Cómo entender a Caldera en cinco
días:
Segunda Lección
Rodolfo Méndez
Para el economista típico
y también para muchos ciudadanos comunes suele resultar obvio que
los gobiernos cometen muchas idioteces en su manejo de la política
económica, "basta con ver el gran número de acciones
de política que no se ejecutan a pesar de que la sociedad en su conjunto
ganaría con ellas. Un gobierno listo, sin duda emprendería
sin demora tales acciones " .En el caso venezolano, dentro de estas
acciones se contarían probablemente la libre importación de
productos agrícolas en general, la reforma radical de la administración
pública, y en un plano más profundo y controversial, una apertura
total a la entrada de capital privado extranjero y nacional a todos los
sectores de la economía incluyendo petróleo, aluminio, etc.,
de tal manera que el país orientara plenamente sus recursos productivos
a aquellos bienes en que cuenta con ventajas comparativas a nivel internacional.
A la pregunta de por qué el gobierno de Caldera no ha ejecutado todas
estas acciones y en general todas aquellas donde la suma de las ganancias
individuales supera a las pérdidas, el economista típico responderá
simplemente que se debe a la ineptitud de los miembros del gabinete.
Sin embargo, un simple ejemplo puede servir para probar la superficialidad
de esta visión. Para un gobernante en un sistema democrático,
cuyo objetivo máximo suele ser conservar el Poder, lo relevante no
es el efecto de una acción de política sobre la suma total
de las utilidades individuales de los miembros de la sociedad, sino su efecto
sobre la mayoría de la población votante que en un régimen
democrático en quien determina la reelección o no del partido
gobernante. De manera que si más de la mitad de los votantes pierde
con una acción de política, la misma no será emprendida
por el gobierno independiente de la magnitud de las ganancias del resto
de la población.
En este punto, nuestro escéptico amigo, argumentaría lo
que es obvio, el gobierno de Caldera y los Gobiernos en general han dejado
sin ejecutar o a medio ejecutar muchas acciones de política con las
que se beneficiarían la mayoría de los votantes y entre los
ejemplos de esto, probablemente estén las acciones listadas arriba.
Esto lo consideran una prueba irrefutable de la ineptitud de los políticos.
Otro ejemplo sirve para refutar este argumento. Suponga que la mayoría
de los votantes, ganaría si se emprendiera una determinada acción
de política, pero antes de emprenderse la misma se desconoce la identidad
de algunos de estos ganadores potenciales, a tal punto que sólo una
minoría de los votantes tiene certeza de que pertenecerán
a la mayoría ganadora una vez ejecutada la acción de política.
En este caso, muchos de los votantes que ganarían con la ejecución
de dicha acción, votarían en contra de que se emprendiera
la misma, dada la incertidumbre mencionada (no están seguros antes
de emprenderse la acción de si pertenecerán al grupo ganador
o al perdedor).
Nuestro análisis, es por supuesto sumamente simplista y esquemático,
una visión más amplia debería considerar por ejemplo
que no todos los votos valen lo mismo. Probablemente un determinado político
valore más el voto (la opinión) de aquellos ciudadanos que
contribuyan directamente al financiamiento de su carrera política
y de aquellos ciudadanos con mayor capacidad de organización y movilización
política que el voto del ciudadano común. |