El arte de conservar y restaurar una obra
Obras de arte de los pintores más destacados
de la humanidad como Rembrandt y Pablo Picasso o también
las cartas manuscritas de personajes inmortales que
plasmaron su pensamiento en el recuerdo de sus epístolas
o narraciones como Simón Bolívar, han pasado por la
manos de María Auxiliadora Fraino para realizar el
importante trabajo de la restauración de obras cuyo
formato es el papel.
Es que la imaginación de un genio
creador no tiene límites y el papel ha servido
innumerables veces de formato, para sus ideas gráficas o
escritas. Pero así como la excelencia de la obra misma
es la que constituye la herencia de quien la plasma el
tiempo, el clima, la humedad son factores que pueden de
diversas maneras maltratar y dejar huellas en
invalorables piezas de colección. Afortunadamente
existen complejas técnicas de restauración que permiten
rescatar la obra del maltrato que pueda haber sufrido,
dependiendo claro de las condiciones en las cuales se
encuentre la obra.
María Auxiliadora Fraino explica
que el restaurar una obra es una práctica parecida en
cierto modo a la medicina, donde la ética, la paciencia,
la constante actualización y el cuidado de hasta los
más mínimos detalles es fundamental, su comienzo en el
aprendizaje de los conocimientos de conservación y
reparación fue hasta cierto punto fortuito en el
momento, en que un amigo la observó reparar rápidamente
libros maltratados en la biblioteca en la que trabajaba
mientras cursaba derecho en la Universidad de Carabobo.
Una simple sugerencia de cursar estudios de esta materia
en Italia, se transformó en toda una búsqueda
académica y práctica en el camino de la perfección que
la llevaron desde Roma hasta Londres y luego a Venezuela
donde ha continuado su práctica con el éxito y la
excelencia que la caracterizan en su trabajo.
Desde hace doce años es fundadora
y directora de la Galería Clave. En 1998 monta su propio
taller de Conservación y Montaje de Obras de Arte sobre
papel. Entre los trabajos que ahora lleva a cabo se
encuentra la restauración de un dibujo de Paul Klee y el
montaje de una colección de fotografías del archivo
histórico de Miraflores que comienzan con el mandato de
Gómez hasta el primer período de Rafael Caldera. Su
responsabilidad como ella bien lo afirma es muy grande,
pero también lo es- como lo reflejan la calidad de sus
trabajos- el compromiso con su ardua disciplina.
¿Cómo empezaste en el mundo de
la restauración de obras y libros?
Como empecé, fue un poco
divertido, porque yo estudiaba Derecho en la universidad
de Carabobo y trabajaba también en la biblioteca de la
facultad. Entonces los estudiantes venían a consultar
los libros, pero muchos estaban en super mal estado
siempre. En un momento dado un amigo de la familia que
era médico, estaba consultando material sobre medicina
legal. Un día me encontró reparando libros enloquecida
con teipes, él me señaló que como se me ocurría hacer
esa barbaridad con el teipe que era espantoso. Me dijo
que si a mi me gustaba hacer eso y era meticulosa, por
qué no me iba a Italia a estudiar en el Instituto de
Patología del libro, en vez de estar haciéndolo así,
me dijo que lo intentara profesionalmente. Días después
me trajo la dirección y yo le escribí para obtener más
información, conseguí una beca y me fui. Estuve una
año estudiando en Italia y de allí me fui a Inglaterra
a complementar mis conocimientos en Camberwell School of
Art and Crafts, para estudiar su programa de
conservación. Era un curso muy interesante que incluía
pasantías en museos y bibliotecas, como el British
Museum de Londres o el Victoria and Albert Museum.
¿Qué área de la restauración
te gusta más?
Yo me he especializado más que
todo en lo que se llama obra plana como dibujos mapas
acuarelas, manuscritos, grabados, más que libros y ésta
es una experiencia más dinámica que la de restauración
de libros. Trabajas con la pieza, la procesas, la
restauras, la limpias y la pasas de un estado de
deterioro a uno nuevo, siguiendo por supuesto una serie
de éticas especiales que hay que seguir. Es un trabajo
verdaderamente muy satisfactorio.
¿Cuáles es esa ética?
En principio, uno no puede cambiar
la integridad de una obra. Por ejemplo, no es ético
retocar, la restauración tiene que ser evidente. Si se
trata de una obra que tiene una zona perdida o
deteriorada, donde la humedad o animales pudieron perder
una parte integral, restaurar pero no rellenar o retocar.
La obra te marca la pauta, hasta dónde puedes llegar sin
alterar su integridad original.
¿Cómo definirías tu trabajo?
Yo creo que este es un trabajo
dónde la persona tiene que tener mucha paciencia, porque
es un trabajo muy meticuloso. Es un trabajo lento, de
evaluación. Determinar que se puede hacer realmente con
la obra una vez que examinas que haces prueba a color, se
hace un diagnóstico sobre el tratamiento que se va a
llevar a cabo y tener mucho cuidado de que el remedio no
sea peor que la enfermedad. La experiencia de los años
te ayuda a determinar y reconocer el estado de las obras.
Me pueden llegar cosas muy antiguas y delicadas como unas
cartas de Bolívar. Una vez recibí una carta que El
Libertador escribió un día después de la Batalla de
Carabobo a una tabacalera.
No es sólamente el hecho de
restaurar y arreglar lo que es interesante en este
trabajo, sino también lo que involucra todo eso. Y por
supuestos, trabajamos con coleccionistas privados, con
colecciones impresionantes que hay aquí en Venezuela en
papel. De repente puedo tener un Modigliani en mis manos
o un Rembrandt o Picasso. Es una responsabilidad muy
grande y es un trabajo bellísimo.
Entre las cosas más difíciles de
restaurar que nosotros hemos recibido aquí como obras de
arte, son las de Armando Reverón, porque el trabajaba
con papeles de muy mala calidad, sin embargo esos papeles
son resistentes y hemos podido salvar obras que estaban
absolutamente perdidas. La variedad de cosas que he
trabajado a lo largo de 17 años que tengo trabajando con
colecciones privadas es impresionante
¿No has querido incursionar en
el mundo del arte como pintora?
Yo creo que lo importante de este
trabajo a nivel artístico es la educación visual, más
que yo pretender trabajar como pintora. Me puede haber
llamado la atención, pero no me lo he planteado.
Además, que este es un trabajo tan demandante, que exige
tanto tiempo. Pero si adquieres un gran aprendizaje que
te permite observar las diferencias entre una maravillosa
obra de arte y lo que no es una buena obra de arte, te
permite tener una cultura visual, pero yo no hago
crítica de arte.
Este trabajo requiere mucha
dedicación ya que no es sólo la restauración, sino que
también hacemos asesorías para preservar las
colecciones privadas. Se les asesora en cuanto a
temperatura, iluminación, entre otros factores. Se les
da orientación de como mantener limpia su colección
para evitar que tengan que eventualmente restaurar. Es
más que un trabajo preventivo. En una época trabajé
con la Organización de Estados Americanos, trabajé con
diferentes asesorías para los museos y colecciones de
algunos Estados miembros.
Una persona que dedica su tiempo
a restaurar obras en papel ¿Qué opina de las nuevas
tecnologías y de Internet como canal?
Evidentemente pues la recuperación
de ediciones de información en todas partes del mundo ha
causado graves problemas de conservación en los centros
que recopilan ese tipo de cosas. Como en las grandes
bibliotecas del mundo que acumulan, porque ese es su
función, todo el material que se produce en un país.
Han tenido que automatizar sus archivos y ahora con las
nuevas tecnologías, es mucho más fácil para ellos la
conservación.
Por otra parte las nuevas
tecnologías con sus nuevos instrumentos facilitan y
hacen más rápido el proceso de conservación. Por
ejemplo, ahorita yo estuve en junio de este año, en el
centro de Conservación del Getty, en los Angeles, que es
algo así como la NASA de la conservación. La
estructura, los edificios, los laboratorios de
investigación son impresionantes. Ellos juntos con otros
centros, son los que marcan la pauta y uno se entera de
nuevas técnicas, cada día descubren nuevos materiales
que son de mejor calidad.
Pienso que definitivamente las
nuevas tecnologías facilitan el trabajo. Por ejemplo,
ahora a través de Internet diariamente o cada dos o tres
días puedo acudir a "Conservación Distribution
List", un centro de información y de intercambios
de ideas que maneja la Universidad de Standford, donde
llegan preguntas y respuestas de conservadores de
diferentes áreas de todo el mundo. Ellos procesan la
información y la envían a través de Internet. Esta es
un fuente permanente de información que te permite
adquirir la información más reciente. Pero así como
este canal existen muchas otras fuentes de información
que te permiten conectarte con lo último en esta materia
en el mundo.
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