La obra de Rafael Barrios es
el reflejo de un amplio y secuencial proceso de desarrollo.
Su desenvolvimiento no ha conocido abismos ni prolongados
parentesis de silencio.
Cada una de sus conquistas se
ha convertido en la disposición de una pauta para impulsar
un nuevo empeño.
Estas aseveraciones quedan demostradas al
observar el muestrario de maquetas que cuidadosamente
registran el sendero generativo y polí,tico donde se ha
establecido su evolución.
Al margen de cualquier intension
pormenorizada, se hace necesario recordar que su
proposición actual arranca basicamente desde 1980.
Este año se relaciona con las experiencias de las sillas y
objetos dislocados que revelan un agudo sentido intuitivo
así como una interesante propectiva investigativa. Despues
surgieron los utencilios emergentes que afloraban
enigmaticamente ante el asombro del espectador luego su obra
estuvo centrada en un claro interés desconstrutivo en donde
la descomposición estructural incentivaba un persuasivo
concepto gestáltico.
De inmediato sus
búsquedas se colocaron en la vía de evaluar y cuestionar
el sentido del equilibrio y la esencia del reposo. El
conjunto de estas incursiciones lo condujo a una intensa
exploración sobre los efectos sensibles de las distorsiones
y de las alteraciones formales, hasta alcanzar sus
resoluciones actuales que revelan una
síntesis global de todas sus inquietudes.
Un breve acercamiento descriptivo nos revela
la presencia de piezas que, independientemente de su formato
y dimensión, transmiten una imponente monumentalidad. Ellas
se sostienen para repotenciar e invadir el espacio. Se
afirman y se afincan con la misma naturalidad con la cual se
adoptan y se ambientan en sus escenarios. En favor de esas
apreciaciones aparece la idea de uno particular apariencia
de equilibrio intranquilo en donde el reposo desafío e
interrogo. Asímismo, la simulación y la disimulación se
cruzan en el mismo compendio de una realidad formal.
El simulacro
se hace extraño y no dejo de separarse de un deliberado
toque de mordacidad. En este contexto, los percepciones se
impactan por la presencia frágil y delicada de las
proposiciones que atienden a un ingrávido contrapeso y a
una extraño armonía, Surgen así interacciones más que
observaciones: el espectador se incorpora con la naturalidad
de estar frente o algo accesible y estimulante. Estas
interacciones se convierten en activaciones y
reactivaciones, sugerencias y ambivalencios, metáforas y
metamorfosis, fugacidades y sorpresas, fantasías y
plenitudes, en definitivo, el capricho y la excitabilidad
pautan una comunicación progresiva y creciente. Esa
plétora de sucesos perceptivos y de acontecimientos
plásticos, generalmente, se derivan de construcciones
planimétricas que admiten pliegues y que simulan módulos
progresivos que conquistan una verticalidad de volúmenes
equilibrados y de apariencia bifrontal. Pero más allá de
lo estrictamente visual se hace presente la idea de
fugacidad y disruptividad. Por eso, sus obras afirman algo
más allá de los que son en realidad. Alcanzan a ser otra
cosa sin dejar de ser los que realmente son, De alguna
manero, se siente una evocación de la sentencia de Hegel:
"Las cosas cambian para permanecer de otra
manera". En efecto, en el caso de Rafael Barrios se
hace presente esa idea de llegar a ser una cosa distinto sin
dejar de ser lo que se es previamente. Ciertamente, su
propósito es ir más allá de la forma a través de la
formo misma. Sin duda, la suya es una preocupacion
porniveles superlativos. Su planteamiento no quiere afirmar
esto o aquello, más bien se decide por demostrar esto y
aquello, es más, proclama que esto es aquello.
El asunto no es generar esculturas
planimétricas o fomentar volúmenes, más bien incentivo
planos volumétricos que, en última instancia, se
convierten en volúmenes planimétricos.
Pero, por
encima de estos incuestionables logros plásticos, debemos
hacer referencia o¡ enfoque estético del artista.
Dicho de manera escueta puede sostenerse que Rafael Barrios
logra potenciar la sensibilidad de la geometría y la
sutileza de la abstracción. Su obra está vertebrada a
través de la tensa y ordenada dinamización de un sistema
uniforme, Pero lo curioso es que esto ideo de la seriación
y de la modulación, lejos de complacer, desafia al concepto
de monotonía. Esto se evidencia porque las inclinaciones,
los tonos y sensaciones de cado obra responden a la sorpresa
de una alucinación diferente. En efecto, cada pieza en
particular asume comportamientos vitales, resonancias
generativas y registros intuitivos que se despliegan hasta
los más supremas provocaciones.
A través de esta pluralidad de retos y
desafíos rompe la monotonía de los aparentemente repetido.
Ciertorriente, algunas piezas evitan, otras se proyectan,
también existen las que reposan, otras se condensan, en
fin, el registro se promueve a través de las vivencias
íntimas que fecundan nuevas vivencias, cada vez más
secretas, conmovedoras y ambiguas.
La sumatoria de estas apreciaciones puede
perfectamente condensarse en la reflexión de Theodor
Adorno: " La idea del arte es arrancar más a su
quintaesencia y poder irse de su apariencia, llegar a
determinarlo como tal apariencia y negarla como irrealidad.
las obras de arte se convierten en tales al producir ese
más"