Mitos de democracia
La eficiencia perezjimenista: Durante
los últimos cuarenta años se ha dicho y repetido que en la
dictadura las cosas funcionaban de maravilla. La cuestión tiene sus
bemoles, pues los venezolanos de entonces eran tan disparateros como los
de ahora.
El país se dividía entre magallaneros y caraquistas y en
los carnavales y demás bonches el favoritismo lo disputaban la Billo's
Caracas Boys y Celia Cruz con la Sonora Matancera. No, no éramos
suizos.
En lo que respecta al propio Pérez Jiménez, éste
no hubiera podido ingresar a una academia militar medianamente seria. De
entrada, no daba la talla, y tampoco exhibía condiciones físicas
para las artes marciales o el atletismo. Su aceptación en la institución
armada la logró por tachirense.
Es posible que las obras públicas se construyeran en tiempo récord,
con materiales adecuados y que no se peculara tanto como ahora, pues las
comisiones eran tan sólo para el ministro o para el jefe militar.
Sin embargo, se cometían exabruptos como el del Hotel Humboldt, que,
hasta la fecha, no se sabe para qué sirve.
Otra entelequia fue la preparación profesional de los cuadros
militares. Los pilotos sublevados en la Fuerza Aérea no lograron
acertar las bombas que lanzaron contra Miraflores o la Seguridad Nacional.
En cuanto a la artillería antiaérea del gobierno, tampoco
pudo derribar ninguna de las aeronaves atacantes.
El militar de mayor rango a la caída del dictador era el contralmirante
Wolfgang Larrazábal, excelente persona y todo lo demás, cuya
especialidad eran los boleros de moda y otros ritmos no tan marciales.
La popularidad de los adecos: A raíz del derrocamiento del régimen
democrático del presidente Isaías Medina Angarita, se proclama
que el adequismo constituye la auténtica personalidad del venezolano
y el partido campea guapo y apoyado. Tres años después, cuando
los militares de la Junta Revolucionaria se rebelan contra sus socios, los
adecos no aparecen para defender a Gallegos.
En 1952 fracasa el boicot adeco a las elecciones. En 1958 los adecos
ganan con los votos de la provincia, mientras pierden en Caracas y la zona
central por paliza. Entonces se apoderan de los gremios sindicales y empresariales,
a la vez que reenganchan a los suyos en las Fuerzas Armadas.
En 1963 el fenómeno electoral es la candidatura de Arturo Uslar
Pietri y en 1968 la de Pérez Jiménez, ilegalizada a posteriori.
A medida que pasan los años los adecos se hacen más ricos
y los ricos más adecos, en tanto que desaparece la clase media y
los sectores populares son doblegados con limosnas en forma de bonos y subsidios.
Actualmente los adecos están preparados para ganar cualquier elección
en el país, siempre que Carmelo Lauría y Morales Bello actúen
como plenipotenciarios del organismo electoral. Con respecto a la democracia
interna, Alfaro Ucero manda al carajo a cualquiera que se atraviese.
La infalibilidad de Caldera: Entre las tragedias más dolorosas
de la democracia figura la torpeza de los colaboradores del Presidente Caldera
para poner en práctica sus soluciones. Como se sabe, el doctor Caldera
no se equivoca; es mal interpretado.
Las cien mil casitas por año no se construyeron en su primer gobierno
debido a la incapacidad de los ministros. El drama carcelario se debe a
la cretinismo de los titulares de Justicia, el último de ellos un
inepto copeyano. Matos Azócar metió la pata por su cuenta
y riesgo. Andrés, como se sabe, tira para el lado de los Pietri.
Teodoro es un anarquista atrabiliario.
Finalmente, la cumbre iberoamericana fue un éxito debido al planteamiento
de la información veraz.
El Nacional On-Line, 26 de enero de 1998 |