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Ruedo Político

Analítica mensual

Mitos de democracia

Augusto Hernández

La eficiencia perezjimenista: Durante los últimos cuarenta años se ha dicho y repetido que en la dictadura las cosas funcionaban de maravilla. La cuestión tiene sus bemoles, pues los venezolanos de entonces eran tan disparateros como los de ahora.

El país se dividía entre magallaneros y caraquistas y en los carnavales y demás bonches el favoritismo lo disputaban la Billo's Caracas Boys y Celia Cruz con la Sonora Matancera. No, no éramos suizos.

En lo que respecta al propio Pérez Jiménez, éste no hubiera podido ingresar a una academia militar medianamente seria. De entrada, no daba la talla, y tampoco exhibía condiciones físicas para las artes marciales o el atletismo. Su aceptación en la institución armada la logró por tachirense.

Es posible que las obras públicas se construyeran en tiempo récord, con materiales adecuados y que no se peculara tanto como ahora, pues las comisiones eran tan sólo para el ministro o para el jefe militar. Sin embargo, se cometían exabruptos como el del Hotel Humboldt, que, hasta la fecha, no se sabe para qué sirve.

Otra entelequia fue la preparación profesional de los cuadros militares. Los pilotos sublevados en la Fuerza Aérea no lograron acertar las bombas que lanzaron contra Miraflores o la Seguridad Nacional. En cuanto a la artillería antiaérea del gobierno, tampoco pudo derribar ninguna de las aeronaves atacantes.

El militar de mayor rango a la caída del dictador era el contralmirante Wolfgang Larrazábal, excelente persona y todo lo demás, cuya especialidad eran los boleros de moda y otros ritmos no tan marciales.

La popularidad de los adecos: A raíz del derrocamiento del régimen democrático del presidente Isaías Medina Angarita, se proclama que el adequismo constituye la auténtica personalidad del venezolano y el partido campea guapo y apoyado. Tres años después, cuando los militares de la Junta Revolucionaria se rebelan contra sus socios, los adecos no aparecen para defender a Gallegos.

En 1952 fracasa el boicot adeco a las elecciones. En 1958 los adecos ganan con los votos de la provincia, mientras pierden en Caracas y la zona central por paliza. Entonces se apoderan de los gremios sindicales y empresariales, a la vez que reenganchan a los suyos en las Fuerzas Armadas.

En 1963 el fenómeno electoral es la candidatura de Arturo Uslar Pietri y en 1968 la de Pérez Jiménez, ilegalizada a posteriori. A medida que pasan los años los adecos se hacen más ricos y los ricos más adecos, en tanto que desaparece la clase media y los sectores populares son doblegados con limosnas en forma de bonos y subsidios.

Actualmente los adecos están preparados para ganar cualquier elección en el país, siempre que Carmelo Lauría y Morales Bello actúen como plenipotenciarios del organismo electoral. Con respecto a la democracia interna, Alfaro Ucero manda al carajo a cualquiera que se atraviese.

La infalibilidad de Caldera: Entre las tragedias más dolorosas de la democracia figura la torpeza de los colaboradores del Presidente Caldera para poner en práctica sus soluciones. Como se sabe, el doctor Caldera no se equivoca; es mal interpretado.

Las cien mil casitas por año no se construyeron en su primer gobierno debido a la incapacidad de los ministros. El drama carcelario se debe a la cretinismo de los titulares de Justicia, el último de ellos un inepto copeyano. Matos Azócar metió la pata por su cuenta y riesgo. Andrés, como se sabe, tira para el lado de los Pietri. Teodoro es un anarquista atrabiliario.

Finalmente, la cumbre iberoamericana fue un éxito debido al planteamiento de la información veraz.


El Nacional On-Line, 26 de enero de 1998

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