Empobrecimiento de los venezolanos
En su último artículo explicando por qué
somos más pobres, Maxim Ross (El Universal, viernes 31-10-97) admite
finalmente que estamos recibiendo del petróleo menos dólares
hoy que años atrás. No dice qué años, pero nos
compara la cifra de US $5.000 vs. 500 per cápita. Quizás no
nos dice si esas cifras son a precios nominales o reales (es decir si toman
en cuenta la inflación para mantener el poder adquisitivo constante),
seguramente para no asustarnos más.
En mi artículo Apertura Petrolera y Empobrecimiento
de Venezuela (sábado 27/09/97) indiqué que el valor unitario
real de nuestras exportaciones petroleras en 1996 fue LA MITAD del valor
unitario real en 1974, a precios de 1993 para descontar el efecto inflacionario
(datos del Dpto. de Energía Estadounidense). También presenté
datos tomados de un artículo de Pedro Palma ( Apertura y petrodólares,
viernes 12/09/97) planteando que entre 1980 y 1996 cae 64% el valor unitario
real de las exportaciones petroleras, por lo cual ese solo año de
1996 perdimos US$ 32.663 millones. Luego yo tomo el precio de 1984 (que
Palma señala como año representativo de la normalidad en precios
y cantidades) para calcular a grosso modo que en los 16 años que
van de 1980 a 1996 nos hemos empobrecido en más de US$ 100.000 millones.
¡POCA COSA!
Es loable que Maxim explique, lamentable que no critique,
pero increíble que escriba 'hay que convencerse de que la causa de
nuestra pobreza masiva no está en las 'maldades' de la apertura,
sino todo lo contrario, en la ausencia de ella'. ¡QUE ABSURDO!
Es muy cierto que nuestra pobreza no se debe a la Apertura,
cuya vigencia es reciente y apenas comienza a funcionar, pero nada cierto
que se deba a su ausencia, cualquiera sea el sentido que se le quiera dar.
Es más, la Apertura misma contribuirá a agravar nuestra pobreza
y una vez más voy a explicar por qué. (En otra ocasión
comentaré cuál es la verdadera solución a nuestra pobreza).
La Apertura se dedica exclusivamente al aumento de la producción/exportación.
Para nada contempla los precios, tomándolos como simples datos. En
cambio, las proyecciones de precios que publican otras fuentes (ya que no
he visto las de Pdvsa), como el propio Dpto. de Energía EUA, la Agencia
Internacional de Energía y la misma OPEP, indican que en los próximos
10 a 15 años los precios prácticamente no aumentarán
en términos nominales y hasta podrían bajar en términos
reales. En buena medida, estas fuentes hacen ver que el resultado definitivo
en última instancia dependerá de los planes de expansión
de los países productores, como es lógico. Tanto los países
OPEP como los no-OPEP.
La demanda también juega papel importante, como
es obvio, pero las fuentes parecen darle más seguridad y estabilidad
a sus proyecciones de demanda, siendo el factor de mayor incertidumbre las
proyecciones de crecimiento económico del mundo subdesarrollado.
Si estos países crecen mucho, la demanda de petróleo crecerá
algo más.
En ningún caso se presumen fuentes alternativas
como posibles sustitutos del petróleo y amenazas para la estabilidad
y credibilidad de las proyecciones. En el caso de los automóviles
eléctricos, por ejemplo, que representan la mayor amenaza para el
consumo de petróleo como fuente energética, hace unos días
el Gobierno estadounidense anunció que los adelantos logrados no
tendrán impacto antes de 10 a 15 años como mínimo.
Todas las otras fuentes de energía han sido descartadas como competitivas
con el petróleo, a pesar de lo que diga Toro Hardy y sus colegas
de Pdvsa.
Pero más alarmante es que las fuentes citadas y
otras señalan con absurda franqueza que son los países de
la OPEP los que en definitiva mantendrán estables los precios del
petróleo debido a su insistencia en aumentar descaradamente las exportaciones,
sin importarles el impacto negativo sobre los precios.
Cuando ensayan diferentes hipótesis y postulan un
crecimiento relativamente bajo de las exportaciones petroleras, los precios
se disparan porque la demanda disminuye poco. Concluyen por tanto que es
indispensable asegurar el cumplimiento de los planes de expansión
de los países productores. ¿CANTA MAS CLARO UN GALLO?
La Apertura Petrolera es clave en los señalamientos
anteriores. Según ésta, nos señala Pedro Palma en su
artículo, para el año 2005 Venezuela estará exportando
5 MBD a un precio promedio de US$ 19 para un total de US$ 34.600, que significa
US$ 45.900 menos de los US$ 80.500 que lograríamos al precio de 1980
(¿no es esto empobrecimiento?). Es decir, que podríamos exportar
menos (y ahorrar petróleo para el futuro) y recibir más (para
disminuir la pobreza de Maxim) si logramos elevar los precios a cualquier
nivel superior de los míseros US$ 19 que Palma le atribuye a Pdvsa.
No digo llegar al nivel de 1980, pero ¿NOs SERIA POSITIVO CUALQUIER
AUMENTO?
Entonces, la Apertura sí contribuye a empobrecernos
porque plantea el agotamiento de nuestras reservas, ofreciéndonos
ingresos petroleros que maximizan la cantidad producida en vez del precio
obtenido. La Apertura nos pone a recibir menos valor real, menos poder de
compra, por cada barril de petróleo que producimos.
Contrariamente, sin la Apertura, Pdvsa y el país
juntos tendrían que buscar la manera de elevar los precios y obtener
más ingresos por cada barril de petróleo producido, para poder
combatir la pobreza acumulada y evitar mayor empobrecimiento de los venezolanos
por las razones que dio Maxim. (En otro artículo ampliaré
sobre el tema de los precios del petróleo).
E-mail:yampalin@aol.com
El Universal Digital, 6 de noviembre de 1997
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