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Ruedo Político

Analítica mensual

¿Un monumento a Pérez Jiménez?

Alvaro Gutiérrez Buroz

Democracia. Extraña palabra. Qué otra hubiese podido mantener a generaciones de venezolanos tranquilitos y dóciles mientras a su alrededor un país es asaltado, saqueado y pisoteado hasta lograr empobrecer al 80% de su población? Qué otra palabra pudiese haber contenido la ira colectiva de un pueblo vilmente engañado por los gobiernos más corruptos, incompetentes y mediocres del mundo?

Lo peor del caso es el uso ilegítimo del término, la descarada usurpación, defendida a ultranza durante cuarenta años de lavado cerebral. Alegar que nuestro sistema de gobierno es democracia es como defender La honorabilidad de una prostituta por el mero hecho de que tiene partes de su anatomía en común con la más ejemplar madre de familia. En algo tiene que contar el uso que se le da a esas partes. O no?

Nunca hemos tenido una auténtica democracia en Venezuela. No se cumplen ni nunca se han cumplido los requisitos mínimos necesarios para calificar nuestro sistema de gobierno como democrático. Elecciones? Sinónimo de tracalerías y de la no representatividad. El derecho a la libre expresión? La migaja que mantiene vivo al muerto de hambre: Los disidentes en Venezuela terminan convirtiéndose en tontos útiles, pero indispensables, de un estamento nunca amenazado por la crítica. (``Déjalos que hablen y escriban todo lo que quieran, mientras nosotros seguimos haciendo lo que nos da la gana'').

Después de un período de prueba de cuarenta años (suficiente no?), queda el premio de consolación: el cascarón de una abstracción jurídica y procesal. Nadie se molesta en decir que a estas alturas la democracia venezolana tiene que ser concebida como un medio para un fin, y no como el fin en sí mismo; que a la larga lo que legitima y sustenta a un sistema de gobierno -pregúntenselo a los Rusos- son los resultados, cuantificados, no solamente mediante frías estadísticas, sino también palpables en la calidad de vida de la población. Por qué los políticos en nuestro país andan perennemente agitados en una campaña para convencernos de las ventajas de la democracia? Lo bueno habla por sí solo.

Nuestro caso es particularmente cruel. No tenemos los resultados ni tenemos democracia. Se requiere de las mejores mentes publicitarias del mundo, es decir la de nuestros políticos, para justificar la desgracia y miseria que sufre un pueblo carente de los más elementales derechos, aterrado por el acoso del hampa, e indignado por nuestras fronteras indefensas. Dónde está el castigo a la corrupción? Dónde están los derechos humanos de la población carcelaria? Esa espantosa multitud de desdichados, conformada en un 70% por ``procesados'', espera -en medio de las condiciones más infrahumanas y violentas imaginables- un eventual juicio, piedra angular del supuesto Estado de derecho.

Curioso, esto del 23 de enero. ``La democracia es el opio de las masas venezolanas'', pudiéramos aducir para explicar nuestra impresionante capacidad para tolerar el dolor. Pero esta afirmación luce demasiado elegante. Más bien hay que apelar a una expresión muy criolla y mucho más descriptiva; aquella que se refiere a cierto uso que se le da a la vaselina, cuyo envase en este caso ostentaría la siguiente etiqueta: ``Democracia, aplíquenla en el sitio y momento oportuno''.

Celebrar cuatro décadas de esta farsa? Ridículo, a menos que se trate de un gigantesco velorio. Proponemos otra cosa: levantar un monumento público que resalte los valores que añoramos los venezolanos y que han sido burlados por la democracia: el desarrollo del país, la seguridad, educación, calidad de vida, orden, autoridad y nacionalismo. Realzar una dictadura, con sus excesos y abusos? Por supuesto que no. Queremos dramatizar una incógnita: Cómo sería Venezuela cuarenta años después si la democracia hubiera adoptado y defendido estos mismos valores, pero con las ventajas de un auténtico Estado de derecho? Esto es lo que verdaderamente importa, y no la otra pregunta que se hacen muchos venezolanos con motivo del 23 de enero: Cómo sería Venezuela si Pérez Jiménez hubiera durado cinco años más?


* Presidente de ``Luces Contra el Hampa''

Comentarios: Fax (02) 261.3972

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