Hay que apostarle a la reactivación
de Venezuela
En Colombia se ha creado una gran
expectativa sobre la oportunidad inmediata que significa la consolidación
del despegue venezolano. Dentro de las variables macroeconómicas
de Colombia, esta prevista la buena situación de Venezuela. Es más,
para nuestro propio despegue necesitamos que exista una buena situación
económica en Venezuela. En los últimos días, sin embargo,
las expectativas han ido cambiando y empiezan a aparecer nubarrones en el
futuro. ¿ La causa...? La baja en los precios internacionales del
Petróleo que determina la posibilidad de un déficit fiscal
en l998 y la expectativa de una devaluación del bolívar.
¿Qué hay de cierto en todo esto?¿ Qué debemos
esperar de la economía venezolana para l998...?
Con el propósito de contribuir a despejar los anteriores interrogantes,
formulamos las siguientes 6 observaciones:
1º. - La disminución de los precios del petróleo
es perfectamente asimilable por la economía venezolana. El presupuesto
nacional se había elaborado con una estimación de US$ 15.5O
por barril y, seguramente, en razón de la reciente disminución,
la "canasta petrolera" llevará a reliquidar el bolívar
a US$ 14.20 por barril, lo cual podría significar una disminución
de ingresos, como máximo, de US$ 2.000 millones durante l998. El
Gobierno estima la disminución de ingresos fiscales entre 700 y
1.000 millones de dólares. Anticipándose a los efectos de
esta situación, el Gobierno esta poniendo en marcha 4 estrategias
dirigidas a contrarrestarlos (a) la disminución del gasto público
a través de recortes presupuestales; (b) la recuperación
de los recaudos tributarios, (c) el incremento de las exportaciones diferentes
al petróleo y (d) un posible aumento de la cantidad de petróleo
vendida por Venezuela, aún desacatando las cuotas establecidas por
la OPEP.
En otras palabras, existe toda una acción coordinada del Estado
para evitar el déficit, poniendo en funcionamiento sin ninguna tardanza
los instrumentos de política que tiene a la mano el Gobierno.
2º. - No es seguro que la baja del precio del petróleo
se mantenga durante un lapso prolongado. Es bien sabido que se trata
de un precio muy sensible a las variaciones de la geopolítica internacional
y por ello, si se agravara la crisis que se está insinuando de nuevo
con Irak o si se fuera consolidando la superación progresiva de
la crisis de las economías asiáticas, las expectativas mundiales
cambiarían y el precio podría reaccionar favorablemente.
Esto sin contar con que la baja actual refleja, en alguna medida, la estacionalidad
de los precios del petróleo pero agravada este año por especiales
circunstancias (el invierno más benigno en los últimos 60
años y la crisis de los países asiáticos).
3º. - Aunque los precios del petróleo se mantuvieran bajos,
una cosa es el producto de la venta del petróleo y otra el producto
de la mayor inversión en la industria petrolera, que se
va a dar de todas maneras. Quizá la baja de precios signifique,
como ya se anotó, una disminución máxima de U.S $
2.000 millones, pero la nueva inversión petrolera, significará
un ingreso de U.S $ 13.000 millones, sólo en el lapso 1997-1998.
Es claro que la disminución afecta directamente los ingresos fiscales
las nuevas inversiones están dirigidas a la economía del
país, pero para nuestros efectos, esta nueva inversión produce
incremento en la actividad económica en general, que es lo que determina
un efecto de encadenamiento que a su vez genera desarrollo, empleo y consumo.
4º. - No parece probable que se produzca una maxidevaluación.
Quizá haya más adelante algún nuevo desplazamiento
de la banda cambiaria, pero lo que está claro con la variación
de la banda de movilidad del precio del dolar que acaba de adoptarse, es
que el Gobierno le salió al paso a la incertidumbre cambiaria y
que reafirmó su decisión de no realizar una devaluación
de gran escala, aún aceptando la realidad de la sobrevaluación
del Bolívar, que de otra parte, no es extraña a la economía
venezolana. El control de la inflación a partir de un anclaje del
tipo de cambio se va a mantener, al menos durante el presente año.
5º. - Se va a producir un aumento en el consumo de Venezuela
en este año. La mayor inversión de la apertura petrolera;
el aumento en el producto interno bruto, que se estima en el 5% para l998;
los efectos de la reforma laboral; el incremento de salarios que va a llegar
como mínimo al 25%; los nuevos créditos de consumo de un
sector bancario fortalecido y con excesos de liquidez; el mayor control
de la inflación; los mayores gastos derivados de un año electoral,
son factores que, en conjunto, determinaran un aumento de la demanda agregada
que puede estar entre el 7% y el 9 %.
6º. - La situación anterior unida al diferencial cambiario,
determina una tendencia al aumento de las importaciones en Venezuela y
en ese aumento Colombia tiene una mejor posición competitiva para
colocar sus productos e ir equilibrando el déficit de nuestra balanza
comercial pues en los últimos 4 años le hemos comprado a
Venezuela un 57% más de lo que le hemos vendido.
Por tanto, nuestra conclusión es que la economía venezolana
tendrá un buen año para l998 y que esa situación se
convertirá en una oportunidad para Colombia, que debe intensificar
sus esfuerzos de ampliación, consolidación y conquista del
mercado venezolano. Lo demás es caer en el juego de las expectativas
negativas y generar con ello nuevas expectativas negativas.
No nos puede pasar con Venezuela lo del enfermo de gripa, a quien todos
sus amigos le empiezan a diagnosticar, "mal semblante", hasta
convercerlo de que no tiene gripa sino cáncer. Lo de Venezuela es
una gripita que no hay que agravar innecesariamente porque, para provecho
de todos, va a ser superada favorablemente.
II.- Las posibilidades Colombianas
- Revirtió
la tendencia con que empezo 1.997.
(los primeros meses mostraban peores
resultados en 1996, que a su vez, había dado peor que 1995).
- Primer Semestre
: 428 US$399.8 de 1995 que fue el año
estrella.
- Sobrepasamos los 1000
en 1997
- Colombia
es para Venezuela el primer mercado para sus exportaciones
no tradicionales, por encima de los Estados Unidos. (Desde 1993 la participación
ha oscilado entre el 22% y el 30%)
- Venezuela
es para Colombia el segundo mercado para sus exportaciones
no tradicionales, después de Estados Unidos (Participación
aproximada del 8%).
No obstante:
- En los últimos 5 años:
- Colombia ha comprado un 57% más de lo que ha vendido
Es muy reducida nuestra participación en el volumen de las
importaciones venezolanas (sólo el 8%). Una de las metas principales
debe ser el aumento de esta participación. Sobre todo, a las
puertas de un nuevo "despegue" venezolano, en el que debemos estar
mejor situados.
- Crecimiento esperado del PIB: 5% anual
Consolidación apertura petrolera (inversiones en explotación
y en establecimiento de nuevas empresas). Año de elecciones=año
de mayor gasto Sobreevaluación sostenida, lo cual nos otorga
una ventaja competitiva (no harán maxidevaluaciones) Mayor poder
de compra, derivado de la consolidación de la reforma laboral (efecto
sobre la demanda agregada).
- Estrategias
1.- Consolidación de la conquista del mercado venezolano como
política oficial y como propósito compartido con el sector
privado.
2.- Reorganización y fortalecimiento Proexport Caracas por sectores
y articulación con grupos satélites de Proexport Colombia.
Incorporación del sector privado.
3.- Planes diferenciales, según grupos de empresas:
-Apoyo a los que están
-Apoyo a los que estuvieron y se fueron
-Motivación a quienes no han venido.
4.- Manejo de variables política (equilibra la imagen relaciones
institucionales "La integración por encima de todo").
5.- Feria exposición en Caracas de "sectores promovidos".
(Corferias y Cámaras de Comercio). (Subsidio Proexport).
6.- Servicios
7.- Licitaciones
*Embajador de Colombia en Venezuela |