Barra de NAvegaci—n





"Información veraz": tentación totalitaria

Danilo Arbilla*

GUADALAJARA (AIPE).- Hoy, la amenaza más inmediata a la libertad de prensa que vemos es la campaña hacia la demanda de "información veraz", patrocinada por el presidente de Venezuela, Rafael Caldera, iniciativa que presentará en la VII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se realizará en la isla de Margarita los días 8 y 9 de noviembre. No hay en la democracia ninguna institución, ningún poder, ninguna organización que se someta a un plebiscito continuo, a cada minuto, a cada hora, a cada día, como ocurre con los medios de comunicación. El público los elige, y hasta paga para elegirlos, y los juzga continuamente, los premia y los castiga; sólo los medios de comunicación y sólo el trabajo de los periodistas está siempre sometido al juicio de este máximo tribunal.

Pero es notorio que muchos sectores políticos ven a la prensa como su mayor enemigo, por lo que la censura tiene muchos nombres y muchas formas, a la vez que los grupos de presión buscan por distintas vías que la prensa y los periodistas caigan en la autocensura. También hay mecanismos más sutiles, que es cuando se nos reclaman códigos de ética, formas de autorregulación. No nos descuidemos ni dejemos que los transformen en métodos de regulación, en normas objetivas que restrinjan la libertad de expresión, en autocensura, en nuevas formas para restringir la pluralidad y hasta la libre competencia, achicando en espectro y reduciendo las opciones que el público debe tener para mejor elegir.

El supuesto "Derecho a la Información Veraz" del gobierno venezolano y del Dr. Caldera no figura en ninguno de los textos de los tratados o convenciones universales e internacionales, donde sólo se consagra el derecho a la información a secas, el que consiste en el derecho que tiene todo el mundo a recoger, recibir y difundir informaciones sin ningún tipo de limitaciones.

También es claro que esa iniciativa se enmarca en una larga y perniciosa tradición de occidente que va desde Platón a Hegel que ve en la verdad una excusa del poder. Quien tiene la verdad, manda, en su nombre oprime y si es preciso, mata.

Cuando se habla de "información veraz", se nos está hablando de que hay que informar la verdad y se está tratando de confundir a la opinión pública buscando que ésta crea que los medios y los periódicos nos oponemos a difundir la verdad. Se trata de una falacia que es hasta ridícula: no hay para el periodismo otro afán mayor que acercarse lo más posible a la verdad para permitírsela a su público, para ganar credibilidad, para aumentar su prestigio y hasta, si se quiere, porque es la parte esencial de su negocio.

Tenemos que enfrentar esta iniciativa y hacerle ver a nuestros pueblos y gobernantes el peligro que la idea del Dr. Caldera conlleva para la democracia. Porque la esencia de la democracia presupone que nadie es dueño de la verdad, sino que hay varios caminos, varios accesos limitados a la verdad. Por supuesto que todos creemos que hay una verdad, pero lo peligroso es creer que nuestra verdad es la verdad. Sólo el debate, la libre confrontación de las ideas, y el acceso a la mayor información nos permite progresar en al camino hacia la verdad.

En materia de información, como en cualquier otra acción humana, nadie está capacitado para decidir mejor que cada persona lo que a ella misma le conviene ni, por lo tanto, nadie puede sustituirnos en nuestras decisiones de lo que nos conviene ni en el caso específico de cómo debemos elegir nuestra información y cómo debemos decidir cómo nos informamos. No necesitamos tutores.

El que busca la verdad la busca por todos los caminos y, en consecuencia, todo lo que ocurre debe ser conocido. Si se permite una sola mirada sobre los hechos, siempre será una mirada parcial. Siempre otra mirada es un paso de avance en el conocimiento.

El Dr. Caldera no quiere abogados del diablo, no quiere otras miradas. Seguramente su idea de la información veraz recibirá el apoyo de Fidel Castro, que en su código para los corresponsales extranjeros establece que estos "deberán actuar en su trabajo profesional con objetividad, ateniéndose a la rigurosidad de los hechos, en consonancia con los principios éticos que rigen el ejercicio del periodismo" y, por supuesto "de acuerdo con las normas y regulaciones establecidas en el país".

El Dr. Caldera, en su mensaje al Congreso venezolano en marzo de este año, dijo: "Hemos respetado al máximo la libertad de opinión y de información, aún cuando ésta, en algunos medios de comunicación social, se desvíe a veces de su obligación de darle al pueblo una información veraz". En esta breve frase, nos está diciendo que él sabe cuál es la verdad, que, por supuesto, es la que hay que usar en su derecho a la información veraz. Otra vez la tentación totalitaria. ©


* Periodista uruguayo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa y director de Búsqueda.

KYSFM

Happykids

 Visite Monte Avila Editores

Inicio-------Volver al tope