"Información veraz":
tentación totalitaria
GUADALAJARA (AIPE).- Hoy, la amenaza más inmediata
a la libertad de prensa que vemos es la campaña hacia la demanda
de "información veraz", patrocinada por el presidente de
Venezuela, Rafael Caldera, iniciativa que presentará en la VII Cumbre
Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se realizará
en la isla de Margarita los días 8 y 9 de noviembre. No hay en la
democracia ninguna institución, ningún poder, ninguna organización
que se someta a un plebiscito continuo, a cada minuto, a cada hora, a cada
día, como ocurre con los medios de comunicación. El público
los elige, y hasta paga para elegirlos, y los juzga continuamente, los premia
y los castiga; sólo los medios de comunicación y sólo
el trabajo de los periodistas está siempre sometido al juicio de
este máximo tribunal.
Pero es notorio que muchos sectores políticos ven
a la prensa como su mayor enemigo, por lo que la censura tiene muchos nombres
y muchas formas, a la vez que los grupos de presión buscan por distintas
vías que la prensa y los periodistas caigan en la autocensura. También
hay mecanismos más sutiles, que es cuando se nos reclaman códigos
de ética, formas de autorregulación. No nos descuidemos ni
dejemos que los transformen en métodos de regulación, en normas
objetivas que restrinjan la libertad de expresión, en autocensura,
en nuevas formas para restringir la pluralidad y hasta la libre competencia,
achicando en espectro y reduciendo las opciones que el público debe
tener para mejor elegir.
El supuesto "Derecho a la Información Veraz"
del gobierno venezolano y del Dr. Caldera no figura en ninguno de los textos
de los tratados o convenciones universales e internacionales, donde sólo
se consagra el derecho a la información a secas, el que consiste
en el derecho que tiene todo el mundo a recoger, recibir y difundir informaciones
sin ningún tipo de limitaciones.
También es claro que esa iniciativa se enmarca en
una larga y perniciosa tradición de occidente que va desde Platón
a Hegel que ve en la verdad una excusa del poder. Quien tiene la verdad,
manda, en su nombre oprime y si es preciso, mata.
Cuando se habla de "información veraz",
se nos está hablando de que hay que informar la verdad y se está
tratando de confundir a la opinión pública buscando que ésta
crea que los medios y los periódicos nos oponemos a difundir la verdad.
Se trata de una falacia que es hasta ridícula: no hay para el periodismo
otro afán mayor que acercarse lo más posible a la verdad para
permitírsela a su público, para ganar credibilidad, para aumentar
su prestigio y hasta, si se quiere, porque es la parte esencial de su negocio.
Tenemos que enfrentar esta iniciativa y hacerle ver a nuestros
pueblos y gobernantes el peligro que la idea del Dr. Caldera conlleva para
la democracia. Porque la esencia de la democracia presupone que nadie es
dueño de la verdad, sino que hay varios caminos, varios accesos limitados
a la verdad. Por supuesto que todos creemos que hay una verdad, pero lo
peligroso es creer que nuestra verdad es la verdad. Sólo el debate,
la libre confrontación de las ideas, y el acceso a la mayor información
nos permite progresar en al camino hacia la verdad.
En materia de información, como en cualquier otra
acción humana, nadie está capacitado para decidir mejor que
cada persona lo que a ella misma le conviene ni, por lo tanto, nadie puede
sustituirnos en nuestras decisiones de lo que nos conviene ni en el caso
específico de cómo debemos elegir nuestra información
y cómo debemos decidir cómo nos informamos. No necesitamos
tutores.
El que busca la verdad la busca por todos los caminos y,
en consecuencia, todo lo que ocurre debe ser conocido. Si se permite una
sola mirada sobre los hechos, siempre será una mirada parcial. Siempre
otra mirada es un paso de avance en el conocimiento.
El Dr. Caldera no quiere abogados del diablo, no quiere
otras miradas. Seguramente su idea de la información veraz recibirá
el apoyo de Fidel Castro, que en su código para los corresponsales
extranjeros establece que estos "deberán actuar en su trabajo
profesional con objetividad, ateniéndose a la rigurosidad de los
hechos, en consonancia con los principios éticos que rigen el ejercicio
del periodismo" y, por supuesto "de acuerdo con las normas y regulaciones
establecidas en el país".
El Dr. Caldera, en su mensaje al Congreso venezolano en
marzo de este año, dijo: "Hemos respetado al máximo la
libertad de opinión y de información, aún cuando ésta,
en algunos medios de comunicación social, se desvíe a veces
de su obligación de darle al pueblo una información veraz".
En esta breve frase, nos está diciendo que él sabe cuál
es la verdad, que, por supuesto, es la que hay que usar en su derecho a
la información veraz. Otra vez la tentación totalitaria. ©
* Periodista uruguayo, presidente
de la Comisión de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana
de Prensa y director de Búsqueda. |