| Yeltsin
advierte por primera vez del uso de la fuerza Juan
Cierco
Rusia
o Yeltsin, tanto monta monta tanto, están
decididos a repetir con la crisis de Irak
idéntica estrategia a la empleada cuando se
enfrentaban a la ampliación de la OTAN a los
países del Centro y Este de Europa. Primero,
Moscú se negó en redondo a la hora de aceptar
tal expansión atlántica y amenazó con utilizar
todos los medios a su alcance para impedirla.
Más tarde. el Kremlin fue suavizando poco a poco
sus negativas. Y cuando vio la batalla perdida,
es decir la OTAN se ampliaría con o sin el visto
bueno ruso, Boris Nikolayevich intentó minimizar
las consecuencias y se plegó ante la apuesta
occidental.
Idem de idem con Irak. Desde que el fantasma
de la guerra planea de nuevo sobre el feudo de
Sadam Husein, Rusia ha enarbolado con pasión la
bandera del diálogo. Se oponía, primero,
rotundamente a un ataque aliado sobre Bagdad.
Yeltsin se atrevió a resucitar guerras
mundiales; sus ministros ponían en cuarentena
las relaciones con Washington si se bombardeaba
Irak... La contundencia de las palabras era
indudable. Pero la realidad de los hechos ha
vuelto a imponerse. Tras los infructuosos
contactos diplomáticos mantenidos por
responsables rusos y norteamericanos a lo largo
de los últimos días, Bill Clinton salió a la
palestra para anunciar que si Irak no cedía a
las exigencias de la ONU, la operación Trueno
del Desierto se lanzaría con o sin el visto
bueno de Moscú.
Y Moscú o Yeltsin, tanto monta monta tanto,
han vuelto a inclinar la cabeza. El presidente
ruso cambió ayer el tono del discurso ruso y
durante su mensaje anual ante las dos Cámaras
del Parlamento reunidas en el Kremlin reconoció,
por primera vez desde que se desatara la crisis,
que un ataque norteamericano es el último de los
recursos para salvar la situación y, sin duda,
el más peligroso.
Boris Nikolayevich no había considerado tal
hipótesis hasta la fecha. Simplemente se había
opuesto en rotundo. No es que ahora Rusia
reniegue de sus esfuerzos diplomáticos (de hecho
ayer se firmó en Moscú, durante la visita del
primer ministro chino, Li Peng, a la capital
rusa, una declaración conjunta entre ambos
países en favor de una salida negociada y de la
mediación de Kofi Annan) pero ya no descarta el
uso de la fuerza.
ABC
Prensa española, 18 de febrero de 1998
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