| En
coma proceso de paz en Irlanda del N Ministra británica presentó
moción para excluir de las negociaciones al
partido de Gerry Adams por considerar que el Ira
(brazo político del Sinn Fein) estaría detrás
de dos asesinatos en Belfast la semana pasada. De
concretarse la medida podría reactivarse la
guerra en el Ulster.
La decisión del Gobierno de Londres de
expulsar al Sinn Fein de las negociaciones de paz
para Irlanda del Norte luego de que la Policía
vinculara formalmente al Ira (brazo armado del
Sinn Fein) con dos asesinatos en Belfast la
semana pasada, ha dejado el proceso en un estado
comatoso.
Las conversaciones, que se habían trasladado
ayer a Dublín para debatir uno de los pilares
del proceso negociador, el de las relaciones
entre el norte y el sur de Irlanda, quedaron
alteradas radicalmente tras conocerse que
Londres, a través de la ministra para Irlanda
del Norte Mo Mowlam, había presentado el pedido
de expulsión
El Gobierno del Reino Unido decidió realizar
la solicitud después de haber recibido
informaciones de la Policía norirlandesa que
indicaban que el Ira había participado en los
dos últimos asesinatos sectarios en el Ulster.
Sin embargo, el Ira no se ha responsabilizado
de dichos atentados, que costaron la vida al
militante del grupo paramilitar unionista
Asociación para la Defensa del Ulster (Uda)
Robert Dougan y a un traficante de drogas llamado
Brendan Campbell.
Las reglas del proceso, en el que participan
los gobiernos británico e irlandés y ocho
partidos protestantes y católicos, vetan a
cualquier grupo si alguno de sus afiliados viola
el cese al fuego.
El Partido Democrático de Ulster fue
expulsado de las conversaciones el mes pasado
después de que unos de sus miembros admitieron
el asesinato de tres católicos.
Gran Bretaña e Irlanda, que organizan las
conversaciones de manera conjunta, han recibido
fuertes presiones para tratar a Sinn Fein de la
misma manera.
La Ira del Sinn Fein
Los miembros de Sinn Fein reaccionaron con
disgusto ante la medida británica, que genera
nuevas interrogantes sobre la posibilidad de que
las conversaciones culminen en un acuerdo que
ponga fin a tres décadas de violencia en la que
han muerto unas 3.200 personas.
"Tenemos una serie de opciones abiertas.
Desafiaremos esta medida seriamente paso a
paso", dijo a la prensa el presidente del
Sinn Fein, Mitchel McLaughlin.
El presidente de Sinn Fein, Gerry Adams,
llegó a las charlas que se realizan en un
castillo de Dublín, que fue la sede del gobierno
colonial británico en el siglo XIII, acusando a
Londres de haber tomado una decisión antes de
comenzar a negociar.
"Sé que el gobierno británico ha
decidido sacarnos de estas conversaciones. Vamos
a entrar a escuchar lo que tienen que decir y
desafiar lo que digan", dijo Adams a la
prensa.
Adams ha pedido que se permita al Sinn Fein
permanecer en la mesa negociadora, ya que
considera que no hay pruebas suficientes que
vinculen los recientes asesinatos sectarios con
el Ejército Republicano Irlandés.
Sinn Fein comparte la meta política de Ira,
que ha combatido durante 25 años para poner fin
a la dominación británica en Irlanda del Norte,
pero insiste que es una organización separada.
Vetar a Sinn Fein aumenta el riesgo que
miembros armados de Ira suspendan el cese al
fuego que anunciaron en julio para permitirle la
entrada a partido político a la mesa de
negociaciones.
Fuentes británicas e irlandesas han
manifestado que hasta hoy por la noche no se
espera una decisión sobre la continuidad del
Sinn Fein, una vez que se lleve a cabo un debate
completo.
El
Tiempo de Bogotá, 17 de febrero de 1998
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