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Entrevista a Nadia Benatar

Cecilia Fajardo-Hill

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Cecilia: Tu obra se ha desplazado de un discurso casi esencialista sobre la naturaleza, el mundo, la contaminación (al cual te centraste por varios años) hacia un regreso u referencias más íntimas, más personales.

Nadia: Estuve varios años sin trabajar, sin elaborar obras, sin la preocupación de exponer, y esto fue muy positivo, aunque me dio mucho miedo. Tuve tiempo para reflexionar sobre lo que quería hacer y tuve que retomar mi trabajo de antes y reflexionarlo.

Cecilia: Tu trabajo de los pasados veinte años se ha caracterizado por una marcada preocupación formal, que no llegaría a llamar preciosista, pero en la cual la intervención de la mano del artista, la composición, la selección de los materiales, etc., son muy importantes. Me parece que el trabajo que presentas en esta exposición es una especie de ruptura con la manufactura, aún cuando permanece la preocupación por los materiales, aquí te limitas a calcar, a revestir los objetos de tu entorno doméstico.

Nadia: En cierto modo siempre he tenido una preocupación hacia todos los materiales. Mi trabajo empezó con materiales no convencionales; la primero obra que mostré en el Salón Michelena estaba realizada totalmente con papel sanitario, y por un período trabajé exclusivamente con este material; muy parecido a lo que estoy presentando ahora, porque eran los mismos temas: el vestido, la ropa íntima, los alambres incorporando el dibujo. Para mí el material es algo íntimo.

Cecilia: En tu exposición en la Sala Alternativa en el 93, sigues con un desarrollo coherente del paisaje, el uso del ensamblaje continúa, solo que con una estética más sencillo: menos elaboración formal, mayor simplicidad, soluciones más directas.

Nadia: Con soluciones más directas pero que me cuestionaba al mismo tiempo. Yo sentí que eso no era verdaderamente lo que quería hacer, eso me llevó a plantearme de nuevo mi trabajo desde el principio, como algo más íntimo, más mío, de mi vida cotidiana, donde estuviese alejada de los materiales tradicionales del arte. Aunque para mí, la pintura, la madera, u otro material es lo mismo. La pintura la veo como pigmento, yo uso el papel toilet también como si fuera pigmento.

Cecilia: Pero no olvides que dentro de las tradiciones del arte, los materiales tienen connotaciones de todo tipo que no puedes obviar como artista. De hecho, finalmente en la pintura no has conseguido la respuesta que buscabas, siempre has estado agregando cosas, sin nunca estar satisfecha. Nada puede estar más aiejado del lenguaje de lo pintura que tu nuevo trabajo. ¿Cómo llegaste a escoger el filtro de los aires acondicionados como material?

Nadia: Cuando estaba desarrollando mi trabajo con la pintura, la empecé a ver como un elemento que cubría, tomaba formas tridimensionales como una manzana, y la envolvía en esta materia, la pintaba, pero ya no la estaba viendo como pintura sino como envoltura. Allí empecé a ver cómo se envuelven las cosas, no solamente cómo se pintan, y las empecé a redimensionar como envoltura, como la misma piel. Este nuevo material lo escogí instintivamente. Siempre he sido recolectora de cosas, recolecto todo material que me llame la atención. En este caso particular, vino un muchacho a arreglar el aire acondicionado y cuando puso la malla, se me abrieron los ojos. Aunque esa misma malla también la tengo en la cocina, nunca me había llamado la atención. Al muchacho le sobró un pedazo de material y me dije a mí misma que con eso haría una obra. Pero pasó casi un año antes de usarlo. Lo tenía guardado y cada vez que quería utilizarlo no me servía, porque todavía estaba andando el camino de la pintura. Sólo cuando empecé a « envolver», comencé a trabajar con este material.

Cecilia: Esto tiene muchas implicaciones a nivel de representación; sólo que en una pintura de estilo realista, aunque hayas «envuelto» una manzana en vez de haberla «pintado», la sigues pintando, representando. Con el filtro del aire acondicionado el concepto de envoltura funciona mejor.

Nadia: Al mismo tiempo que envuelvo, represento algo que está envuelto. Es como tomar las cosas y dejarlas al mismo tiempo vacías. Es como tantas cosas de la vida que nos envuelven y al mismo tiempo no tienen contenido por dentro. Cuando envuelvo un elemento, éste queda como sin alma, sin sentimiento, sin nada de lo que está adentro, vacío. Yo no quería que mi trabajo fuera solamente una representación, algo figurativo. De allí comencé a pensar los temas de la mujer, del mundo tan vacío, tan repetitivo, de lo cotidiano y a la misma vez, me lo planteé con humor. Yo me planteé romper con un lenguaje formal cercano o la naturaleza misma, (uso de hojas, colores cálidos, texturas, etc.) para llevarlo a algo más frío, antinatural a través del uso de la malla de aire acondicionado y del no color.

Cecilia: Lo de frío parece estar determinado por la posición, por el distanciamiento que quieres tomar respecto al tema que estás tratando. Un desnaturalizar algo que parece natural, normal. El tema de la mujer y su rol social dentro de la familia y el hogar que estás abordando, es muy complicado. Tú logras tratarlo de una forma que no es ni sentimental ni emocional. En esta obra te estás autorrepresentando, al igual que estás representando el rol de tu mamá y de muchas mujeres. No creo que puedas decir que estás representando o envolviendo esta realidad sin tomar una posición.

Nadia: Esta obra no es una crítica para cambiar, no critico el rol de la mujer o mi rol en la vida. La rutina y la cotidianidad estorban en cierto modo, pero no son algo sin sentido o que yo no quiero vivir. Es tan tuyo que no te das cuenta porque tienes otras cosas en tu vida que son muy importantes.

Cecilia: El espacio que estás presentando en tu instalación es enteramente doméstico y rutinario. Tú no lo has infiltrado con ningún otro aspecto de tu mundo que te interesa, no hay un libro interesante. Has hecho una exacerbación de la vida cotidiana burguesa. Por ejemplo, una mujer en un rancho no se podría identificar con esta maravilla, con estos vestiditos colgados, con esos pajaritos cantando en la cerca y el perrito. Tú has representado un mundo bien específico de una clase social específica que vive una realidad existencial muy particular.

Nadia: Yo tomo las cosas más personales, las cosas que me llaman mas de lo que es mi propia rutina, no me salgo a ver lo qué son las otras clases sociales, y no tengo por qué hacerlo. Yo quería tomar lo más cercano, yo estuve estudiando el paisaje y éste es mi paisaje más cercano.

Cecilia: Una de las constantes de tu trabajo ha sido tu comentario sobre la capacidad que tenemos los seres humanos de contaminar y alienar nuestro entorno. En este trabajo, la alienación se hace más palpable que nunca, a través de la idea de la rutina en el hogar.

Nadia: La rutina aliena a tantas mujeres. Dentro de mí hay una gran preocupación: ser solamente una ama de casa y no es que desvalorice a quien lo hace, pero eso me causa una gran angustia. A veces me pregunto por qué hago arte, por qué me interesa, sin embargo yo no podría dejar de hacerlo y en el momento que dejo de hacerlo entra la angustia.

Cecilia: Lo que me parece curioso es que desde el punto de vista cronológico, ya pasaste por la difícil etapa de dedicarte a tus hijos y alejarte de tu trabajo. Ahora que ellos han crecido, que podrías estar más libre, estás hablando de una angustia que no debería atraparte.

Nadia: Es que es peor. Ser ama de casa no sólo constituye la crianza de los hijos. Todo depende del tipo de vida que llevas, yo estoy hablando de la mía. Quizá ahora tengo más conciencia que este es un trabajo que nunca se termina y que te acompaña toda la vida. No todos los artistas pasan por las mismas etapas. Yo siento que he sido una artista bastante alejada del patrón y de lo que te presiona de afuera.

Cecilia: Te había comentado sobre el vídeo de Martha Rosler que se titula «Semiótica de la Cocina». Cuando vi este trabajo la primera vez, me hizo pensar en ese vídeo y después también cuando me comentaste sobre tu aversión a la cocina y al preparar un plato perfecto, un pastel maravilloso. Quisiera preguntarte cuál es tu posición frente a esta postura feminista que critica el rol de la mujer cima de casa.

Nadia: Ella es crítica y violenta, tiene una posición en contra, yo en cambio no tengo esa posición, a mi me encanta y admiro el arte de la cocina y u lo mejor lo voy a hacer algún día; yo no estoy criticando, yo estoy hablando de mí.

Cecilia: No estoy tan segura de que no seas crítica.

Nadia: Tú crees que estoy criticando, pero es que la vida no puede ser sin eso.

Cecilia: Estoy tratando de llegar al contenido, al por qué hiciste este trabajo. Tú hablas de una necesidad de hablar de la rutina, pero por otro lado adoptas una distancia como si hubiera una neutralidad. Háblanos de ese intento tuyo de no ser demasiado crítica hacia algo que en el fondo no te cuestionas abiertamente.

Nadia: 0 sea, tú crees que estoy criticando, pero que no me doy cuenta.

Cecilia: No, no creo que estés siendo tan naïve. Lo que creo es que has tratado de hacer un trabajo que es muy mediado entre lo que es tu vida y lo que tú piensas, o sea, desde afuera la rutina es una cosa que no es buena, pero por otro lado no estás en contra de ella. Ese discurso es bastante contradictorio, por un lado hay una crítica a la domesticidad y por el otro hay una casi celebración de la misma.

Nadia: No, quedarme en esa rutina me causa pánico, pero no puedes escapar de eso. Por otro lado, escapar de la cocina, debe ser horrible también, yo critico a la mujer que sólo se cuida las uñas, su peinado, que no se atreve a lavar un plato, eso sí lo critico fuertemente. Pero asumir las cosas que forman parte de tu vida cotidiana de las cuales no puedes escapar, como lavar la ropa después de ser usada, es importante.

Cecilia: No creo que estés hablando de eso acá. Has armado una estructura demasiado grande y compleja como para solamente verlo a ese nivel. Tú estás representando una «mega‑rutina».

Nadia: Si te quedas en eso sólo, sí. Lo que me parece sin sentido es la mujer que no se da cuento que se queda en eso, que su vida es eso y nada más. Quedarme en una rutina que me pueda vaciar me da miedo. Eso sí puede ser que lo critique.

Cecilia: 0 sea que este trabajo es en cierta manera una reflexión sobre nuestra manera de vivir.

Nadia: Exacto. Yo tomo parte de mi vida que es mi trabajo y lo integro a otro del cual no me puedo escapar, lo que hago cotidianamente.

Cecilia: Me gusta mucho la idea de integrar los dos mundos, con un elemento de humor y sin hacerlo por medio de un discurso ni radical ni relativista. ¿Y cómo integras a la audiencia a este trabajo?

Nadia: Lo que más me interesa es tocar todo tipo de público, no tiene que ser una persona muy informada del arte para apreciarlo. No quiero hacer una obra intelectual, puede tener una carga intelectual, pero para mí es importantísimo que pueda ser abordada por cualquier persona y que el público se identifique con ella.

 


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