| Internet
y la televisión asoman en un debate sobre el
porvenir de la literatura Amelia
Castilla
Escritores,
periodistas, académicos y críticos se
pronunciaron ayer de manera favorable sobre el
porvenir de la literatura. El debate sobre el
futuro de la lengua, que se celebró en la Casa
de América y en el que participaron 35 ponentes,
se convirtió en un homenaje a la palabra. No
podía ser de otra manera. Pese al optimismo
general no faltaron las voces de alarma ante la
amenaza de los avances tecnológicos y los
problemas derivados del propio mercado.
niciaron el debate autores de un lado y otro
del Atlántico. El punto de partida de todos los
participantes se basaba en una encuesta realizada
entre 3.000 personas, relacionadas con el mundo
de la literatura y la enseñanza, en la que
mayoritariamente se inclinaron por el optimismo
en lo tocante al porvenir de la lengua española
y su literatura. Para los encuestados la
principal dificultad que la lengua española ha
de superar en el futuro, será la pérdida de
importancia de las humanidades en los planes de
enseñanza y el predominio del inglés. Todos los
ponentes ahondaron en los mismos problemas. Juan
Luis Cebrián centró su discurso en los retos
que plantea el futuro. La literatura es magia,
comunicación, ideología y realidad virtual,
aseguró el académico quien expresó su
confianza en el futuro del libro pese a los
tremendos obstáculos a que se enfrenta. «La
capacidad de sugerencia que un libro encierra es
superior a la que emana de un producto
audiovisual», aseguró el académico para el que
el reto al que nos enfrentamos es luchar por
conseguir que los jóvenes se pongan del lado de
la literatura. Para ellos, sugirió Cebrián,
supone menos esfuerzo navegar en Internet o ver
la televisión, pero hay que luchar porque
cambien de opinión aquellos que dicen «yo no
leo libros, quiero ser internauta».
Cinco características
Del otro lado del Atlántico el escritor
mexicano Héctor Aguilar Camín definió las
cinco características que, a su juicio, debe
tener la literatura: múltiple, en el sentido de
intentar todos los géneros y registros; abierta
a lo que pasa en el mundo; generosa, un riesgo
poco frecuente en la vida literaria; pública, en
el doble sentido de tener éxito y ser capaz de
crear y multiplicar lectores y profesional
también en el doble sentido de ser rentable para
sus autores y de una calidad certificada.
El director de Alfaguara en México, Sealtiel
Alatriste, fue directamente a lo práctico y
subrayó los principales riesgos a los que se
enfrenta la literatura. Un mercado que reclama
literatura sin chiste, donde impera no la
profesionalidad sino la vil profesión y donde
los libros valgan por la cantidad de lectores y
no por la calidad, junto con la disminución del
número de lectores, son a juicio de este editor
los principales desafíos a los que hay que
enfrentarse.
En general, los participantes en la
maratoniana sesión, que constituyó un
prolegómeno del primer premio de novela
convocado por la editorial Alfaguara, que se
entrega hoy, se limitaron a dar su opinión más
que a hacer profecías. Y hubo opiniones para
todos los gustos. Francisco Ayala se presentó
«lleno de perplejidad y sin respuestas» pero
fue contundente en su breve ponencia: la
televisión atrofia la capacidad imaginativa
frente a la lectura que activa la potencia
discursiva. «Cuando se lee un texto la imagen de
la realidad invocada en él no entra por los ojos
que sólo perciben letras, hay que concertarlo
por la mente», dijo Ayala.
En una intervención anterior, el periodista
Álex Grijelmo, alertó sobre los riesgos del
predominio del inglés. «La asunción creciente
de extranjerismos y sobre todo de calcos del
inglés está deteriorando nuestra lengua y está
rompiendo la unidad del español».
En la tercera parte del debate dedicada a las
propuestas, los críticos literarios coincidieron
en la necesidad de aumentar el intercambio de la
literatura entre España y América Latina, crear
una política de subvención al libro, abogar por
la difusión y la circulación de los libros así
como fomentar desde el hogar la lectura, y
potenciar las asociaciones de la Academias de la
Lengua.
El
País Digital,19 de febrero de 1998
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