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Siglo XXI

Analítica mensual

A propósito del Tercer Salón Pirelli

La "Generación X" en el nuevo arte venezolano

 

Ignacio Enrique Oberto F.*

 

Son eXcitantes, eXigentes, eXpansivos y comprometidos. Son algunos de los epítetos con los que el recién concluido monumental estudio titulado Nuevo sueño americano ("New American Dream") discute las características resaltantes de esos jóvenes, nacidos entre 1965 y 1977, identificados bajo el mote de la Generación X. La revista Time del 9 de junio les dedicó su artículo central, que cita a Richard Thau, de 32 años de edad, representante del grupo cívico llamado Tercer Milenio: "el alma de la Generación X es amorfa, intangible y elusiva". Justamente por ello le gusta el término X, porque le trae a la mente aquellos formularios de múltiples casillas algunas de las cuales se rellenan con una X. Por su parte, en su libro titulado Golpeando las edades ("Rocking the Ages"), Smith y Clurman, de la prestigiosa firma de investigación demográfica y de mercado Yankelovich, apuntan hacia los padres de los X como una de las causas de sus actitudes: "Olvidémonos de lo que los idealistas nacidos en la post-guerra intentaron, señalan los X, en cambio miren lo que en realidad hicieron: escalada en los divorcios; niños enrejados por la inseguridad; vagos y niños de la calle; explosivo nivel de deuda nacional; seguridad social en bancarrota; huecos en la capa de ozono; drogas; reestructuración y desempleo; deterioro urbano sin precedentes; bandas juveniles y especulación..." y, cabría agregar, corrupción.

Se trata de una generación que es pragmática, con más confianza en sí misma, y muy identificada con ideas tales como: "Si trabajo lo suficientemente duro, eventualmente conseguiré lo que quiero"; "Tengo que obtener del mundo lo que pueda, porque nadie me lo va a dar"; "Me gusta competir. Hace que el desempeño sea mejor y que el logro al final sea más satisfactorio"; "Prefiero trabajar por mi cuenta, que para otro", por sólo citar algunas. Sin embargo, no nos confundamos con esta generación, inmersa en los multimedia, las computadoras, el Internet, y en MTV, estamos ante un grupo inmensamente interesante y muy divergente, que desafía cualquier encasillamiento, capaz de ser más sensible de lo que pudiera parecer a simple vista al abordar causas y una ética, que lo lleva a desconfiar de lo establecido, y a abrazar proyectos e ideales tan disímiles como la lucha contra el SIDA, la discriminación, un ambientalismo más racional y pragmático, o un mayor sentido comunitario, entre otros aspectos. Sus intereses son múltiples y en esta edición del Salón Pirelli, lo percibimos claramente. Es allí donde, sin duda, ha estado el primer acierto de sus curadores, María Luz Cárdenas y Luis Ángel Duque, al mostrárnoslos como realmente son: diversos, imposibles de encasillar, multimedia, televidentes, divertidos y comprometidos. En Venezuela son la generación de jóvenes empresarios, de las orquestas sinfónicas juveniles, de los grupos musicales como Zapato 3, Ojo Fatuo, Luky y Los Astrolabios, Fauna Crepuscular, Los Amigos Invisibles, entre otros, y de publicaciones como Urbe, Radar, Letras, Diyei, por mencionar algunas. Los aspectos aquí discutidos no son nada diferentes en nuestro país respecto al medio que sirvió de base para los estudios citados, valga señalar que en ningún caso se hace más patente el fenómeno de la globalización como en el del comportamiento similar que muestra esta generación a nivel mundial. Por ello, pretender hacer una crítica de este Salón, en el que participan alrededor de 54 jóvenes todos menores de 35 años, fuera de lo que realmente lo contextualiza, sería un grave error que induciría a las más hilarantes conclusiones.

Pirelli: El ojo y el espíritu

El filósofo francés M. Merleau-Ponty, desarrolla una fascinante disquisición sobre la visión en su libro El ojo y el espíritu, con la que nos invita a reflexionar sobre lo que él llama el ojo carnal, es decir, el ojo que mira pero a su vez es visto por los objetos que lo acechan y lo miran a él. Señala Merleau-Ponty: "¿Qué sería la visión sin el menor movimiento de los ojos, pero cómo ese movimiento confundiría las cosas si él mismo fuese reflejo o ciego, si no tuviera sus antenas, su clarividencia, si la visión no se precediera en él? ...El enigma reside en que mi cuerpo es a la vez vidente y visible. Él, que mira todas las cosas, también se puede mirar, y reconocer entonces en lo que ve el otro lado de su potencia vidente. Él se ve viendo, se toca tocando, es visible y sensible para sí mismo. Es un sí mismo, no por transparencia como el pensamiento, que no piensa sea lo que sea sino asimilándolo, constituyéndolo, transformándolo en pensamiento; ...un sí mismo, pues, que está preso entre las cosas, con una cara y una espalda, un pasado y un porvenir..." Max Ernst, nos cita el autor, ya señalaba: "...Creo que el pintor debe ser traspasado por el universo y no querer traspasarlo..." Merleau-Ponty agrega: "Se dice que un hombre nace en el instante en que quien no era en el fondo del cuerpo materno más que un visible virtual se hace a su vez visible para nosotros y para sí". En la teoría aristotélica de la visión, el ojo no es ojo sino por el alma sensitiva y toda su estructura físico-química y todo su funcionamiento fisiológico implica el alma sensitiva.

El postulado teórico del Tercer Salón está muy relacionado con todos estos planteamientos sobre la visión. Los paneles didácticos claramente sustentan esta concepción curatorial, al señalar lo siguiente: "La Tercera Edición fue concebida como cámara activa de creación, en la visión humana como instrumento de participación artística y en el empleo de sistemas y mecanismos tecnológicos como herramientas de transformación visual del mundo. El acento se coloca en las maneras de romper la noción de vista, o quizás de inteligencia visual: un área dentro de la cual es esencial preguntarse ¿por qué veo de determinada manera?, ¿cúales son los fundamentos culturales, sociológicos, políticos, artísticos, fisiológicos y perceptivos que conducen a ver de una determinada manera? ...A consideración y fines del Tercer Salón Pirelli... interesa el espacio de acercamiento o alejamiento entre el ojo y el objeto... La inteligencia visual comienza entonces a edificarse proyectualmente... No es ésta pues una exhibición estrictamente de utensilios..., sino de las ideas y propuestas estéticas que a partir de ellos quedan sugeridas a la percepción y al ojo humano... una manera de pensar con los ojos..." Es claro que nos encontramos en este Salón ante el planteamiento de la visión que no es reflejo ciego, que tiene sus antenas, su clarividencia y que se precede en el movimiento de los ojos mismos. No en balde, se concluye el panel didáctico con la siguiente aseveración: "En el conflicto entre la fisiología y los determinantes de la cultura, en las tensiones entre la retina y la dendrita, se establecen corrientes comunes entre los artistas del Tercer Salón Pirelli..."

Es en la coherencia entre los postulados teóricos del Salón y la escogencia de los proyectos que los sustentan, donde encontramos el segundo acierto de sus curadores. Como en todo encuentro multidisciplinario, diverso y pluralista como éste, pudieran existir niveles y calidades disparejas, sin embargo, esto queda arropado en su conjunto cuando se lo mira a la luz de los aspectos discutidos en este trabajo.

Podríamos extendernos en consideraciones sobre lo particular de los planteamientos hechos por cada uno de los artistas, sin embargo, sólo a título ilustrativo quisiera detenerme en dos de ellos. En primer lugar, no sería justo dejar de reconocer que la coherencia curatorial del Salón ha llegado hasta el primer premio del mismo. Nadie mejor que Luis Lartitegui, con su obra Etes vous inverti?, instalación compuesta por una cómoda y una silla, ambas de madera, de impecable factura, que recuerdan los magníficos muebles del gran arquitecto italiano Gio Ponti, en la que se muestran un espejo con base y marco plateados, y un cepillo, también de mango plateado, para jugar con la esencia de este Salón y en particular con el concepto del ojo redondo del espejo, tan utilizado, desde todos los tiempos, por artistas de todos los géneros. Al referirse al espejo, Merleau-Ponty nos dice: " ...Como todos los objetos técnicos, como las herramientas... el espejo ha surgido en el circuito abierto del cuerpo vidente al cuerpo visible. Toda técnica es técnica del cuerpo. Ella figura y amplifica la estructura metafísica de nuestra carne. El espejo aparece porque soy vidente-visible; porque hay una reflexividad de lo sensible, él la traduce y la redobla... El fantasma del espejo prolonga mi carne hacia afuera y al mismo tiempo todo lo invisible de mi cuerpo puede investir a los otros cuerpos que veo...; el hombre es espejo para el hombre. En cuanto al espejo, es el instrumento de una magia universal que cambia las cosas en espectáculos, los espectáculos en cosas, a mí en otros y a otros en mí... Esos duplicados irreales son una variedad de las cosas, son efectos reales como los rebotes de una bala. Si el reflejo se parece a la cosa misma es porque obra sobre los ojos como una cosa. La semejanza de la cosa y su imagen especular no es más que una denominación exterior que pertenece al pensamiento. La turbia relación de semejanza es en las cosas una clara relación proyectiva... su pensamiento teje ese lazo, la imagen especular nada es de él". Como en el título de su obra, el espejo de Lartitegui nos sirve, al igual que en Las Meninas de Velázquez, para reconocernos como vidente-visible: ¿Está usted invertido?

Otra obra que me resultó en sumo grado interesante fue el trabajo en proceso titulado Parlamento Crónica, presentado por Muu Blanco, a quien hemos visto en numerosas performances y en funciones de modelo para los trabajos de otros colegas artistas. Se trata de una instalación, integrada por varias vitrinas (a manera de las Vitrinas de Joseph Beuys) en las que el artista nos ofrece una particular visión del mundo, a través de su visión interior que mira los objetos que a su vez lo miran y lo acechan a él. En Parlamento crónica apreciamos un trabajo en la mejor tradición de lo que nuestro fallecido gran artista y amigo Claudio Perna, desarrolló como Arte-Pensamiento. Pienso que Claudio se hubiera sentido muy motivado por la obra de este joven artista, magnífico exponente de ese nuevo arte venezolano. Es un trabajo de Pensamiento-Sistémico, tal y como él lo definía, en el que se perciben conexiones interdependientes y relaciones recíprocas con el mundo real en el cual vive (el artista), y en el que la percepción (visión) opera de manera nueva. Sirva este breve comentario sobre la obra de dos artistas representados en el Tercer Salón Pirelli para que, en conjunto con tantas otras interesantes, nos aproximemos a La "Generación X" en el nuevo arte venezolano.


Ingeniero Economista

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