Irlanda apoya la expulsión de Sinn Fein y confirma los asesinatos del IRA

Álvaro Vargas Llosa

Sinn Fein, brazo político del IRA, apeló ayer al Gobierno de la República de Irlanda dirigido por Bertie Ahern para bloquear las acciones del Reino Unido encaminadas a culminar la expulsión de ese partido de las negociaciones de paz para el Ulster, pero el primer ministro irlandés, Bertie Ahern, confirmó que la Policía irlandesa está de acuerdo con la inglesa en que fue el IRA quien mató a los dos protestantes y por eso apoyó la expulsión.

Aun así, Gerry Adams ha logrado, profiriendo palabrotas en público («estoy hasta los coj... de esto»), con alaridos ante las cámaras de televisión y haciendo planear el fantasma del fin de la tregu, poner a la defensiva al Gobierno británico, desviando la atención de los dos asesinatos del IRA que están en el corazón de la petición de expulsión hecha por la ministra Mo Mowlam y trabando un tanto el proceso formal de expulsión.

Recurso legal

El Sinn Fein confirmó ayer que ha presentado una acción legal para intentar bloquear su expulsión de las conversaciones de paz. Los republicanos moderados del SDLP de John Hume se han negado reiteradamente a secundar la expulsión, a pesar de que ellos rechazan la violencia y han condenado al IRA varias veces en el pasado. Para Hume, debe probarse que los crímenes ocurrieron bajo la autoridad o dirección de Sinn Fein. Hume sabe bien que esto no es posible, al igual que no fue posible hacerlo cuando se expulsó al Partido Democrático del Ulster por los crímenes de su brazo militar, los Luchadores por la Libertad del Ulster. Su postura no es evidencia de complicidad con Adams tanto como de su temor a que se precipite el fin de la tregua y los «duros» del IRA desplacen a los «negociadores» como Adams.

El primer ministro irlandés, que debe tomar junto con Londres la decisión formal que refrende el pedido hecho por Mowlam, está desgarrado entre su obligación moral de suspender a Sinn Fein por violación de los principios Mitchell de renuncia a la violencia y su convicción de que esta acción puede echar abajo todo el proceso de paz. El ministro de Exteriores irlandés, David Andrews, lleva varios días haciendo unos comentarios encomiásticos sobre Gerry Adams, como si pidiera disculpas por la inevitable decisión, y a manera de guiño para evitar que el IRA rompa la tregua. La fórmula más probable, que adelantaba ayer ABC, es que a la expulsión venga aparejada la promesa informal de readmitir a Sinn Fein dentro de tres semanas. Una garantía informal de este tipo permitiría a Adams y McGuinness convencer al Consejo Militar del IRA de que se abstenga de volver a la guerra.

En teoría, las negociaciones, que esta semana tienen lugar en el Castillo de Dublín, debían estar dedicadas al asunto de los organismos Norte-Sur tendentes a promover una mayor integración entre las dos Irlandas.


ABC Prensa Española, 18 de febrero de 1998

 

 

 

 



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