En su sedimentada carrera se pueden reconocer varias etapas
que ha recorrido en solitario, armado de sólidos argumentos dibujísticos, en el bosque
de signos del arte contemporáneo venezolano.

En su primera etapa las figuraciones más relevantes fueron
autorretratos donde el artista se consignaba como un caballero medieval sobresaliente de
un entorno de mensajes visuales ruidosos y agobiantes.
Eran obras sobre papel que afirmaban una noción rotunda de
existencia y donde prevalecía la mirada como arma de acero y como estado de conciencia.

Luego, desde mediados de la década de los ochenta , en un largo y
extraordinario proceso dibujístico asumió un bestiario, que fué creando estampas , que
se apreciaban como los libros de las maravillas del Medioevo.
Allí, con carácteres de canes y pájaros, creó unos personajes
imaginarios, que establecían - y aún forzaban- una engranada relación entre
morfologías, conciliando lo irracional con lo racional; lo humano con lo animal.
Las obras no tenían características de arte parietal o cavernario,
y siempre conservaron el carácter de láminas sueltas en las cuales el grafito había
sido utilizado muy diestramente hasta darle calidades de huecograbados, del siglo XIX, con
tintas metálicas, como colores finales.

Con la culminación del bestiario Alvarez - Estrada realizó el
tránsito del dibujo a la pintura, y ahora exhibe, con el título goyesco, De las maneras
de volar varias series de dibujos y pinturas donde el tema del vuelo es abordado desde
varios ángulos, tratándolo siempre como arquetipo y resolviendo, obra por obra, visual y
emocionalmente, varios estados de la existencia, sublimados como deseos.
Con estas nuevas obras el artísta solitario de las largas jornadas
en el taller se relaciona a la distancia, pero en el mismo tiempo creativo y cronológico,
con otros artistas de sorprendentes figuraciones que sin inventar o imaginar, han creado
ésta realidad tomándola a ella misma como modelo, y dándole vida a esa paradoja.
Nos referimos a los pintores Mark Tansey (n. en 1949), Frank Moore
(n. 1953 ) y a Alexis Rodmann (n. 1962) quienes con sus ironías cultas y en sus temas
enciclopédicas y naturalistas le han abierto nuevos panoramas al arte figurativo en
Norteamérica.
De las maneras de volar compedia un año de trabajo y Alvarez
Estrada reuniendo especies de la diversidad del mundo natural e iconos de la historia del
arte y de la humanidad, identificando al vuelo como arquetipo, lo clasificó en ordenes
formales , dándoles carácter simbólico a las espléndidas imágenes que ahora presentan
como cuadros de una exposición.

La escala puede ser ascendente y siempre bordeados por la
exuberancia perfectA de perros , gallos o águilas el primer orden del deseo, que proviene
de la infancia, el vuelo ingenuo o la primera navegación, es representado por el Pegaso
del sueño de la niñez; o por el curso horizontal de un avión ruso de la primera hora de
la navegación aérea
Los representantes míticos del vuelo son extraídos de la
historia del arte y helos allí; el angel provocador de Caravaggio; y un angel y la
quimera simbolistas del siglo XIX, que surgen de la atmósfera líquida y se congelan en
la pantalla del cuadro.

Una de las últimas series, y sin duda la más expresiva y
contemporánea, alude a la metáfora del equilibrio . Ciertamente el pintor lo sabe, pues
en este mundo gravitatorio es arduo mantener el balance sobre una superficie tan inestable
como una esfera o sobre el soporte resbaladizo de la vida. Realmente no es fácil.

Para Alvarez Estrada, quien con estas obras ingresa a su
primera madurez como artista, las ideas se aclaran con el tiempo y se tornan en obras
fundamentales. Sus pinturas son las alas del deseo.
Luis Angel Duque
Fundación Previsora Galería