de la creación del mercado de largo plazo _hoy inexistente_
de la deuda pública, lo cual requiere indexar el volumen de la deuda
pública dedicada a financiar la deuda pensional y pasivos laborales,
que permita cancelar la deuda contraída por Fogade y el fisco con
el BCV y que actualmente es subsidiada con costos al patrimonio del BCV.
Ambas reformas constituirían el piso institucional donde establecer
las orientaciones de corto plazo de la política económica;
es decir, las macroeconómicas.
En el campo de las finanzas privadas es necesario una mayor
integración del sistema bancario con el mercado de capitales, lo
cual exige una reforma de la Ley de Bancos para crear las microestructuras
financieras requeridas para que la banca pueda accesar el mercado de capitales
colocando títulos de deuda de largo plazo, los cuales crearían
un amortiguador financiero _inexistente en Venezuela_ para equilibrar los
flujos de capitales privados. La reforma de la Ley de Bancos complementaría
las finanzas pensionales que se crearían con los fondos de pensión.
Las experiencias internacionales en este sentido son importantes. Ello daría
profundidad, liquidez y haría menos especulativo el mercado de capitales
al mismo tiempo que redimensionaría el sistema bancario en cuanto
a la madurez de sus colocaciones y obligaciones. Un mecanismo similar con
resultados positivos fue establecido en Japón después de la
guerra para asegurar fondos de largo plazo para proyectos de inversión.
Los armadores japoneses se financiaron de esta forma.
Estas reformas tienen que ver con el reordenamiento de
las finanzas públicas y privadas, así como de los entes encargados
de regular los flujos de fondos en una economía; Hacienda y el BCV,
así como los entes reguladores Comisión de Valores y SuperBanca.
Si no se emprenden esos cambios institucionales es imposible
condicionar el sistema de pagos y transacciones en una economía con
un sector público con elevado endeudamiento y un sector privado altamente
integrado al mercado internacional de capitales. Las reformas traerían
estabilidad cambiaria de largo plazo, base de acuerdo entre Hacienda y el
BCV para abatir la inflación y atemperar un crecimiento económico
sostenible y no creador de pobreza. Con ello ni el fisco se financiaría
con devaluación, ni el BCV expendería el dinero base más
allá de lo requerido por la economía.
Estas constituyen algunas de las urgencias estructurales
y sin cuyo saneamiento no habría economía sana en los próximos
años. Quedan muchas otras reformas y políticas públicas,
las cuales iremos discutiendo en su oportunidad.
El Universal digital, 3 de octubre
de 1997
(*)e-mail: Alex102@telcel.net.ve |