| Clinton,
saldo a favor en caso Lewinsky Andrés
Cavalier
La semana que comienza,
sin embargo, podría cambiar las cosas. Se
presume que la ex practicante de la Casa Blanca
podría declarar en cualquier momento. Su
testimonio podría calentar al máximo el asunto
o enterrarlo para siempre.
Al
cumplirse este miércoles un mes del escándalo
sexual del presidente Bill Clinton, la
investigación que adelanta el fiscal
independiente Kenneth Starr avanza a todo vapor,
pese a que el Primer Mandatario ha logrado
desviar con éxito las acusaciones y afianzarse
como nunca en la Casa Blanca.
Entre la innumerable cantidad de testigos
citados por Starr, esta semana podrían declarar,
entre otros, la propia Mónica Lewinsky, con
quien Clinton habría tenido un idilio de 18
meses; y Lexis Fox, un ex agente del servicio
secreto que en una entrevista de televisión
afirmó que un día en 1995 dejó entrar a
Lewinsky al despacho del Presidente, donde
permanecieron a solas por 40 minutos.
Se desconoce con exactitud cuándo declarará
Lewinsky, cuyo testimonio fue aplazado
indefinidamente el jueves pasado. William
Ginsburg, el abogado de la ex practicante de la
Casa Blanca aún guarda la esperanza de que
Lewinsky reciba plena inmunidad judicial a cambio
de su testimonio y colaboración con la justicia.
La versión jurada de Lewinsky es crucial para
el fiscal Starr, que busca determinar si Clinton
obstruyó la justicia o cometió perjurio al
pedirle a Lewinsky que negara bajo juramento el
+affair+ que habrían tenido.
Cuatro semanas después, ronda una pregunta:
¿hacia dónde va el caso del presidente? Por
ahora Clinton controla el escándalo, como en el
pasado lo ha hecho con otra media docena de
líos, pero en cualquier momento nuevas
evidencias podrían voltear la situación en su
contra.
Así lo explica Frank Newport, editor en jefe
de Gallup Poll, la principal firma de encuestas
en Estados Unidos: -Aún es demasiado prematuro
decir si Clinton capoteó con éxito la tormenta.
La aprobación pública de la labor de un
presidente es notablemente volátil+.
Por el momento hay muchos factores que
favorecen a Clinton: su popularidad (tiene el
índice más alto desde que ocupa la Presidencia,
el buen estado de la economía, el apoyo
incondicional de Hillary, el descrédito en el
que ha caído el fiscal Starr que ha pasado de
acusador a acusado, y la falta de pruebas son
sólo algunos de sus puntos a favor.
Sin embargo, otra cascada de informaciones
corren en contra del Presidente: En primer lugar,
según los principales medios de comunicación,
Lewinsky tuvo acceso a la Casa Blanca en 37
oportunidades desde que dejó su cargo en abril
de 1996 hasta el presente.
En segundo lugar está comprobado que Clinton
y Lewinsky se reunieron en la Casa Blanca el 28
de diciembre de 1997, cuatro días después de
que Lewinsky dejó su trabajo en el Pentágono y
una semana antes de que Lewinsky negara bajo
juramento (en el caso de Paula Jones) haber
tenido una relación sexual con Clinton. No se
sabe de qué hablaron pero por esos días, el
influyente e íntimo amigo de Clinton, Vernon
Jordan, le ayudó a conseguir un trabajo a
Lewinsky en varias firmas de relaciones públicas
en Nueva York.
También se dice que la secretaria privada del
presidente, Bettie Currie, quien se ha convertido
en pieza crucial de la investigación, habría
admitido a los fiscales que en alguna ocasión
Clinton y Lewinsky se reunieron a solas en la
Oficina Oval, versión que contradice el
testimonio jurado de Clinton en el caso Jones.
Y para rematar se afirma que dos amigas de
Lewinsky ya declararon bajo juramento (por
separado) que en alguna oportunidad ésta les
contó +detalles+ de su relación sexual con el
presidente y que también les dejó escuchar
mensajes telefónicos que Clinton dejó en su
contestador.
Por hoy el balance favorece al presidente,
pero en este tipo de situaciones las cosas pueden
cambiar de un momento a otro.
El
Tiempo de Bogotá, 16 de febrero de 1998
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