¿Un monumento a Pérez
Jiménez?
Democracia. Extraña palabra.
Qué otra hubiese podido mantener a generaciones de venezolanos tranquilitos
y dóciles mientras a su alrededor un país es asaltado, saqueado
y pisoteado hasta lograr empobrecer al 80% de su población? Qué
otra palabra pudiese haber contenido la ira colectiva de un pueblo vilmente
engañado por los gobiernos más corruptos, incompetentes y
mediocres del mundo?
Lo peor del caso es el uso ilegítimo del término, la descarada
usurpación, defendida a ultranza durante cuarenta años de
lavado cerebral. Alegar que nuestro sistema de gobierno es democracia es
como defender La honorabilidad de una prostituta por el mero hecho de que
tiene partes de su anatomía en común con la más ejemplar
madre de familia. En algo tiene que contar el uso que se le da a esas partes.
O no?
Nunca hemos tenido una auténtica democracia en Venezuela. No se
cumplen ni nunca se han cumplido los requisitos mínimos necesarios
para calificar nuestro sistema de gobierno como democrático. Elecciones?
Sinónimo de tracalerías y de la no representatividad. El derecho
a la libre expresión? La migaja que mantiene vivo al muerto de hambre:
Los disidentes en Venezuela terminan convirtiéndose en tontos útiles,
pero indispensables, de un estamento nunca amenazado por la crítica.
(``Déjalos que hablen y escriban todo lo que quieran, mientras nosotros
seguimos haciendo lo que nos da la gana'').
Después de un período de prueba de cuarenta años
(suficiente no?), queda el premio de consolación: el cascarón
de una abstracción jurídica y procesal. Nadie se molesta en
decir que a estas alturas la democracia venezolana tiene que ser concebida
como un medio para un fin, y no como el fin en sí mismo; que a la
larga lo que legitima y sustenta a un sistema de gobierno -pregúntenselo
a los Rusos- son los resultados, cuantificados, no solamente mediante frías
estadísticas, sino también palpables en la calidad de vida
de la población. Por qué los políticos en nuestro país
andan perennemente agitados en una campaña para convencernos de las
ventajas de la democracia? Lo bueno habla por sí solo.
Nuestro caso es particularmente cruel. No tenemos los resultados ni tenemos
democracia. Se requiere de las mejores mentes publicitarias del mundo, es
decir la de nuestros políticos, para justificar la desgracia y miseria
que sufre un pueblo carente de los más elementales derechos, aterrado
por el acoso del hampa, e indignado por nuestras fronteras indefensas. Dónde
está el castigo a la corrupción? Dónde están
los derechos humanos de la población carcelaria? Esa espantosa multitud
de desdichados, conformada en un 70% por ``procesados'', espera -en medio
de las condiciones más infrahumanas y violentas imaginables- un eventual
juicio, piedra angular del supuesto Estado de derecho.
Curioso, esto del 23 de enero. ``La democracia es el opio de las masas
venezolanas'', pudiéramos aducir para explicar nuestra impresionante
capacidad para tolerar el dolor. Pero esta afirmación luce demasiado
elegante. Más bien hay que apelar a una expresión muy criolla
y mucho más descriptiva; aquella que se refiere a cierto uso que
se le da a la vaselina, cuyo envase en este caso ostentaría la siguiente
etiqueta: ``Democracia, aplíquenla en el sitio y momento oportuno''.
Celebrar cuatro décadas de esta farsa? Ridículo, a menos
que se trate de un gigantesco velorio. Proponemos otra cosa: levantar un
monumento público que resalte los valores que añoramos los
venezolanos y que han sido burlados por la democracia: el desarrollo del
país, la seguridad, educación, calidad de vida, orden, autoridad
y nacionalismo. Realzar una dictadura, con sus excesos y abusos? Por supuesto
que no. Queremos dramatizar una incógnita: Cómo sería
Venezuela cuarenta años después si la democracia hubiera adoptado
y defendido estos mismos valores, pero con las ventajas de un auténtico
Estado de derecho? Esto es lo que verdaderamente importa, y no la otra pregunta
que se hacen muchos venezolanos con motivo del 23 de enero: Cómo
sería Venezuela si Pérez Jiménez hubiera durado cinco
años más?
* Presidente de ``Luces Contra el Hampa''
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