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Félix Cabello roba las formas de su alrededor casi mágicamente y las transforma en delicadas miniaturas elaboradas en cáscaras de huevo. El dorado, el rojo, el blanco y el azul son una constante en todas estas piezas que a la distancia parecieran estar cubiertas de oro, y esto no por casualidad ya que su creador ha querido darle un toque de realeza a las delicadas miniaturas que crea. Un minucioso trabajo lleva a cabo Félix en el que una cáscara se transforma en una obra de arte, pequeña delicada y única. El deseo de crear y expresarse lo motiva a darle cuerpo a figuras religiosas, carromatos romanos, relojes y otras formas de un pequeño universo de más 120 piezas: "Mi idea no es vender, sino hacer arte, crear, expresarme y demostrar que en Venezuela tenemos mucho potencial", señala Félix Cabello.
Félix Cabello ha desempeñado disímiles oficios a través de su vida, como office boy, joyero y dibujante técnico, pero además siempre ha estado ligado al arte. La pintura fue su primer acercamiento e inclusive ha recibido importantes reconocimientos como el Primer Premio de la Galería de artes Armando Reverón y luego surgió la creación de pequeñas figuras en frágiles cáscaras de huevo. Este última, parece ser una vía para expresarse tratando de encontrar nuevas fronteras de la realidad en sus pequeñas piezas. Un delicado y paciente trabajo que sólo puede realizar en sus horas de descanso dan lugar a imágenes que desbordan belleza en pequeñas cáscaras decoradas. "Me gusta que las personas jueguen con las figuras, las abran y descubran como son, pero deben hacerlo con cuidado porque son muy delicadas", señala Cabello.
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