Los Problemas de Chile son los problemas de América

Carlos Medina de Rebolledo

( Ipa News ) El Presidente de Chile don Eduardo Frei ha exigido la semana pasada, de visita en España "que se respete el proceso democratizante de Chile". Tiene relación con los sarcasmos procedentes de la prensa española - entre ellos los míos publicados en el diario El Mundo y la revista de noticias TIEMPO - en relación a la situación límbica en que viven los chilenos: no están ni en el cielo democrático, ni en el infierno dictatorial. Las ironías españolas y europeas en general están bien fundadas. Chile posee un Parlamento elegido por el pueblo soberanamente, pero que no manda, no ejerce de Democracia. El término que encabeza la Constitución norteamericana "We the people", no podría ser traducido al idioma chileno y ser estampado en su Carta magna. Ese Parlamento chileno contiene un Senado en los cuales conviven con los elegidos en elección libre, los adláteres del golpista Pinochet, transformados por obra y gracia de la abyección chilena en "representantes del pueblo" (uniformado, habría que definir). Es ésto Democracia o autoengaño?

Los argumentos chilenos en cuanto a "que cada país se da sus instituciones", podría parafrasearse con aquel que cada pueblo tiene el Gobierno que se merece. Si los chilenos aceptan, por cobardía el poder militar, una forma de Democracia dirigida, es solamente porque a una parte importante de los partidos que apoyan al señor Frei, sueñan con instaurar un sistema similar bajo su control. La figura de un Parlamento al estilo soviético, en donde las candidaturas a los escaños de representantes eran distribuídos a dedo por una nomeclatura, no está ajena a los sueños de colectivización del pensamiento de los partidos socialista, radical y socialcristiano chilenos. Cabe preguntarse, no es acaso un problema para todas las Américas el sistema de gobierno de un país tradicionalmente militarista e imperialista, como ha sido el pueblo "chileno"?

Los símbolos en comillas tienen relación a otra realidad de enorme importancia para el resto de América: quienes dominan la política chilena no son los chilenos, sino los descendientes de los inmigrantes europeos, semitas (judíos y árabes) y últimamente norteamericanos. No pasará mucho tiempo antes que los inmigrantes racistas sudafricanos adquieran Carta de Poder en una sociedad que reniega de sus raíces indígenas, se averguenza del color de su piel y oprime toda posibilidad de levantar cabeza a los primigenios habitantes de esa larga franja bañada de sangre y lágrimas.

Los problemas de Chile son los problemas de América, no solamente por la posición principal, en cuanto a proveedor de metales estratégicos que tiene Chile en el mundo, sino también porque esa tierra, y sobre todo su pueblo moreno, merecería el respeto de la comunidad democrática internacional. Y al respecto debiera recordarse aquí una verdad tan grande como la América entera: nadie obtiene un puesto a la mesa de los grandes, si primero no está preparado para sentarse con dignidad a esa mesa. La América hispana, latina, indoamericana lo estará solamente cuando aprenda a respetarse a sí misma.



entre en la bitbliotecaAyude a un ni–




volver al inicio o volver al tope


Inicio | Analítica Mensual | Artes y Placeres
Editorial | Artículos | Lo Mejor de Esta Semana | Resumen
Archivos | Tips Petroleros | Escriben Nuestros Lectores | Cartas al Editor